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Alergias de origen alimentario

La incidencia de las alergias ha aumentado considerablemente en los últimos años, alcanzando niveles cada vez más preocupantes...

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: martes 11 noviembre de 2003

Así, es cada vez más frecuente encontrar personas que deben prescindir de ciertos alimentos en su dieta, debido a las reacciones adversas que les causan.


¿Qué es la alergia?
La alergia es una reacción o respuesta inapropiada del organismo ante una sustancia (alergeno) que es bien tolerada por el resto de los individuos. En la alergia alimentaria, el alergeno es un alimento con el que normalmente entramos en contacto por ingestión, pero que puede también causar síntomas por contacto o inhalación. Los alergenos son por lo general proteínas o glicoproteínas (proteínas con un componente hidrocarbonado) presentes de forma natural en la naturaleza. En los alimentos pueden encontrarse tanto en animales como en plantas. Estas proteínas estimulan el sistema inmunológico de algunas personas dando lugar a una respuesta excesiva y patológica, que es lo que se conoce como reacción alérgica.


¿Por qué se produce la alergia?
Además de factores genéticos y ambientales, existen otras circunstancias que al parecer influyen de modo muy importante en el aumento de este tipo de alergias: el bajo peso al nacer, la supresión temprana de la lactancia materna, la introducción inadecuada de alimentos nuevos en la dieta del lactante, las alteraciones en el sistema inmunológico y el consumo de alimentos nuevos u originarios de otros países a los que nuestro organismo no está acostumbrado.

Bajo peso al nacer
Los bebés que nacen con un peso inferior a los 2,5 kg, muestran una respuesta inmunológica alterada y deficiente y son más propensos a las reacciones alérgicas y a las infecciones. Cuando se sospecha que el bebé tiene un peso bajo según el momento de gestación ("falta de medro"), por lo general se indica a la madre que lleve a cabo una dieta con cantidades extras e importantes de alimentos que contienen principalmente hidratos de carbono: cereales (pan, arroz, pastas alimenticias, etc.), patatas y legumbres.

Lactancia materna

En España, la opción por la lactancia natural frente al biberón es muy superior, tras el injustificado abandono masivo que se produjo en la década de 1950, provocado por la idea errónea de que las fórmulas infantiles eran superiores a la propia leche materna. Los conocimientos actuales demuestran que la leche humana incluye al menos un centenar de elementos que no se hallan en las fórmulas que la sustituyen, si bien son correctísimas en cuanto a su composición nutricional.

Introducción inadecuada de alimentos nuevos en la dieta del lactante
La leche como alimento único a partir de los seis meses no proporciona la energía y nutrientes que precisa el lactante a partir de esa edad, y además, como sus funciones digestivas han madurado, se debe incluir una alimentación complementaria (beikost), eso sí, siguiendo unas normas regladas.
La forma habitual de introducir la alimentación complementaria es ir sustituyendo, de una en una, las tomas de leche que recibe el lactante por los distintos componentes de la alimentación complementaria (cereales, frutas, purés…), con intervalo suficiente para que el niño vaya aceptando los nuevos alimentos, probando la tolerancia del niño a los mismos antes de introducir uno nuevo y dando tiempo a la adaptación de su organismo.
La introducción progresiva de alimentos, ayuda a los padres a identificar cualquier alergia o intolerancia ante alimentos específicos.
En este periodo es de vital importancia la introducción tardía en la dieta de cereales con gluten (proteína que se encuentra en el trigo, centeno, avena, cebada, triticale y alimentos que contienen estos cereales o alguno de sus componentes) para reducir el riesgo de celiaquía o intolerancia al gluten. Es más, cuanto más tardía es la introducción del gluten, más benigno y menos agresivo del debut de la enfermedad, si es que se produce.
También hay que destacar la importancia de retrasar aquellos alimentos más alergénicos (que pueden dar lugar a reacciones alérgicas) como el huevo, el pescado o algunas frutas como la fresa o el melocotón, a un momento en que la permeabilidad intestinal sea menor y disminuyan las posibilidades de desarrollar una alergia alimentaria, y en niños con antecedentes atópicos, nunca antes del año.

Alimentos nuevos u originarios de otros países
El consumo de frutas exóticas, de reciente introducción en el mercado, puede ser en ocasiones desencadenante de reacciones alérgicas en personas sensibles o propensas a las reacciones alérgicas.

Alimentos más comúnmente implicados en las alergias
Los alimentos que con mayor frecuencia producen reacciones alérgicas son: leche, pescado, huevo, legumbres, frutos secos y frutas, ya sea en forma natural o como ingrediente o componente o aditivo de cualquier producto manufacturado.

Manifestaciones clínicas más importantes
Las manifestaciones clínicas pueden ser muy variadas, incluso un mismo alimento no desencadena siempre la misma sintomatología, ya que está influido por una serie de factores: edad, cantidad y calidad del alimento, enfermedades asociadas, etc. Dichas manifestaciones pueden ser leves o muy graves y afectar a diferentes niveles. Los síntomas pueden ser muy variables, oscilando entre un ligero picor en la boca que desaparece espontáneamente (síndrome oral) a cuadros graves que precisan de ingreso hospitalario.
Síntomas cutáneos: Son los más frecuentes y, afortunadamente, los menos graves, aunque pueden ser los más llamativos. Puede aparecer urticaria, enrojecimiento generalizado de la piel, edema (hinchazón) de labios y párpados y dermatitis.
Síntomas gastrointestinales: Vómitos, diarreas y rechazo del alimento.
Síntomas respiratorios:
* Leves: estornudos en salva (con mucha mucosidad, clara y abundante, como agua) y congestión nasal.
* Graves: afectación de las vías respiratorias bajas (asma), alteraciones de la voz y dificultad para tragar junto con dificultad a la entrada de aire en la garganta (edema de glotis).
Reacción anafiláctica: Muy grave, requiere de ingreso hospitalario. Se trata de un proceso que se caracteriza por la aparición de urticaria generalizada, angioedema (grandes ronchas en la superficie de la piel, en especial alrededor de ojos, labios, que puede también afectar a manos, pies y garganta.), disnea (dificultad respiratoria), cianosis (coloración azul de la piel por falta de oxígeno), descenso de la tensión arterial y pérdida de conciencia. Los alimentos implicados con mayor frecuencia son frutos secos, huevos, pescados y crustáceos. Puede desembocar en shock anafiláctico, que sin tratamiento puede llegar a provocar la muerte.

Tratamiento de la alergia a los alimentos
En la alergia a los alimentos, lo más frecuente es que con el paso del tiempo se produzca una tolerancia. Sin embargo, existen casos en los que la sensibilización puede persistir toda la vida. Cuando es así, el único tratamiento probado y eficaz es la estricta eliminación del alimento de la dieta. Por ello debe instruirse adecuadamente a la persona alérgica y su entorno a cerca de:
* La necesidad de leer atentamente las etiquetas.
* Saber reconocer los ingredientes que se deben evitar.
* Así como proporcionales una buena educación dietética para evitar déficits nutritivos al sustituir los alimentos alergénicos por otros.

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