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Un pasado difícil: el colapso de la pesquería
La anchoa ha sido históricamente un producto muy apreciado en el norte de España. Las poblaciones de anchoa del Cantábrico se pescan principalmente entre marzo y junio mediante redes de cerco, una técnica que permite capturar grandes bancos de peces con impactos mínimos en los fondos marinos.
Sin embargo, a principios de los años 2000, la sobrepesca y la falta de una gestión eficaz llevaron a una drástica reducción de los stocks. La situación se volvió crítica en 2005, cuando las poblaciones de anchoa del Cantábrico alcanzaron niveles tan bajos que la Unión Europea (UE) decidió cerrar la pesquería para evitar su colapso total.
El cierre de la pesquería afectó a unas 3.000 familias y a más de 60 empresas conserveras que dependían de la anchoa como base de su economía. Estas compañías con más de un siglo de historia en la preparación artesanal de anchoas se vieron obligadas a importar pescado de menor calidad para evitar el cierre.
El camino hacia la recuperación y la sostenibilidad
La recuperación de la pesquería fue posible gracias a la colaboración entre pescadores, empresas y autoridades. En 2010, cinco años después del cierre, la UE permitió la reapertura de la pesquería bajo una regulación más estricta, que incluyó la reducción de las cuotas de captura y la implementación de un modelo de gestión pesquera basado en la sostenibilidad.
En este proceso de recuperación, las cofradías de pescadores involucradas en la pesquería trabajaron de la mano de organizaciones científicas y de la industria, con el fin de garantizar que la pesquería operara dentro de los límites biológicos sostenibles.
➡️ El papel clave de la colaboración internacional
Por su parte, el proceso de certificación MSC comenzó en 2014, cuando los pescadores del Cantábrico empezaron a definir los pasos necesarios para conseguir la certificación.
El esfuerzo colectivo dio sus frutos en 2015. Entonces, la pesquería de la anchoa del Cantábrico se convirtió en la primera pesquería de anchoa de Europa en obtener la certificación MSC. Esta certificación reconoció que la pesquería cumplía con los estándares más exigentes de sostenibilidad, asegurando que las capturas no afectaran de forma negativa a las poblaciones de anchoa ni al ecosistema marino.

Una nueva etapa: el éxito de la certificación MSC
La obtención de la certificación MSC abrió nuevas oportunidades comerciales y consolidó el prestigio de la anchoa del Cantábrico en el mercado internacional.
El modelo de pesca sostenible de MSC se basa en tres pilares fundamentales:
- 1. Salud de las poblaciones: las capturas se ajustan cada año en función de los estudios científicos para evitar la sobreexplotación.
- 2. Impacto en el ecosistema: la pesca de la anchoa se realiza minimizando los impactos ambientales; al reducir las capturas incidentales, protege el medio marino.
- 3. Gestión eficaz: las cofradías de pescadores trabajan bajo un código de conducta común que regula las prácticas pesqueras y asegura la trazabilidad del producto.
La pesquería hoy: sostenibilidad y prosperidad
Desde la obtención de la certificación MSC, la pesquería de la anchoa del Cantábrico ha crecido de forma significativa. En 2010, unas 50 embarcaciones participaron en el proceso de certificación; hoy, la flota certificada incluye 164 barcos de Asturias, Cantabria y Galicia, que capturan más de 27.000 toneladas de anchoas al año.
La certificación MSC también ha tenido un impacto positivo en la industria conservera. Las anchoas en conserva, preparadas mediante métodos tradicionales, son ahora un producto gourmet apreciado en todo el mundo. Chefs de renombre, como Jamie Oliver y Bart van Olphen, han destacado la calidad de la anchoa del Cantábrico en sus recetas, lo que consolida su reputación internacional.
Un futuro sostenible para la anchoa del Cantábrico
El éxito de la pesquería de la anchoa del Cantábrico certificada por MSC demuestra que es posible combinar tradición y sostenibilidad para garantizar la viabilidad a largo plazo de una especie y de una industria pesquera. Se trata de la única pesquería de anchoa certificada bajo el estándar de MSC en todo el mundo. La certificación MSC garantiza que las anchoas que llegan al mercado han sido capturadas de manera responsable, respetando los límites biológicos de la especie y minimizando el impacto sobre el ecosistema marino.
En España, disponemos de 118 productos de anchoa con el Sello Azul de MSC; en el mundo, hay disponibles 440 productos de anchoa con el Sello Azul de MSC en más de 20 países, según el ‘Informe sobre pequeños pelágicos 2025‘.
🐟 El reto: mantener el equilibrio
El reto para el futuro será mantener este equilibrio. La variabilidad climática y las fluctuaciones en la disponibilidad de las poblaciones de anchoa debido a factores ambientales y oceanográficos seguirán siendo desafíos importantes para la gestión de la pesquería. Sin embargo, el modelo de pesca sostenible implantado en el Cantábrico y respaldado por MSC proporciona una base sólida para afrontar estos retos y asegurar que las futuras generaciones puedan seguir disfrutando de la anchoa del Cantábrico.
La historia de la pesquería de la anchoa del Cantábrico es un ejemplo inspirador de cómo la colaboración entre pescadores, científicos y organizaciones de conservación puede transformar una situación de crisis en un modelo de éxito. En este contexto, la certificación MSC ha sido clave para garantizar la sostenibilidad de la pesquería y la calidad del producto final. La anchoa del Cantábrico no solo es un símbolo de tradición y excelencia gastronómica, sino también un ejemplo de que la pesca responsable y el respeto por el medio ambiente son el camino hacia un futuro sostenible para nuestros mares y océanos. De que la pesca sostenible es posible y es una realidad.


