Complementos alimenticios para adolescentes, ¿son necesarios?

Suplemento nutricional para menores que comen poco, vitaminas para estudiar, complemento alimenticio para crecer, suplemento proteico para aumentar músculo… Existen multitud de productos, pero ¿recomendables?
Por María Huidobro González 2 de julio de 2026
tomando complemento alimenticio
Imagen: Artem Podrez
El consumo de complementos alimenticios también está al alza entre la población preadolescente y adolescente. Más que una moda nutricional que se alienta en redes sociales, es una realidad que llevan viendo los pediatras en sus consultas desde hace tiempo. Padres y madres piden estos productos para sus hijos y los propios jóvenes se muestran muy interesados por ellos. En las siguientes líneas te contamos cuáles son los suplementos que despuntan a estas edades y qué dicen los especialistas médicos sobre ellos.

Riesgos nutricionales en la adolescencia

La adolescencia es un tiempo crucial del desarrollo caracterizado por importantes cambios físicos, psicológicos, emocionales y sociales que comienzan con la pubertad. En esta etapa que abarca desde los 10 a los 19 años, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), aumenta la velocidad de crecimiento y se adquiere el pico de masa ósea.

Además, se modifica la composición corporal según el sexo: mientras en los chicos se incrementa la masa magra, en las chicas, la masa grasa. Por su parte, el cerebro sigue creciendo. Por todo ello, las necesidades nutricionales de los adolescentes aumentan, e incluso con requerimientos mayores que los adultos en cuanto a energía y la mayoría de nutrientes.

Pero, por el desarrollo psicosocial que experimentan los menores, también estamos ante una etapa de riesgo nutricional, pues comienzan a tener un control cada vez mayor sobre su vida. Los preadolescentes y adolescentes tienden a abandonar los hábitos instaurados en la infancia y fijarse en otros modelos (amigos, redes sociales, publicidad, Internet…) para construir los suyos propios. Y no siempre este giro está bien dirigido.

Así, suelen saltarse comidas como el desayuno, comen más fuera de casa y la calidad de la dieta disminuye, con un bajo consumo de frutas, verduras y cereales integrales, mientras abusan de los productos ultraprocesados y las bebidas carbonatadas, tiran de snacks y comidas preparadas o toman bebidas energéticas. También los hay que se inician en las dietas vegetarianas o que prueban dietas de moda, como la cetogénica (keto), la macrobiótica o el ayuno intermitente.

Por si fuera poco, en esta etapa despunta el coqueteo con neurotóxicos de diverso tipo, algunos hacen ejercicio físico de forma compulsiva y se eleva el riesgo de caer en un trastorno de la conducta alimentaria (TCA).

Complementos alimenticios, un recurso recurrente en la adolescencia

A veces el estirón de los muchachos no es el esperado o tarda, parece que no comen bastante, se resfrían a menudo o el rendimiento académico o deportivo les resulta insuficiente. Y, entonces, hay familias y adolescentes que recurren a complementos alimenticios para hacer frente a esas supuestas carencias.

Según los datos disponibles, los complementos más utilizados entre los más jóvenes por una mala alimentación, para protegerse de las infecciones y con el fin de estimular el crecimiento son los multivitamínicos y multiminerales. Los adolescentes, por su parte, usan proteínas y aminoácidos para mejorar del rendimiento deportivo o la consecución del “cuerpo ideal”. También hay estudios que incluyen a estas edades el empleo de bebidas deportivas, cafeína o suplementos de hierro para favorecer la recuperación, el mantenimiento de la salud y el aumento de la energía.

👉 Uso por su cuenta

tomar suplemento nutricional
Imagen: Jonathan Borba

En la mayoría de los casos, consumen estos productos por su cuenta, y otras consultando a los profesionales de la salud. Ignacio Güemes, vocal de la directiva de la Sociedad Española de la Medicina del Adolescente (SEMA), es uno de los 3.000 pediatras que ha participado en un estudio español pendiente de publicación en el que sorprende que “el 30 % de los médicos reconocía haber administrado algún suplemento por requerimiento de la familia”. 

Y también comenta que es común encontrarse en las consultas con “adolescentes y preadolescentes que, por influencia de las redes sociales, de los primeros accesos a gimnasios y del boca a boca, ya empiezan con suplementos de todo tipo que alguien les ha dicho que pueden tener un beneficio para su respuesta física, su rendimiento académico o su bienestar emocional”. De hecho, según un estudio realizado en escuelas de Sevilla, quienes toman suplementos (20 %), y cuentan con efecto estimulante y recuperador, lo hacen principalmente por recomendación de compañeros y amigos.

“El consumo de suplementos se ha convertido en un fenómeno habitual, no porque estemos empeorando la salud de nuestra población, sino porque la sociedad está empeorando su salud comunicativa. Todos queremos hacer lo que hace el otro, y eso puede llevar a perjuicios globales”, advierte Güemes.

