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Metabolismo

Muchos problemas de sobrepeso derivan de su mal funcionamiento

  • Autor: Por CÉSAR MARTÍN PARA CONSUMER.ES
  • Fecha de publicación: 25 de marzo de 2004

Una persona puede comer poco, hacer ejercicio y engordar, mientras que otra, por el contrario, puede mantener su peso sin problemas a pesar de adquirir hábitos mucho más sedentarios. ¿A qué se debe? Cada persona tiene un metabolismo propio y diferente al resto. Lo que en unas personas adelgaza, engorda en otras. El desconocimiento sobre nuestro metabolismo y algunas malas costumbres en la dieta pueden alterarlo y provocar consecuencias perniciosas para el organismo.

Reacciones químicas de importancia vital

Se llama metabolismo al conjunto de reacciones químicas que se producen en el interior de los seres vivos para aprovechar energéticamente los alimentos que éstos ingieren. En los humanos, estos procesos derivan finalmente en la disgregación de los nutrientes en moléculas útiles para el organismo -hidratos de carbono, proteínas o aminoácidos y grasas o lípidos-. Estas transformaciones biológicas constituyen la base de la vida de cualquier organismo, tal y como explica Rafael Ezquerra, jefe de la sección de Endocrinología y Metabolismo del Hospital de Santiago, en Vitoria.

No existe un único metabolismo, sino tres diferentes. Éstos se corresponden, precisamente, con la transformación de los hidratos de carbono, las proteínas y las grasas, elementos que constituyen la energía que consumen las células del organismo. Pese a responder cada uno de estos procesos a reacciones propias, están estrechamente interrelacionados. Tanto es así, que una tara en uno de ellos deriva en el malfuncionamiento del conjunto y, por ende, en la proliferación de patologías diversas, como ciertos tipos de diabetes, la obesidad o el incremento de colesterol en el organismo. Pese a su diversidad biológica, los tres confluyen finalmente en el denominado Ciclo de Krebs. Éste es el punto en el que se desprende el combustible que requiere cualquier ser vivo para cumplir con sus funciones vitales. La combustión de las tres moléculas, según las necesidades de cada momento, facilita las calorías para el mantenimiento constante de la actividad vital. Gracias a ello, las personas pueden respirar, pensar, ver o moverse, entre otras muchas funciones.

Lógicamente, la vida requiere que los procesos metabólicos se desarrollen de forma constante. Éstos son el sistema de recarga de la energía que se consume de forma permanente, incluso cuando el organismo está en reposo o durmiendo. Y es que las células del aparato digestivo, del corazón, o de los músculos, por citar sólo algunas, necesitan combustible permanentemente. De ahí que los procesos químicos internos no guarden una relación causa-efecto con la ingesta de comida. En realidad, el cuerpo humano no necesita comer constantemente, ya que, después de la digestión, el organismo sólo utiliza una pequeña parte de los combustibles. El resto se guarda como reserva en diferentes órganos y tejidos de nuestro cuerpo, como en los músculos.

El primer metabolismo que se pone en marcha es el de los hidratos de carbono. Una vez que los alimentos han pasado por los procesos de masticación y de acción enzimática, se transforman y despedazan en el aparato digestivo. Ya disgregados en moléculas, son absorbidos en el intestino delgado por la sangre que los transporta hasta el hígado. Allí tiene lugar la mayoría de los procesos metabólicos. El producto final de la transformación de los hidratos es la glucosa, base sobre la que se cimientan las reacciones de las proteínas y las grasas. Estas últimas moléculas tienen una importancia capital, ya que muchas de ellas, las conocidas como esenciales, sólo se obtienen de forma exógena, es decir, a través de los alimentos. La combustión de ambas es más compleja y necesita de un mayor volumen de energía para sintetizarse.

La glucosa puede quemarse para producir energía o ser almacenada en forma de grasa en el cuerpo. Si el metabolismo funciona correctamente es más que probable que ésta se queme y no se guarde en el organismo. En el caso contrario, aunque se haya ingerido poca cantidad de alimentos, el proceso concluirá con la acumulación de grasa, y un bajo nivel de energía. Para que el metabolismo funcione con eficiencia, es fundamental la presencia de enzimas y cofactores. Son proteínas especiales responsables de catalizar, facilitar y acelerar los procesos químicos internos. A su vez, dependen del buen funcionamiento del tiroides, que es la glándula que las regula adecuadamente. Existen miles, y cada una desempeña una función concreta.

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