El hierro está presente de forma natural en alimentos como las legumbres, el sésamo, la carne o los moluscos, pero también puede añadirse durante la elaboración de otros productos. Si contienen una cantidad determinada, pueden presentarse como “fuente de hierro” o “alto contenido en hierro”, independientemente de que estuviera originalmente en el alimento o haya sido añadido.
Pero esa declaración solo nos informa sobre la cantidad de hierro, no sobre sus efectos en la salud ni sobre la calidad del producto en su conjunto. Entonces, ¿en qué debemos fijarnos cuando se destaca este mineral en el etiquetado? Analizamos cuatro productos para comprobar el significado de este reclamo.
Infusión Hornimans Bienestar+ Hierro

➡️ Una infusión enriquecida para combatir la fatiga
El envase afirma que el hierro “contribuye a reducir la fatiga”. La cantidad declarada permite utilizar esta alegación: una bolsita contiene 2,1 mg de hierro, aproximadamente el 15 % del valor de referencia de nutrientes (VRN) para una persona adulta y en bebidas es suficiente con que aporte el 7,5 % (1,05 mg/100 ml). El etiquetado indica que 100 ml de bebida preparada aportan esa cantidad de hierro. Según la información facilitada, se entiende que una infusión de unos 200 ml proporciona los 2,1 mg de hierro indicados por bolsita.
El producto también contiene vitamina C añadida, un nutriente para el que está autorizada una alegación similar sobre la disminución del cansancio y la fatiga.
PequeGalletas Nestlé fuente de hierro

➡️ Hierro para el desarrollo cognitivo
El envase destaca que el hierro “contribuye al desarrollo cognitivo normal de los niños”. Esta declaración está autorizada porque el producto contiene la cantidad mínima exigida: dos galletas aportan 0,56 mg de hierro.
Este mineral también puede obtenerse mediante alimentos habituales, como 1–2 almejas pequeñas, una sardina pequeña o medio filete de pollo, ofrecidos con una textura adecuada a la edad, para evitar atragantamientos.
➡️ El hierro no mejora el conjunto
Las recomendaciones de alimentación infantil aconsejan evitar los azúcares añadidos antes de los dos años. Sin embargo, estas galletas, destinadas a niños a partir de 12 meses, contienen 17,5 g de azúcar por cada 100 g y sus principales ingredientes son harina de trigo, almidón de trigo, mantequilla y azúcar.
Aunque aportan la cantidad de hierro necesaria para afirmar que este mineral “contribuye al desarrollo cognitivo normal de los niños”, esta alegación solo informa sobre una característica concreta del producto. No significa que las galletas sean necesarias para el desarrollo cognitivo ni que resulten recomendables desde el punto de vista nutricional.
Maca en polvo con hierro Sol Natural

➡️ Mucho hierro por 100 g, menos en cada toma
La maca puede presentarse como un producto con “alto contenido en hierro” porque aporta 16 mg por cada 100 g, el 114 % del valor de referencia diario, casi cuatro veces la cantidad mínima exigida para utilizar esta declaración. Pero el propio fabricante recomienda consumir entre 5 g y 15 g, por lo que cada toma aporta realmente entre 0,8 mg y 2,4 mg de hierro, entre el 6 % y el 17 % del valor de referencia diario.
Al tratarse de un alimento vegetal, contiene hierro no hemo, que normalmente se absorbe en menor proporción que el hierro hemo presente en carnes y mariscos. Su aprovechamiento también depende de los alimentos con los que se combine: por ejemplo, la vitamina C favorece su absorción. Unos 25 g de lentejas o judías pintas hervidas aportan una cantidad similar de hierro a 15 g de maca y a un precio muy inferior.
El envase también atribuye a la maca propiedades “terapéuticas y nutritivas” y efectos afrodisíacos, vigorizantes, adaptógenos y remineralizantes. Estas alegaciones no han sido evaluadas por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria, pero, al tratarse de un producto botánico, pueden seguir utilizándose de forma transitoria mientras se decide si se autorizan o rechazan.
Galletas Fontaneda BelVita con hierro

➡️ El hierro no lo es todo
El producto puede presentarse como “fuente de hierro” porque aporta el 55 % del valor de referencia de este mineral por cada 100 g, muy por encima del 15 % mínimo exigido para utilizar esta declaración. Sin embargo, la mayor parte de ese hierro no procede de los ingredientes habituales de las galletas, sino que se añade durante su elaboración para enriquecer el producto.
Las cuatro galletas que contiene cada paquete, y que pueden interpretarse como una ración, aportan aproximadamente 3,9 mg de hierro, pero también contienen 14 g de azúcares libres. Por eso, para valorar el producto no basta con fijarse en la declaración “fuente de hierro”, sino que es necesario considerar su composición completa.
Además, no es necesario recurrir a productos enriquecidos para obtener este mineral. Una cantidad similar de hierro puede encontrarse en 50 g de mejillones, un alimento con un perfil nutricional más saludable.
⚠️ Antes de comprar
Que un producto destaque su contenido en hierro no basta para saber si es una buena elección. Antes de comprar, conviene seguir estos consejos:
- 1. Distingue las declaraciones. “Fuente de hierro” informa sobre la cantidad del mineral; las referencias al cansancio o al desarrollo cognitivo son alegaciones de salud.
- 2. Mira la ración. El contenido por 100 g puede no coincidir con la cantidad que realmente consumes.
- 3. Interpreta bien la alegación. Que el hierro “contribuya” a una función normal del organismo no significa que un producto concreto produzca ese efecto por sí solo.
- 4. Valora el conjunto. La alegación habla del hierro, no de la calidad nutricional global del alimento.
- 5. Busca hierro en alimentos habituales. Carnes, legumbres, pescados, mariscos, frutos secos y semillas también aportan este mineral y pueden contribuir a cubrir las necesidades de hierro dentro de una alimentación variada.