Suplementos alimenticios en la adolescencia: riesgos y recomendaciones

Según los pediatras, los suplementos alimenticios son necesarios en personas con carencias concretas que normalmente en nuestro medio no aparecen o en situaciones de dietas de autoexclusión voluntaria. El especialista consultado pone dos ejemplos:

  • las dietas veganas, donde falta la vitamina b12 y hay alto riesgo carencial de algunos minerales. “Bajo supervisión médica, hay que suplementarla y estar pendiente de la ingesta de hierro, calcio, zinc…, pues puede ser deficitaria”, comenta.
  • el embarazo adolescente, que suele darse en familias con escasos recursos o situaciones de exclusión social. Hay que suplementarlo para que sea saludable y teniendo en cuenta que el exceso de vitamina D puede causar daños al feto.

Fuera de este uso Güemes se muestra muy contundente: “No debemos medicalizar la alimentación de las personas. Asumir que para estar sanos debemos tomar un fármaco o suplemento alimenticio es un error de la sociedad. En general, no necesitamos fármacos o suplementos si no estamos enfermos. Necesitamos aprender a tener hábitos saludables para estar sanos y sentirnos mejor”.

Las redes sociales, los influencers, los entrenadores… son agentes motivadores de la ingesta de este tipo de productos que tienen una utilidad muy limitada. Y, además, si no se necesitan, su uso implica riesgos: puede generar desequilibrios nutricionales o incluso excesos perjudiciales.

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Imagen: Klaus Nielsen

A continuación, recogemos varios suplementos que se utilizan en la adolescencia y por qué los pediatras no los recomiendan:

➡️ Complementos para adolescentes que comen poco o tienen bajo peso

“La normalización de tomar algo para mejorar la calidad de vida de los adolescentes es una banalización del uso de los fármacos”, manifiesta el miembro de la SEMA. Por eso los pediatras no recomiendan de primeras ningún complemento alimenticio, ni siquiera uno muy publicitado y popular como el PediaSure Teen Balance, un alimento balanceado que aporta proteínas y azúcar. “Es bueno. No estamos en contra del producto en sí, sino que estamos en contra del uso injustificado, generalizado y sin control sanitario”, puntualiza Güemes.

Y es que suplementar al adolescente para mejorar su apetito o ponerse más fuerte sin valorarlo médicamente antes tiene sus riesgos. “Su uso puede estar ocultándonos desde un problema emocional que le haga no querer comer y que pueda condicionar un trastorno de salud mental mayor en el paciente, a una situación carencial por una enfermedad que no esté absorbiendo determinado alimento”, revela.

De ahí que los pediatras apuesten por trasladar que una dieta variada y equilibrada en la adolescencia (con una buena hidratación) ya cubre todas las necesidades, incluso en aquellos que practican deporte competitivo.

➡️ Productos para evitar que los adolescentes enfermen

En esta categoría entran los suplementos multivitamínicos, los inmunoestimulantes para mejorar las defensas y prevenir el resfriado … Pero tampoco existen los productos mágicos. “Hay terapias con betaglucanos que se han probado en ensayos con jalea real, que también parece que mejoran la capacidad defensiva en algunas series, pero sin una base científica demostrada en ensayos clínicos doble ciego y amplios”, comenta el pediatra.

Por su parte, los probióticos se utilizan en determinadas diarreas infecciosas, las disbacteriosis por el uso de antibióticos… pero no para mejorar la salud intestinal ni el eje neurodigestivo.

➡️ Complementos alimenticios para crecer y aumentar masa

Güemes deja claro que tampoco están indicados: “Alguna serie usa suplementos de algún aminoácido ramificado o la creatina para aumentar la masa muscular o el crecimiento longitudinal, pero son de escasa relevancia los estudios hechos en preadolescentes y adolescentes, lo que limita mucho que desde la SEMA hagamos una recomendación explícita de estos fármacos”.

➡️ Suplementos nutricionales para el rendimiento físico

Si bien el uso de creatina se admite como complemento a estas edades, el pediatra insiste en que no se aconseja, incluso desde los médicos deportivos, como una suplementación rutinaria. “Se recomienda buscando un objetivo deportivo concreto, no durante todo el año”, matiza.

Por eso considera que resulta primordial hacer ver al adolescente cuál es la verdadera razón de querer incrementar las proteínas para crear más masa muscular: ¿simplemente la estética o es un objetivo deportivo? Porque sí, se puede tomar una dosis más elevada de proteína en la dieta sin un perjuicio claro, pero siempre con supervisión médica. Y es que su uso puede dar problemas. En el estudio sevillano citado, casi el 20 % de los chavales que tomaban productos proteicos comunicó algún efecto negativo: diarrea, astenia, náuseas o edemas.

➡️ Productos para rendir más en época de exámenes

Como comenta el especialista, uno de cada 10 adolescentes consume suplementos o bebidas energéticas para mejorar el rendimiento académico sin una supervisión médica. De hecho, la cafeína (que destaca como ingrediente en las bebidas estimulantes) está entre los productos más utilizados.

“Hay series que dicen que la cafeína mejora el rendimiento de quienes la toman, como también suplementos adicionales de azúcar, pero eso no quiere decir que tengamos que recomendar su uso por ello a toda la población”, concluye Ignacio Güemes, quien también recuerda que hay neuroestimulantes que en determinados pacientes pueden servir, por lo que su empleo está muy restringido.

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