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Bicicletas plegables

Cada vez más cómodas, compactas y económicas, se pueden guardar en cualquier sitio o combinar con el transporte público, evitando el automóvil

  • Autor: Por ALEX FERNÁNDEZ MUERZA
  • Última actualización: 23 de octubre de 2007
Imagen: Eric Mills

Las bicicletas son un medio de transporte ecológico y saludable, que permite desplazamientos urbanos sin tener que recurrir al contaminante coche. Sin embargo, la falta de espacio para guardarlas o transportarlas impide a más de un consumidor hacer uso de ellas. En estos casos, las bicicletas plegables, que han mejorado en los últimos años en precio y calidad, pueden ser la solución.

Una bici plegable de paseo tipo suele tener un cuadro sencillo que se dobla por la mitad, como las míticas BH infantiles de los años 70, e incluso por algún lugar más, quedando muy reducidas. Sus ruedas también suelen ser más pequeñas que las convencionales, moviéndose entre las 16 y las 20 pulgadas como tamaños más comunes.

A pesar de que puedan parecer inestables, incómodas o poco robustas, las prestaciones de los actuales modelos no tienen nada que envidiar a las de las bicicletas convencionales, teniendo en cuenta que presentan diseños muy diversos dependiendo de las necesidades de sus usuarios. En este sentido, las ventajas de una bicicleta plegable son diversas:

  • Una vez dobladas, ocupan muy poco espacio, por lo que pueden guardarse en apartamentos pequeños o en lugares públicos como oficinas, cines, tiendas, etc., limitando asimismo la posibilidad de su robo.
  • Se pueden combinar más fácilmente con medios de transporte público, que en ocasiones restringen el acceso de las bicicletas convencionales, de manera que se puede llegar a más lugares sin tener que utilizar necesariamente el automóvil.
  • Además de su uso cotidiano en ciudad, pueden transportarse fácilmente en coches, caravanas, barcos, aviones, etc., cuando se viaja fuera de casa.

A la hora de elegir un modelo, es importante tener claro cuál va a ser el uso que se le va a dar y las diferencias de materiales y sistemas, lo que puede abaratar o encarecer el producto. Asimismo, conviene asumir que se trata en general de bicicletas pensadas para recorridos cortos y medios en ciudad. Si el tamaño reducido es uno de los factores primordiales, se pueden encontrar modelos super compactos, aunque si no se quiere prescindir de la comodidad en el pedaleo, merece la pena decantarse por una compacta con rueda de 16 pulgadas.

El mercado de las bicicletas plegables ha evolucionado de tal forma que hay una oferta muy variada de modelos que se ajustan a las necesidades, gustos y bolsillos de cualquier consumidor

La velocidad de plegado también es otro factor importante. Si se necesita montar y desmontar rápido y a menudo la bicicleta, hay modelos que pueden estar plegados en menos de un minuto, mientras que otras marcas requieren varios minutos. Por otra parte, si la bicicleta se va a utilizar habitualmente, no es recomendable adquirir los modelos más económicos, que pueden ser idóneos para usos esporádicos.

El peso también resulta fundamental para decantarse por uno u otro modelo. Las bicis de cuadro de aluminio son más ligeras que las de acero, aunque su precio es más elevado. Las marchas o velocidades también pueden incluirse, especialmente para paseos medios y largos y subir cuestas. Asimismo, para quien desee evitar mancharse con los sistemas de cadena convencionales, hay modelos provistos de cardán, un sistema interno de engranajes similar al eje de transmisión de los camiones, que casi no requiere mantenimiento y es totalmente limpio al ir en el interior de la bicicleta.

Marcas, modelos y precios

El mercado de las bicicletas plegables ha evolucionado de tal forma que hay una oferta muy variada de modelos que se ajustan a las necesidades, gustos y bolsillos de cualquier consumidor. Por ejemplo, hay bicicletas "de diseño", como las británicas Strida3 y A-Bike, esta última de la empresa de Sir Clive Sinclair, el responsable de los populares PC Spectrum; clásicas como la americana Dahon o la británica Brompton; sin cadenas como la holandesa Beixo; marcas españolas como Monty o Conor o incluso de bajo coste, como la Yeah de Dahon, la italiana Di Blasi o la inglesa Pashley Micro. Asimismo, los fabricantes de bicicletas convencionales suelen también tener en sus muestrarios algún modelo plegable.

En cuanto al precio, dependiendo de las características antes mencionadas, pueden encontrarse modelos desde menos de 200 euros hasta más de 600 euros, y adquirirse tanto en tiendas especializadas como en grandes centros comerciales. Asimismo, Internet también ofrece una amplia gama de modelos que pueden comprarse on-line, y diversas webs especializadas con consejos, foros y demás información para elegir la que más se adapte a las necesidades del consumidor.

Un invento de los años 70

El plegado técnico de las bicicletas se gestó a mediados de los años setenta, fundamentalmente de la mano de dos inventores. Por un lado, el ingeniero aeronáutico estadounidense David Hon, que trabajaba en una empresa especializada en tecnología láser, pensó que sería muy útil diseñar una bicicleta que pudiera compaginarse con los demás medios de locomoción. Tras idear varios diseños, en 1982 presentaba su primer prototipo de bici plegable, a la que llamó Dahon (un acrónimo de su nombre), y que hoy constituye una de las empresas pioneras de este tipo de bicicletas.

Por otro lado, en 1976, el británico Andrew Ritchie lograba un modelo muy compacto de bicicleta plegable, con el objetivo de que pudiera guardarse como una maleta para transportarla a cualquier lugar. De esta manera surgía otra de las marcas pioneras de este sector, Brompton, que debe este nombre a una iglesia del barrio londinense que se veía desde su oficina.




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