¿Cómo funciona el prefijo 400?
La nueva numeración se ha aprobado en aplicación de la Ley de Servicios de Atención a la Clientela (SAC). Cuando entre plenamente en funcionamiento, las llamadas comerciales deberán realizarse desde números que empiecen por 400.
Si una empresa intenta llamar con fines publicitarios desde un número fijo o móvil distinto, la red telefónica deberá bloquear la llamada antes de que llegue al teléfono del destinatario. Así, será más fácil reconocer la publicidad telefónica antes de responder. Los operadores de telecomunicaciones estarán obligados a bloquear las llamadas comerciales que no utilicen esta numeración, lo que dificultará que las empresas sigan empleando números convencionales para este tipo de comunicaciones.
Los números con prefijo 400 solo servirán para realizar llamadas, no para recibirlas. Es decir, podremos recibir una llamada comercial, pero no devolverla, una medida que busca evitar fraudes relacionados con la devolución de llamadas a números desconocidos.
La obligación también se aplicará a las empresas que llamen desde el extranjero para ofrecer productos o servicios en España. Si no utilizan el prefijo 400, los operadores telefónicos podrán bloquear la llamada antes de que nos llegue al teléfono.
Qué no cambia
El 400 permitirá reconocer las llamadas comerciales, pero no evitará que las empresas sigan ofreciendo productos o servicios por teléfono. Por regla general, podrán hacerlo si les hemos dado permiso o si ya somos clientes y quieren ofrecernos productos o servicios similares a los contratados. Si pedimos que no vuelvan a llamarnos, deberán respetar nuestra decisión.
También podemos inscribir nuestro número en la Lista Robinson, un servicio gratuito de exclusión publicitaria: en ese caso, solo podrán llamarnos las empresas a las que hayamos dado un consentimiento específico.

El 400 se reservará para las llamadas comerciales. No se utilizará para atender consultas, resolver incidencias o gestionar reclamaciones de clientes, servicios que seguirán empleando otras numeraciones, como los teléfonos gratuitos 800 y 900.
Tampoco será necesario utilizarlo en llamadas que no persigan vender o promocionar productos o servicios, como de terminadas encuestas, estudios de mercado, controles de calidad o comunicaciones informativas de ONG. Si durante la conversación se realiza una oferta o promoción, la llamada deberá identificarse como comercial.
¿Y si una llamada incumple las normas?
Si recibimos una llamada comercial que no empieza por 400, tenemos que anotar el número, la fecha y la hora, e identificar, si es posible, a la empresa y al producto o servicio que nos ofrecía. Podemos comunicar el posible incumplimiento a la Oficina de Atención al Usuario de Telecomunicaciones o a la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia.
Si el problema es que nos han llamado sin nuestro permiso, pese a haber pedido que no lo hicieran o a estar inscritos en la Lista Robinson, podemos reclamar ante la Agencia Española de Protección de Datos.
Un número 400 identifica una llamada comercial, pero no garantiza que la oferta sea segura. No hay que facilitar datos bancarios, contraseñas ni códigos de verificación durante una llamada inesperada. Si tenemos dudas, lo mejor es colgar y contactar directamente con la empresa a través de uno de sus canales oficiales.
La nueva numeración no evitará todos los incumplimientos ni los intentos de fraude. Identificar quién llama, no facilitar información sensible y reclamar por la vía adecuada siguen siendo las mejores herramientas de protección.


