La paradoja de la palabra ‘energía’
Esta popularidad encierra una paradoja. Durante décadas, hemos asociado un menor aporte energético a una característica positiva, de modo que reclamos como “light”, “bajo valor energético” o “reducido en calorías” suelen percibirse favorablemente.
Sin embargo, también nos sentimos atraídos por productos que prometen aportar energía. La explicación es que, en estos casos, la palabra “energía” no se interpreta como una referencia a las calorías, sino a vitalidad, rendimiento físico o mental y capacidad para afrontar las actividades cotidianas.
Pero ¿qué significa que un producto “dé energía”? Analizamos cuatro ejemplos para comprobar en qué se basan estas promesas, si merece la pena recurrir a estos productos o si el beneficio que anuncian puede obtenerse fácilmente a través de alimentos habituales.
Té Verde Energía, de Yogi Tea

💪 Una promesa aún sin confirmar
La promesa de energía de este producto se apoya en el guaraná y el jengibre. Sin embargo, las alegaciones asociadas a estos ingredientes y su aporte de energía aún no han sido respaldadas por una evaluación favorable de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA).
La legislación permite seguir utilizándolas de forma transitoria mientras se revisan las pruebas científicas disponibles. Además, no existe una cantidad mínima exigida para emplear estas alegaciones, por lo que la presencia del ingrediente no garantiza un efecto relevante.
En otras palabras, el envase sugiere un beneficio que todavía no cuenta con suficiente respaldo científico.
Miel con jalea real y manganeso, de Luna de Miel

💪 Parece miel, pero no lo es
El envase asocia la miel con la idea de energía, tanto por la marca como por su presentación. Sin embargo, aunque la miel es el ingrediente mayoritario, la incorporación de jalea real y manganeso impide que el producto pueda comercializarse como “miel”. La normativa reserva esta denominación a los productos que no contienen ingredientes añadidos, por lo que debe venderse como un “preparado a base de miel, jalea real y manganeso”, que refleja mejor su composición.
💪 No es la jalea real, sino el manganeso
La promesa de “energía” tampoco se debe a la miel ni a la jalea real. En realidad, se basa en el manganeso añadido, un mineral que contribuye al metabolismo energético normal y que permite utilizar legalmente esta alegación.
Aunque la miel contiene manganeso de forma natural, su cantidad varía según el origen, por lo que se añade para garantizar el contenido mínimo exigido. En cambio, pese a su fama de aportar vitalidad, la jalea real no tiene ninguna declaración de propiedades saludables autorizada en la Unión Europea relacionada con este beneficio.
Además, los azúcares presentes de forma natural en la miel se consideran azúcares libres, cuyo consumo conviene limitar. La ración diaria recomendada por el fabricante (25 g) aporta 18 g de estos azúcares, más del 70 % del máximo diario recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Los 0,30 mg de manganeso que aporta una cucharada de este preparado pueden obtenerse fácilmente con alimentos habituales, como dos nueces, una docena de almendras, una rebanada pequeña de pan integral o tres cucharadas rasas de garbanzos cocidos.
Avena Overnight Energía Original, de Linwoods

💪 La energía no reside en la avena
La promesa de energía de este producto se apoya, en parte, en su contenido en vitamina B12. Sin embargo, ni la avena, ni la chía, ni la quinoa son fuentes naturales de esta vitamina. Su aporte procede de brotes de quinoa enriquecidos durante la germinación con vitaminas del grupo B, un proceso que se denomina bioenriquecimiento. Es decir, el beneficio anunciado no se debe tanto a la avena o la chía como a los brotes de quinoa enriquecidos con vitaminas durante su cultivo.
💪 La clave está en las vitaminas B
La alegación “contribuye al metabolismo energético normal” se basa en las vitaminas B6 y B12. En realidad, bastaría con una de ellas para poder utilizar este mensaje, ya que ambas tienen autorizada de forma independiente esta declaración de propiedades saludables.
Estas vitaminas diferencian esta avena de otras similares, pero pueden obtenerse fácilmente a través de alimentos habituales. Un pequeño puñado de pistachos aporta suficiente vitamina B6 para poder usar esta alegación y una pequeña porción de sardinas proporciona cantidades destacables de vitamina B12. En definitiva, las vitaminas que aporta este producto también pueden obtenerse con facilidad mediante una alimentación variada.
Kaiku Vitamin Energía

💪 Más que energía, menos fatiga
El envase pone el foco en la “energía”, pero la declaración autorizada se refiere en realidad a la reducción del cansancio y la fatiga. Este beneficio se basa en la vitamina B12 y el ácido fólico (B9), añadidos como ingredientes porque las materias primas de este producto no contienen cantidades suficientes para utilizar esta alegación. Aunque la vitamina B12 también tiene autorizada una declaración relacionada con el metabolismo energético, el ácido fólico solo puede asociarse a la reducción del cansancio y la fatiga.
Estas vitaminas también pueden obtenerse mediante alimentos habituales. Una ración de espinacas o de garbanzos aporta folato, mientras que pequeñas cantidades de marisco como almejas o mejillones son especialmente ricas en vitamina B12.
💪 Ni la cafeína ni el guaraná
La cafeína y el guaraná ocupan un lugar destacado en el envase, por lo que muchos podemos pensar que son los responsables del supuesto aporte de energía. Sin embargo, la alegación autorizada no se basa en estos ingredientes, sino en las vitaminas añadidas.
Según la normativa, no se permite vincular la presencia de cafeína a una mayor energía. Además, las alegaciones asociadas al guaraná siguen pendientes de evaluación por parte de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA). A ello se suma que este ingrediente representa solo el 0,2 % del producto, una cantidad mínima.
Conviene tener en cuenta, además, que se trata de un producto con azúcares añadidos. Aunque el etiquetado no permite saber qué parte procede de la leche y cuál corresponde al puré de mango y al azúcar añadido, este aspecto también debería considerarse antes de elegirlo.
Antes de comprar
Si un producto promete aportar energía y vitalidad, conviene fijarse en algo más que el reclamo del envase.
1. Comprueba qué significa realmente el mensaje. En el etiquetado, este término suele referirse al metabolismo energético o a la reducción del cansancio y la fatiga, no a que el alimento tenga más o menos calorías.
2. Pregúntate si realmente lo necesitas. Esos nutrientes suelen estar presentes también en alimentos habituales, como legumbres, frutos secos, pescado o verduras.
3. Valora el producto en su conjunto. No hay que quedarse solo con el mensaje “energía”. Es necesario revisar también el contenido en azúcares, el grado de procesamiento, los ingredientes y su calidad nutricional.
4. Recuerda que no hay soluciones milagro. Si el cansancio es frecuente, descansar bien, comer de forma equilibrada y consultar con un profesional sanitario suele ser la mejor forma de abordar el problema.


