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Chequea tu consumo de sodio

Regula el volumen de sangre y el equilibrio de los líquidos corporales dentro y fuera de las células, por lo que se aconseja consumirlo en su justa medida

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: jueves 24 noviembre de 2005

Cantidades recomendadas

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda no consumir cada
día más de seis g de sal. La sal está formada por
dos elementos químicos, el sodio y el cloro. El sodio representa aproximadamente
el 40% del peso de la sal, así que siguiendo las directrices de la OMS,
la cantidad diaria recomendada de sodio no debería superar los 2.500
miligramos. La realidad es que cada día se ingiere una cantidad que oscila
entre los diez y los doce gramos, pese a que la Organización Mundial
de la Salud (OMS) recomienda a los adultos no superar un máximo de seis
g diarios.

Dónde se encuentra

La sal de mesa (cloruro sódico) que usamos para cocinar y aliñar
los alimentos es el alimento más concentrado en sodio; en concreto, un
gramo de sal contiene aproximadamente un 40% de sodio, es decir, unos 400 miligramos.
Los alimentos frescos también contienen sodio en su composición,
siendo más abundante en quesos, huevos, carnes (más abundante
en las vísceras), pescados y lácteos, en definitiva, en alimentos
de origen animal. A través de los alimentos frescos ingerimos aproximadamente
el 10% del sodio que consumimos.

Al ser la sal un conservante excelente, se añade como aditivo a la mayoría de productos industriales preparados


No obstante, el mayor aporte de sodio (alrededor
del 75%) lo hacemos a través de los alimentos procesados, que son los
que concentran una mayor cantidad de sodio. Al ser la sal un conservante excelente,
ésta se añade como aditivo a la mayoría de productos industriales
preparados, como las conservas de todo tipo, los alimentos envasados como patatas
fritas y similares, sopas de sobre, salsas, aceitunas, encurtidos, panes, bollería,
galletas, o los embutidos, y las carnes y pescados salados o ahumados. Aunque
no se note su sabor, la presencia de sal en todos estos alimentos suele ser
bastante alta. Además, muchos alimentos precocinados o en conserva llevan
aditivos saborizantes a base de sodio (glutamato monosódico, fosfato
disódico, cloruro sódico, benzoato sódico, propionato sódico),
y concentran una buena dosis de este mineral. También el agua del grifo
puede contener cantidades importantes de sodio, de hecho, aproximadamente una
décima parte del sodio se ingiere mediante el agua que se bebe.

Consecuencias de su deficiencia

La deficiencia de sodio no es frecuente. Puede darse en personas que han tenido
diarrea grave, con gran pérdida de líquidos. En estos casos además
de sodio también hay que reponer mediante el consumo suficiente de líquidos,
el resto de electrolitos (potasio, cloro), además de bicarbonato.
La deficiencia crónica de sodio puede dar lugar a hipotensión
postural, es decir, una bajada de tensión acompañada de mareo,
visión borrosa, vértigos, entre otros síntomas, en los
tres minutos siguientes a haber asumido la postura erecta a partir de la posición
supina (en posición tendida o tumbada).

Los efectos de su exceso

En condiciones normales de salud, los riñones tienen la capacidad de
regular la concentración de sodio, y provocar una mayor producción
de orina, haciendo que ésta sea más diluida, en caso de un consumo
superior al requerido.

Un consumo excesivo puede provocar hipertersión arterial y retención de líquidos

No obstante, el exceso de sodio a medio y largo plazo
tiene consecuencias en el organismo: retiene agua, lo que obliga al corazón,
al hígado y a los riñones a trabajar por encima de sus posibilidades.
El riesgo más evidente del exceso de sodio es la mayor probabilidad de
desarrollar hipertensión arterial, dado que al retener agua, aumenta
el volumen de sangre y por tanto la presión de la misma.


La retención
de líquidos puede ser consecuencia de un exceso de sodio; y también
se ha relacionado dicho exceso con diversos padecimientos hepáticos y
renales, así como con el agravamiento de la descalcificación ósea,
al excretarse mayor cantidad de calcio a través de la orina, lo que favorece
el desarrollo de osteoporosis.
El mayor problema de un consumo excesivo de sodio es que sus efectos no aparecen
de forma inmediata, sino con el paso del tiempo, por lo que conviene tomar precauciones
desde la infancia. Asimismo, las personas fumadoras, quienes padecen diabetes
u obesidad ven agravada cualquier disfunción de su organismo ante un
consumo excesivo de sal.


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