La fibra, un componente esencial de la dieta
La fibra es mucho más que un simple regulador del tránsito intestinal: cumple funciones esenciales para la salud digestiva, metabólica y cardiovascular.
- Mantiene un tránsito adecuado, previene el estreñimiento y nutre la microbiota intestinal, generando compuestos beneficiosos que reducen riesgos como la diverticulitis.
- Desde el punto de vista metabólico, la fibra soluble destaca por su capacidad para formar geles en el intestino, lo que ralentiza la absorción de azúcares y grasas. Este mecanismo mejora el control de la glucosa en sangre y contribuye a reducir el colesterol LDL. Además, su efecto saciante facilita el control del peso y ayuda a disminuir el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2.
- La evidencia científica también apunta a beneficios para la salud cardiovascular. El estudio ‘The global burden of cardiovascular disease attributable to diet low in fiber‘ identifica la baja ingesta de fibra como un factor de riesgo relevante en el desarrollo de diversas enfermedades cardiovasculares y de algunos tipos de cáncer.
¿Cuánta fibra necesitamos consumir al día?
Las guías dietéticas nacionales recomiendan tomar entre tres y seis raciones de cereales al día, preferiblemente integrales. La Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC) sitúa la ingesta mínima en 25 gramos diarios, mientras que la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) amplía el rango hasta los 25–30 gramos. Por su parte, la Organización Mundial de la Salud (OMS) propone superar los 25 gramos para ayudar a reducir el riesgo de enfermedades crónicas.
La población española está muy por debajo de estas recomendaciones: los adultos consumen de media 12,5 gramos de fibra al día, apenas la mitad de lo aconsejado. Esta cifra nos sitúa entre los países con una de las ingestas más bajas de toda la Unión Europea.
Más cereales integrales: la fibra que necesitamos
Una de las formas más sencillas y eficaces de incrementar la ingesta de fibra es incorporar cereales de grano entero en la alimentación diaria. Sin embargo, España sigue rezagada en este aspecto: los adultos consumen de media apenas 12,3 gramos de cereales integrales al día y solo el 11 % incluye pan integral de forma habitual en su dieta.

La mayoría de los ciudadanos de la UE tampoco alcanza los 75–90 gramos diarios de cereales integrales recomendados por las guías dietéticas. De hecho, en 16 de los 27 países el consumo ni siquiera llega a los 50 gramos. Y esta carencia tiene consecuencias: según el estudio ‘Global Burden of Disease (2021)’, las dietas bajas en cereales integrales se relacionan con más de 145.000 muertes prevenibles al año y con la pérdida de 2,9 millones de años de vida saludable en Europa.
En cambio, los cereales integrales aportan hasta un 75 % más de nutrientes y una mayor cantidad de fibra que sus equivalentes refinados. “Sabemos desde hace tiempo que favorecen la salud y ayudan a reducir el riesgo de enfermedades crónicas como las cardiovasculares, la diabetes y ciertos tipos de cáncer. El siguiente paso es apoyar a las personas para que conviertan ese conocimiento en acción diaria”, señala el doctor Jan de Vries, vicepresidente de la Whole Grain Initiative, una organización cuyo objetivo es aumentar el consumo global de cereales integrales.
Cómo incorporar más cereales integrales a la dieta
Pequeños cambios en los hábitos cotidianos pueden marcar una gran diferencia, como sustituir el pan blanco por pan integral, elegir pasta y arroz integrales o añadir avena al desayuno. A estas opciones se suman otras fuentes naturales de fibra muy presentes en la dieta mediterránea, como las legumbres, las frutas enteras, las verduras y los frutos secos.
Manuel Moñino Gómez, presidente del Consejo General de Colegios Oficiales de Dietistas-Nutricionistas, subraya que “aunque nuestra cultura alimentaria es de las más ricas, España tiene uno de los niveles más bajos de consumo de cereales integrales en Europa. La buena noticia es que el pan, el arroz y la pasta integrales pueden encajar fácilmente en la mesa española sin cambiar nuestra forma de comer, solo mejorándola”.
➡️ ¡Pásate a lo integral!
Para fomentar el consumo de cereales integrales en la UE, el Consejo Europeo de Información sobre Alimentación ha lanzado la campaña “¡Pásate a lo integral!”. La iniciativa ofrece múltiples recursos prácticos, como recetas, consejos de cocina, materiales educativos, un quiz interactivo para aprender a identificar productos integrales en el supermercado y un listado de mitos comunes sobre estos alimentos. La campaña se complementa con blogs elaborados por expertos en nutrición, profesionales sanitarios y cocineros que muestran cómo integrar los cereales integrales en la dieta diaria.
Uno de sus principales atractivos es un reto que propone completar cuatro desafíos, uno por semana. El objetivo es mostrar que los cereales integrales no solo son saludables, sino también sabrosos y fáciles de incorporar a la rutina diaria. Los participantes reciben recetas sencillas, trucos para transformar platos clásicos y consejos para contagiar el cambio a familiares y amigos. Pueden compartir su avance en redes con el hashtag #PásateALoIntegral, impulsando de esta forma un movimiento colectivo por una dieta más sana.


