Como el principal ingrediente de la mayoría son las harinas, predominan los hidratos de carbono. Su contenido oscila entre el 62 % de Kiddylicious Veggie Straws y el 84 % de Kiddylicious Wafers. En los productos que contienen aceite, el siguiente nutriente más abundante es la grasa. Destaca Kiddylicious Veggie Straws, con un 25 %, seguido de Smilitos de Smileat (15 %) y Hero Solo (13 %).
¿Sin azúcar? No exactamente
Muchos productos destacan en el envase que no contienen azúcares añadidos. Pero eso no significa que no tengan sabor dulce ni que estén libres de azúcares. De hecho, la información nutricional muestra que algunos contienen cantidades significativas. Destacan Hero Solo (7,6 %), Smileat (7,4 %) y Hipp (6,2 %).
La explicación está en los azúcares presentes de forma natural en algunos ingredientes, como los purés o los zumos de frutas. En cualquier caso, los que merecen atención son los azúcares libres, que deberían evitarse en la alimentación infantil, es decir, el azúcar que se añade a los alimentos y el que está presente en los zumos de frutas, como ocurre en Hipp.

¿Llevan sal añadida?
Muchos de estos productos destacan en el envase que no contienen sal añadida. Solo Kiddylicious Veggie Straws incorpora este ingrediente, en una proporción del 0,74 %. En un alimento convencional no sería una cantidad elevada, ya que se considera que un producto contiene demasiada sal cuando supera el 1,25 %.
Sin embargo, según el fabricante, este snack está destinado a bebés a partir de los nueve meses, una etapa en la que se recomienda no añadir sal a los alimentos y limitar su consumo a menos de 1 g al día. Si el bebé tomara todo el envase, ingeriría 0,4 g de sal.
Como está dividido en cuatro porciones individuales, lo previsible es que tome una por ingesta, lo que supone 0,1 g de sal. No es una cantidad elevada desde el punto de vista nutricional, pero sí puede contribuir a que el bebé se acostumbre a sabores salados.
Pequeños, pero muy calóricos
Como los ingredientes principales son las harinas y el aceite, estos productos tienen una alta densidad energética. Por cada 100 g aportan alrededor de 430 kcal, una cantidad similar a la de una pieza de bollería.
Hay algunas excepciones. Kiddylicious Veggie Straws es el más calórico (503 kcal/100 g) por su elevado contenido en grasa (25 %), mientras que Hipp y Kiddylicious Wafers son los que menos aportan (388 y 378 kcal/100 g, respectivamente) porque no contienen aceite.
Ahora bien, estos snacks se venden en formatos pequeños, de entre 20 y 30 g. Así, cada envase aporta, de media, unas 100 kcal, el equivalente a un yogur y medio. Para un adulto no supone una cantidad elevada, pero en un bebé de unos nueve meses puede representar alrededor del 15 % de sus necesidades energéticas diarias.

¿Qué dice Nutri-Score?
Todos los productos, salvo uno, obtienen una C en Nutri-Score. Se debe, sobre todo, a su escaso contenido en nutrientes de interés —proteínas, frutas y verduras— y a su elevado aporte calórico. Hipp es la única excepción y obtiene una A gracias a su mayor contenido en proteínas (11 %) y fibra (4 %).
Eso sí, una buena puntuación Nutri-Score no significa que un alimento sea necesario o aconsejable para un bebé; únicamente indica que, dentro del grupo comparado, presenta una mejor composición nutricional que el resto.
¿Valen lo que cuestan?
Si tenemos en cuenta el precio por 100 g, la mayoría de los productos cuesta entre 6 y 7 euros salvo Gerber (7,69 euros), Hipp (8,30 euros) y Kiddylicious Wafers (10,31 euros). Este último cuesta casi el doble que el más barato, Smileat (6,20 euros). Podría pensarse que la diferencia se debe a su contenido en harina de arroz jazmín y fresas (4 %), pero estos ingredientes no parecen justificar un precio tan elevado.
Si lo comparamos con un aperitivo convencional de maíz inflado con aceite de girasol, que cuesta alrededor de 1,60 euros por 100 g, la diferencia es aún mayor. Los snacks analizados tienen un precio medio de 6,55 euros, es decir, cuatro veces más. Aunque están formulados para poder ser consumidos por bebés —textura, tamaño y requisitos regulatorios específicos—, esa diferencia no parece estar justificada.


