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Claves para una conducción económica y ecológica

El empleo de técnicas de conducción económica permite ahorrar a los automovilistas hasta un 15% anual de combustible provocando a su vez una disminución de la contaminación

  • Última actualización: 31 de agosto de 2005

El estilo de conducción incide en gran medida en el consumo de cualquier automóvil, ya que los conductores tienen determinadas costumbres que aumentan el gasto en combustible y que, en ocasiones, aceleran el envejecimiento del vehículo. Estos malos hábitos pueden corregirse siguiendo unos sencillos consejos al volante y en el mantenimiento del vehículo.

Poner el coche en funcionamiento ya consume energía, pero, a diferencia de lo que la gente suele creer, lo hace de forma muy controlada poniendo en marcha el motor con el mínimo esfuerzo posible, por lo que siempre debemos arrancar sin acelerar. La manera de comenzar la marcha será distinta dependiendo de la clase de motor, por ejemplo, si el motor es de gasolina nos pondremos en marcha inmediatamente después del arranque. Sin embargo, si se trata de un motor diesel tendremos que esperar aproximadamente tres segundos antes de empezar a circular para permitir que la bomba de aceite engrase el motor.

La forma más eficiente de conducir es hacerlo en las marchas más largas posibles manteniendo el motor a bajas revoluciones puesto que el vehículo avanza más con un menor esfuerzo energético. Así, el correcto empleo de la caja de cambios es vital para el ahorro, por lo que debemos prestar atención al cuentarrevoluciones o guiarnos por el marcador de velocidad. Por regla general, en los motores de gasolina la aceleración y el cambio de marcha debe realizarse cuando se han alcanzado las 2.000 o 2.500 rpm. En cuanto a los diesel, lo haremos entre las 1.500 y 2.000 rpm.

Si preferimos orientarnos mediante la velocidad utilizaremos la primera velocidad únicamente para iniciar el movimiento cambiando a segunda velocidad una vez recorridos seis metros desde la puesta en marcha; de segunda a tercera a partir de los 30 km/h; circularemos en cuarta a partir de los 40 km/h e insertaremos la quinta velocidad si conducimos por encima de los 50 km/h.

Durante la conducción es conveniente mantener la velocidad de circulación lo más uniforme posible evitando frenazos bruscos. Para ello, en las reducciones es aconsejable ir parando el vehículo con el freno y reducir en el último momento. Mediante esta técnica no sólo se reduce el consumo, sino que ayuda a disminuir la contaminación acústica.

Por otra parte, también es importante intentar mantener el motor al ralentí el menor tiempo posible puesto que, en contra de la creencia popular, en punto muerto el vehículo tiene un consumo fijo de aproximadamente medio litro de carburante por hora. Si pretendemos ahorrar combustible es más aconsejable poner una marcha larga y dejar que el automóvil ruede con ella sin acelerar. De esta forma el movimiento de las ruedas mantendrá el motor en marcha y, a más de 20 km/h, el consumo de gasolina será nulo.

También ayuda a ahorrar energía hacer un uso racional de los accesorios del vehículo. En consecuencia, se recomienda utilizar los elementos del sistema eléctrico como el aire acondicionado sólo cuando sean imprescindibles y a temperaturas moderadas de forma que el gasto sea menor.

De la misma manera, hay que evitar situaciones desfavorables para una conducción económica como viajar con las ventanillas abiertas y llevar elementos exteriores (la baca o cajones) si no se están utilizando porque estos añadidos modifican la aerodinámica del automóvil provocando que el consumo aumente.

Al margen de estos aspectos a tener en cuenta a la hora de conducir, hay otro factor importante que interviene de forma decisiva en la reducción del consumo como es el mantenimiento mecánico. Evitar averías siempre es una fuente de ahorro y por eso es conveniente realizar revisiones del motor, no retrasar los cambios de aceite y filtros y controlar al menos una vez al mes que la presión de los neumáticos sea la correcta.

La ventaja principal de la conducción económica, además de ahorrar dinero, es que gracias a estas técnicas se contribuye rebajar la contaminación tanto ambiental como acústica reduciendo al menos en un 15% las emisiones de CO2 a la atmósfera. Al estar estas emisiones relacionadas con el consumo de gasolina o gasóleo si disminuimos este consumo conseguiremos limitar en parte la contaminación.




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