La primavera se instala en jardines y balcones, pero también en las fruterías, donde los escaparates se llenan de color, aromas y variedad. En esta época de brotes tiernos y flores, las frutas adquieren tonos más llamativos, mientras que todavía es posible conseguir algunas delicias del invierno. Cerezas y ciruelas conviven con alcachofas y cardos, al tiempo que aparecen las primeras nectarinas y melocotones. Ante este abanico cromático y sensorial es imposible no sentirse creativo y probar nuevas combinaciones en la cocina. En este artículo te damos algunas ideas para aprovechar las bondades de esta época del año y llevar la primavera a tu mesa.
Cambios en los alimentos en la primavera
La primavera siempre trae novedades gastronómicas. Las frutas y verduras ocupan un lugar protagonista, aunque también hay cambios en otro tipo de alimentos:
Las carnes, cuando proceden de animales criados en libertad y en contacto con su medio natural, se vuelven menos grasas, puesto que el ganado sale de los establos y se mueve más. Es el caso de los corderos y las terneras. Y también sucede con los pollos de caserío.
En el mar también hay variaciones, pues esta es la gran temporada de los pescados azules: anchoas, caballa o verdel, atún y bonito y, más adelante, sardinas. Los embajadores del marisco son, ahora, los langostinos, las nécoras, los bogavantes, las almejas y el apreciado calamar.

Con todo este fondo de nevera es normal dejar de lado las comidas invernales y pasar a preparar otro tipo de recetas: ensaladas llenas de color y alimentos variados, zumos, platos de mar, frutas frescas, brochetas que combinan elementos dulces y salados e, incluso, flores. Aunque en general se utilizan para adornar la mesa, algunas de ellas son comestibles y pueden aportar un toque distinto a los platos.
Ideas para disfrutar en la mesa con lo mejor de la primavera
Las siguientes son ideas prácticas para disfrutar y sorprender llevando lo mejor de la primavera a la mesa.
1. Ensaladas originales
A las básicas hojas de lechuga y de endibias, se pueden agregar unos trocitos de anchoas marinadas por nosotros, un chipirón salteado o unos trocitos de frutas que combinen con los elementos proteicos. Es interesante buscar en los aliños y salsas la complicidad de los alimentos de temporada.
Un ejemplo: la ensalada de anchoas aliñada con una vinagreta de fresas (muy refrescante para comenzar la comida), una salsa mayonesa que contenga unos trocitos de cereza o un zumo de fruta para que sea más ligera y refrescante.
2. Verduras tiernas
Un platito de guisantes muy tiernos de principio de primavera con un salteado de langostinos sorprenderá a los comensales por su frescura y la combinación de sabores de tierra y mar.
También funcionan muy bien unas vainas —que estarán en su mejor momento— cocidas con patata y acompañadas de un refrito de ajos y pimentón. Idóneo para el día a día de cualquier menú familiar.

3. Potajes con pescado
También para los menús cotidianos, los potajes de patatas son una excelente opción. Aunque no sea un marmitako de bonito o atún, en el comienzo de la primavera se puede experimentar con verdel o caballa, agregándolos al final de la cocción para que el guiso quede jugoso. Si utilizamos el lomo de los verdeles (la parte más carnosa y sin espinas), conseguiremos un plato marinero y económico.
4. Brochetas vistosas
La combinación de vegetales con carnes y pescados es muy común, pero en la primavera luce más porque hay mayor variedad y presencia de frutas, hortalizas y verduras. Aparecen en casi todos los platos, ya sean como guarnición o como elemento principal. Una combinación fácil y vistosa es preparar unas brochetas de primavera.
Idea: inserta unos trozos de fruta (como el albaricoque fresco) con carne de cordero, unas setas de temporada y pincela con aliño de aceite de oliva, vinagre, un toque de pimientas variadas y sal. Haz las brochetas a la plancha, para que se dore el exterior de la carne y la guarnición, pero quede jugoso por dentro.

5. Flores comestibles
Además de ornamentar la mesa, las flores pueden realzar un plato y utilizarse como guarnición. Las capuchinas, las violetas o las rosas, aliñadas con un toque de aceite y vinagre de frambuesa, son capaces de deslumbrar los sentidos, gracias a la novedad y a la combinación de sabores y colores.
Entre las flores comestibles más conocidas y utilizadas están las flores de calabaza y calabacín, que en primavera se encuentran con facilidad y se pueden servir rellenas (fritas o al horno), como ingrediente para elaborar cremas o como un simple acompañamiento de ensaladas variadas, con un poco de queso cremoso y unos daditos de pera.
En cualquier caso, con respecto al consumo de flores hay que tener en cuenta los siguientes consejos:
- Comprarlas en establecimientos y a hortelanos de confianza.
- Lavarlas siempre muy bien y solo usar los pétalos.
- En el momento de aliñar, hacerlo con mucho cuidado —si es posible, casi vaporizado— y justo en el momento de servir, para que no se quede lacia la flor y no pierda su textura y color.
6. ¡Frutas siempre!
Las frutas son muy versátiles y se pueden presentar de múltiples maneras: en zumos, brochetas, helados, granizados, mezcladas con yogur o al natural. Lo importante es buscar el punto adecuado de maduración, sin tener prisa por comprar las primeras piezas de la temporada, que suelen estar un poco verdes y duras.
Sabremos que están en su punto cuando desprendan su olor natural, su color sea atractivo y no presenten golpes. Eso sí, habrá que vigilar la cantidad que compremos, puesto que la fruta tarda poco en pasarse.


