¿De verdad son necesarios los suplementos nutricionales?

El 75 % de la población española afirma haber tomado algún tipo de suplemento durante el último año. Los expertos advierten de que esto es un exceso y una moda que entraña riesgos
Por Adam Martín Skilton 2 de abril de 2026
riesgos de tomar suplementos nutricionales
Imagen: Getty Images
Los suplementos se han convertido en el remedio rápido para casi todo: mejorar la concentración, dormir de un tirón, fortalecer el pelo o recuperar la energía. En una época marcada por la prisa y la búsqueda de soluciones inmediatas, estos productos se presentan como imprescindibles. Y los datos lo confirman: cada vez los compramos más.

Suplementos nutricionales: un negocio al alza

Según un estudio de Ipsos, la pandemia de la covid-19 aceleró el interés de las nuevas generaciones por la salud y el bienestar. En ese contexto, muchas personas incorporaron los suplementos a sus rutinas diarias. A ello se suma el papel de las redes sociales, en las que se ha popularizado el llamado biohacking, un conjunto de prácticas que promete “optimizar” el cuerpo mediante dietas, suplementos, técnicas mentales o tecnología.

Hay otros factores que han acelerado el proceso: el recelo hacia los compuestos químicos (quimifobia), la omnipresencia de influencers sin formación científica que recomiendan este tipo de productos y la tendencia a buscar soluciones rápidas a problemas complejos.

El resultado: las ventas de complementos alimenticios crecieron en los últimos años. La facturación en España de este sector se situó en 2023 en más de 2.000 millones de euros, 300 millones más que en 2017, según la Federación Española de Industrias de la Alimentación y Bebidas (FIAB).

Consumos excesivos e innecesarios

Está visto que el negocio funciona, pero ¿estos complementos realmente cumplen lo que prometen? Según los datos de un estudio de 2023 de la Academia Española de Nutrición y Dietética, el 75 % de la población española afirma haber tomado algún tipo de suplemento durante el último año, y 7 de cada 10 lo han hecho “para mejorar su estado de salud”.

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Imagen: AVAKA photo

Eduard Baladía, dietista-nutricionista y coautor del estudio, considera que un 75 % es demasiado. “No tanta gente necesita ese suplemento que toma. Hay un fenómeno de marketing y la mayoría de las veces no se requieren suplementos si no hay una deficiencia clara”.

De hecho, es cierto que se prescriben en determinadas circunstancias muy específicas. “Hay situaciones en las que existe la necesidad de suplementación; por ejemplo, cuando hay un déficit de hierro diagnosticado o el del ácido fólico durante el embarazo”, señala Baladía. Lo mismo sucede con la vitamina B12 para personas veganas y vegetarianas.

Por su parte, Beatriz Collado, doctora en bioquímica y biología molecular y farmacéutica comunitaria, sí considera que la dieta actual puede ser deficiente en algunas vitaminas y minerales. “La población tiene niveles bajos de vitamina D si no se suplementa”, apunta la especialista.

La importancia de la supervisión profesional

No obstante, en la mayoría de ocasiones, no suelen hacer falta. “Si una persona sana come bien y descansa lo suficiente, no necesita ese aporte extra. El marketing nos ha convencido de que nuestra dieta es insuficiente, y eso es un mensaje muy peligroso porque desplaza la importancia de la comida real”, añade Baladía.

Para saber si realmente necesitamos ese suplemento, ambos expertos coinciden en que hay que ponerse en manos de profesionales sanitarios, que son quienes van a determinar su necesidad, pero sobre todo insisten en la importancia de alejarse del marketing y de los consejos de influencers sin formación científica, ya que tomarlos sin supervisión puede acarrear problemas de salud, algunos graves.

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Imagen: Nataliya Vaitkevich

¿Son mejores los suplementos naturales?

Los suplementos pueden proceder del reino vegetal, como la cúrcuma; del animal, como el aceite de pescado; o ser sintetizados en un laboratorio. La diferencia fundamental radica en que, mientras los naturales extraen complejos de sustancias directamente de una fuente biológica, los sintéticos son réplicas químicas exactas fabricadas de forma controlada.

Sin embargo, esta distinción es más comercial que funcional; una molécula de vitamina C es idéntica para nuestro cuerpo tanto si viene de una naranja como de una probeta, y el origen “natural” no es un salvoconducto de seguridad ni el “sintético” una señal de peligro.

Como dietista-nutricionista, la etiqueta ‘natural’ sobra. Hay que hablar de suplementos necesarios o no necesarios, efectivos o no efectivos”, expone Baladía. Beatriz Collado, que también es vocal de Alimentación y Nutrición del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Madrid (COFM), está de acuerdo y añade: “La gente busca tomar un complemento nutricional que no tenga efectos colaterales negativos, algo que atribuyen a lo ‘natural’, y eso no es así. Hay muchos compuestos naturales que pueden tener efectos secundarios negativos”.

Muchos se decantan por tomar suplementos naturales para no contribuir al negocio de la farmaindustria, pero “muchas veces son las mismas farmacéuticas las que venden estos productos y, al final, acabamos haciendo ricos a los mismos”, puntualiza Baladía.

Hierba de San Juan: misma sustancia, legislación distinta

La comercialización de complementos en la Unión Europea (UE) se rige por un sistema de listas que determina la seguridad de cada ingrediente.

  • Hay listas positivas de complementos aceptados.
  • Existen listas negativas con sustancias prohibidas o restringidas por su toxicidad o potente efecto farmacológico.
  • Pero también existe una “zona gris” con los compuestos botánicos y otras sustancias con efecto fisiológico.

A diferencia de los micronutrientes, no existe una lista única de plantas permitidas en toda la UE: lo que está prohibido en un país, puede estar está permitido en otro.

El problema tiene un nombre técnico: principio de reconocimiento mutuo. Esto significa que, si un país de la UE dice que una planta es segura y permite venderla como suplemento, España está obligada a dejar que ese producto se venda aquí, aunque nuestros expertos de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria (AESAN) consideren que esa planta es peligrosa o debería ser un medicamento.

Es el caso del hipérico o hierba de San Juan, un potente antidepresivo natural que interactúa con muchos medicamentos. En España, el hipérico debería venderse bajo regulación estricta, pero a causa del principio de reconocimiento mutuo, productos con hipérico formulados y autorizados legalmente en otros Estados miembros —como Alemania, Austria o Francia, en los que puede venderse como medicamento de venta libre o como suplemento—, pueden adquirirse en España sin receta, en herbolarios u otros establecimientos.

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