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Posos del café, razones para no tirarlos a la basura

Los restos del grano de café tostado tienen propiedades sorprendentes que se desperdician cada día

Imagen: Pixabay

Cada ciudadano en España consume unos 3,5 kilos de café al año, lo que supone que tiramos a la basura más de 150 millones de kilos de restos, posos y cascarillas de café, lo que se traduce en unos 2.000 millones de toneladas en el mundo. Pero científicos de la Universidad de Granada y del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) han demostrado, como explicamos en este artículo, que los posos de café tienen propiedades saludables, que estamos desperdiciando, ya que son ricos en fibra, eliminan las bacterias malas de los alimentos y tienen una capacidad antioxidante 500 veces superior a la vitamina C.

Los posos de café son ricos en fibra y contienen un alto porcentaje de compuestos fenólicos muy beneficiosos, dice un estudio de la Universidad de Granada y el CSIC

A los españoles nos gusta el café. Si usted es de los que empieza la mañana con una taza humeante de esta semilla tostada, sabrá que no está solo. Según los datos ofrecidos por la Federación Española del Café, unos 22 millones de ciudadanos en nuestro país saborean cada día al menos una taza de café. Y los hay que alguna más: el 63 % de ellos toma de media 3,6 tazas por jornada, según el 'Informe Café & Té: Hábitos de Consumo de Café en España'.

Si esta ingesta se traduce en kilos, resulta que el consumo de café en España es alrededor de 3,5 kilos por habitante al año. Lo que quiere decir que entre todos tiramos a la basura más de 150 millones de kilos de restos de café cada año. Por simplificar: si solo el 1 % del grano llega a la taza, los posos que quedan en la cafetera, las cápsulas y hasta en los filtros de café aún están cargados de nutrientes, productos orgánicos y otras propiedades físicas que pueden aprovecharse.

Posos del café, ricos en nutrientes

Los posos de café tienen sorprendentes propiedades saludables, pues son ricos en fibra y contienen un alto porcentaje de compuestos fenólicos muy beneficiosos, dice un estudio de la Universidad de Granada y del CSIC. Esta investigación concluye, además, que esos posos que usted desecha cada día tienen una capacidad antioxidante 500 veces superior a la de la vitamina C.

Estos resultados, unido al dato de que el sector del café genera al año 2.000 millones de toneladas de posos y otros subproductos (como la cascarilla del café, también conocida como coffee silverskin), hacen pensar que los restos del café se podrían reutilizar para elaborar alimentos más saludables y longevos para el consumo humano. En otras palabras, es una lástima tirar todas estas propiedades literalmente a la basura. Y es que, según los científicos, los posos de café podrían emplearse para hacer alimentos con grandes cualidades saludables.

Imagen: Pixabay

Posos del café: beneficios para la salud

Según los investigadores, estos productos son muy ricos en fibra y compuestos fenólicos (conocidos por sus propiedades antioxidantes), todos ellos beneficiosos para la salud humana.

Pero los restos del café también son fuente de melanoidinas. José Ángel Rufián Henares, autor principal del trabajo científico, explica que son unos compuestos que dan al café su característico color pardo y que también son conocidos por su alta capacidad antioxidante, además de otras propiedades biológicas interesantes para los humanos.

A pesar de las propiedades saludables de los posos del café y la cascarilla del fruto tostado, estos nutritivos subproductos apenas se reutilizan en la industria alimentaria. Y acaban, por el contrario, en vertederos.

El café alarga la vida de los alimentos

Cuando los posos del café y su cascarilla se someten a una digestión in vitro en el laboratorio, un proceso que simula lo que ocurre cuando comemos, esta sustancia tiene una elevada capacidad prebiótica. Expresado de otro modo: los posos del café favorecen el crecimiento de bacterias buenas para el organismo humano, como las bifidobacterias o los lactobacilos. No obstante, la presencia de las melanoidinas, que dan al café su color, reducen en parte estas propiedades.

Cuando con la lupa se analiza la capacidad anitmicrobiana de los restos del café, estos también pasan con creces el examen. Los posos son eficaces para disminuir el crecimiento de bacterias perjudiciales para los humanos y presentes en algunos alimentos, como Staphiloccocus aureus o Escherichia coli.

Y lo mismo sucede cuando se mide su actividad antioxidante. Los restos de la cafetera son capaces de reducir el número de radicales oxidantes que se generan en el organismo, causantes del envejecimiento o patologías como la diabetes o el mal de Alzheimer; en concreto, es 500 veces más eficiente que la vitamina C en esta tarea.

Y una sorpresa: la actividad antimicrobiana y antioxidante del café es aún mayor en el producto torrefacto, el café que se elabora con azúcar añadida durante el proceso de tostado. Unas propiedades que, dicen los expertos, podrían ser muy valiosas para aumentar la vida útil de algunos alimentos.

Puede seguir a Eva San Martín en Twitter.


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