Colágeno y salud cardiovascular
Aún no existe evidencia sólida y consistente de la relación entre la suplementación con colágeno y la salud cardiovascular. Los estudios más amplios realizados hasta la fecha apuntan, precisamente, en la misma dirección.
Un metaanálisis de ensayos clínicos, publicado en 2022 en el British Journal of Nutrition, que agrupó una docena de estudios en humanos, por ejemplo, observó pequeñas reducciones del colesterol LDL (“malo”) y de la presión arterial en personas que toman suplementos de colágeno. No obstante, los propios autores destacaban en sus conclusiones la gran variabilidad entre los estudios, su corta duración y el hecho de que analizan solo marcadores indirectos, no eventos cardiovasculares como infartos o ictus.
Los resultados de otro metaanálisis más amplio, publicado este año en la revista Aesthetic Surgery Journal, invitan todavía más a la cautela, al encontrar beneficios del colágeno para la piel y para las articulaciones, pero resultados “inconsistentes y poco concluyentes” en el caso de marcadores cardiometabólicos como el colesterol o la presión arterial.
La evidencia científica hasta la fecha, por tanto, no permite asociar la suplementación con colágeno con una reducción real del riesgo cardiovascular. Entonces… ¿qué cosas sí tienen beneficios demostrados para cuidar nuestro corazón?

Acciones para cuidar el corazón
Confiar en el colágeno como estrategia preventiva puede desviar la atención de lo que sí tiene un beneficio demostrado y sostenido sobre el riesgo cardiovascular: hábitos de vida saludables, control de los factores de riesgo y seguimiento médico. En un contexto en el que los suplementos ganan terreno a golpe de marketing, la evidencia sólida sobre prevención sigue apuntando a otras medidas conocidas y efectivas:
- No fumes. El tabaco es una de las principales causas de enfermedad cardiovascular. Evita tanto su consumo como la exposición al humo ajeno.
- Sigue una alimentación cardiosaludable. Prioriza frutas, verduras, hortalizas, legumbres, pescado y aceite de oliva, y limita los alimentos ultraprocesados.
- Reduce la sal y el azúcar. Modera la sal para ayudar a controlar la tensión arterial y evita bebidas azucaradas y dulces.
- Haz ejercicio físico a diario. Intenta realizar al menos 30 minutos de actividad aeróbica moderada, como caminar a paso ligero, nadar, bailar o ir en bicicleta.
- Cuida tu peso. Mantener un peso adecuado ayuda a reducir la carga sobre el corazón y el riesgo de enfermedades asociadas.
- Vigila la grasa abdominal. La acumulación de grasa en el abdomen se asocia a un mayor riesgo cardiovascular; controlar el perímetro de cintura es clave.
- Controla la tensión arterial. La hipertensión suele no dar síntomas, pero aumenta el riesgo de infarto e ictus. Revísala periódicamente.
- Revisa el colesterol y la glucosa. Analíticas periódicas permiten detectar a tiempo niveles elevados, relacionados con problemas cardiovasculares.
- Evita el alcohol. Eliminar su consumo ayuda a controlar la tensión arterial y a evitar un exceso de calorías.
- Gestiona el estrés y duerme bien. El estrés crónico y dormir menos de lo necesario (por debajo de unas siete horas) afectan negativamente al corazón.


