Leche materna, un alimento milagroso todavía indescifrable para la ciencia

La leche materna es un alimento vivo y complejo, capaz de adaptarse al bebé. La ciencia conoce muchas de sus funciones, pero no ha descifrado todos sus mecanismos
Por Adam Martín Skilton 7 de julio de 2026
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Imagen: Blond Fox
La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda la lactancia materna exclusiva durante los seis primeros meses de vida, y numerosos estudios han demostrado que sus beneficios van mucho más allá de la nutrición. La leche de fórmula cumple un papel esencial cuando la lactancia materna no es posible o no es la opción elegida, pero la leche materna sigue siendo un fluido biológico extraordinariamente complejo que, de momento, es imposible replicar de manera artificial.

Su composición cambia, se adapta y combina nutrientes con compuestos bioactivos que intervienen en procesos clave para el bebé, desde la maduración del intestino hasta el desarrollo del sistema inmunitario. Pese a años de investigación, la ciencia aún no comprende del todo cómo interactúan todos sus componentes ni cómo logra coordinar tantos procesos a la vez.

¿Qué hay en la leche humana?

La leche materna está lejos de ser un alimento estático. Su composición varía con los meses, a lo largo del día e incluso dentro de una misma toma. También cambia en función del propio binomio madre-bebé. “La leche materna se adapta a la edad evolutiva del bebé”, resume Vanessa Pleguezuelos, bióloga y responsable del Banco de Leche Materna de Cataluña. “Al final, la producción de la leche es un proceso vivo y dinámico”, añade Nadia García Lara, neonatóloga del Hospital 12 de Octubre y coordinadora del Banco Regional de Leche Materna de la Comunidad de Madrid.

Esta capacidad de adaptación es tan notable que una revisión científica publicada en 2016 planteó que la composición de la leche podría “ajustarse” a las necesidades cambiantes del bebé. La hipótesis resulta fascinante y cuenta con indicios que la respaldan, aunque los mecanismos que la explican todavía no se entienden.

Hoy conocemos muchos de los compuestos presentes en la leche materna y algunas de las funciones que desempeñan, pero todavía quedan incógnitas por resolver. Se estima que contiene más de 200 componentes, entre ellos agua, grasas, azúcares, proteínas, hormonas, vitaminas, minerales, bacterias y otras muchas moléculas bioactivas.

lactancia leche materna
Imagen: MART PRODUCTION

Sin embargo, el reto ya no está solo en identificarlos. Lo difícil es averiguar la función de cada uno, cómo interactúa con el resto de componentes y cuáles son sus efectos sobre el organismo del bebé. En otras palabras, conocemos muchas de las piezas del puzle, pero todavía no sabemos exactamente cómo encajan todas. Más allá de la lista de compuestos, la clave está en cómo actúan juntos: la leche materna funciona como una matriz biológica en la que sus componentes interactúan entre sí y generan efectos que no se explican por separado.

Leche materna: del calostro a la leche madura

Para entender mejor la leche materna, hay que conocer sus etapas. El calostro es la de los primeros días y cumple una función muy importante. “Tiene un color más amarillento, es más espesa y tiene un alto contenido proteico y de inmunoglobulinas”, explica Pleguezuelos.

“El sistema inmune del recién nacido aún es inmaduro y ese primer fluido que la madre transfiere al bebé contiene parte de su experiencia inmunológica. Es decir, le pasa defensas ya fabricadas. Podríamos decir que sería como la primera vacuna. Es el primer alimento que pasa por su sistema digestivo”, añade la experta. Esta primera leche a veces preocupa a las madres porque “sale poco”, pero lo cierto es que su volumen encaja con la anatomía del recién nacido.

Al cabo de unos tres días se produce la subida de la leche. Aquí empieza a aparecer la leche de transición y, después, la leche madura, cada una con una composición y unas funciones diferentes. “En las primeras semanas su contenido es más proteico y, a medida que crece el bebé, aumenta la concentración de carbohidratos y grasas”, señala Vanessa Pleguezuelos.

Factores que incluye en la composición de la leche materna

Pero los cambios en la leche materna no solo se producen con el paso de los días o los meses. La composición de la leche también varía durante una misma toma. “Cuando el bebé empieza a mamar, la leche contiene menos grasa, pero su concentración aumenta progresivamente hacia el final”, explica Pleguezuelos. Por eso, los especialistas recomiendan que el bebé vacíe el pecho antes de pasar al otro. “La parte más calórica está al final de la toma”, señala García Lara.

En la composición de la leche influyen muchos otros factores: la alimentación de la madre, los cambios hormonales a lo largo del día, el tiempo transcurrido desde la última toma o extracción, lo completo que haya sido ese vaciado y si la leche la toma directamente el bebé o se obtiene con un extractor. Además, cada mujer tiene una composición ligeramente distinta.

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