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Comida picante contra el sobrepeso

Desde hace unos años las especias picantes se proponen como una vía para luchar contra la obesidad, ayudando a los que deben seguir una dieta a conseguir resultados

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La comida picante es, desde hace unos años, algo más que un placer. Algunas investigaciones vienen sugiriendo la posibilidad de que especias como el chile picante o la pimienta pueden aumentar la termogénesis y, con ello, aumentar el gasto calórico del cuerpo. La termogénesis implica la producción y liberación de calor por parte del cuerpo y, por tanto, una mayor termogénesis va asociada a un mayor gasto energético a través de la oxidación de grasas. Si eso es así, la hipótesis de que un poco de picante incrementa el gasto de calorías tras la comida y ayuda a adelgazar no es una idea descabellada. La teoría no se limita sólo a la especias. También se cree que compuestos como la cafeína o las catequinas del té podrían aumentar la termogénesis. La cuestión es si eso se puede convertir en una herramienta de apoyo para abordar el problema de la obesidad.

Un grupo de investigadores del Departamento de Biología Humana de la Universidad de Maastrich, en los Países Bajos, acaban de publicar en American Journal of Physiology- Regulatory, Integrative and Comparative Physiology una revisión de algunas de las estrategias que se han propuesto para el mantenimiento del peso y sus resultados. Una de las que parecen ser efectivas, dicen los investigadores, es el uso de la capsaicina, el compuesto que otorga el característico sabor picante al chile. Sin embargo, si se usa a nivel clínico se requiere el seguimiento de tratamiento a unas dosis considerables, lo que por el momento no se ha mostrado que sea factible.

La capsaicina también se ha intentado aplicar conjuntamente con efedrina, un fármaco que proviene de un alcaloide de origen vegetal, aunque los efectos adversos de la efedrina no hacen factible esta estrategia. En cambio, se han visto efectos positivos en el mantenimiento del peso con el uso de mezclas de té verde, que contiene tanto catequinas como cafeína, y que podrían estar actuando conjuntamente. De hecho, un trabajo de los mismos investigadores realizado en 2005 mostraba que los resultados de una dieta hipocalórica podía ser más efectiva si se acompañaba con una mezcla de té verde y cafeína. El estudio, realizado con un grupo de participantes que siguió una dieta hipocalórica durante cuatro semanas, mostró que los participantes que habitualmente tomaban poca cafeína, el suplemento de té verde y cafeína mejoró los resultados de la dieta. Sin embargo, en aquellos que tomaban altas dosis de cafeína habitualmente el suplemento parecía no tener efecto, lo que demuestra que la hipótesis está aún lejos de haberse probado y que no se trata de algo que funcione universalmente.

Buscando evidencias

Algunos estudios muestran que la incorporación de capsaicina en una comida incrementa el gasto energético en un 23%¿Cómo actúan las especias para estimular la termogénesis? Algunos estudios centrados sobre la pimienta negra han mostrado que la piperina, el principal compuesto picante de esta especia, actúa sobre un receptor denominado TRPV1 que se halla en el cerebro y en otras partes del sistema nervioso. Este receptor, que está relacionado con la percepción de dolor, estaría actuando como un termómetro del cuerpo. Cuando se activa, explican los investigadores, se desencadena el aumento de producción de calor en el cuerpo. Se sabe que la capsaicina (compuesto irritante del chile) también actúa sobre este receptor. Otra especie, el jengibre, más usado en los países anglosajones que en los latinos, también actúa aunque débilmente sobre este receptor, explicaban los mismos investigadores en trabajos anteriores.

Las mezclas que incorporan diferentes especias, como jengibre, pimienta, coriandro, comino o cúrcuma, podrían actuar conjuntamente y tener efectos beneficiosos sobre el organismo. Algunos estudios con roedores han mostrado que las combinaciones de este tipo de especias, comúnmente usadas en la comida india, tiene efectos favorables sobre la digestión ya que estimulan la actividad de las enzimas digestivas y la secreción de ácidos, explican los expertos. Claro que eso no sería una panacea, sino tan sólo una ayuda, porque tras la obesidad hay múltiples causas, y una de ellas puede ser precisamente una alteración en la termogénesis. No obstante, hay estudios que muestran que la incorporación de capsaicina en una comida incrementa el gasto energético en un 23%, inmediatamente tras la ingestión de esa comida.

Otro estudio de 1998, realizado por investigadores de la Universidad de Tsukuba (Japón) y de la Universidad Laval (Canadá), y publicado en British Journal of Nutrition mostraba que la capsaicina también podía dar resultados positivos en mujeres con alteraciones en la termogénesis y que tenían dificultades en incrementar la quema de grasas cuando cambiaban de una dieta rica en carbohidratos a una dieta rica en grasas. La adición de chile picante, rico en capsaicina, a la dieta con grasas estimulaba la oxidación de lípidos y parecía normalizar la respuesta termogénica. Sin ser la solución al problema, el trabajo revelaba que las especias podrían permitir ajustar la oxidación de grasas a la ingesta de alimento. Y, por qué no, quizá conseguir que una dieta no tenga que ser una dura y espartana rutina.

LA OBESIDAD EN ESPAÑA

Según la Organización Mundial de la Salud 8OMS), en el mundo hay algo más de 300 millones de adultos que sufren obesidad. En EEUU, una cuarta parte de la población es obesa. En Europa el porcentaje, aunque menor, está aumentando rápidamente. Según datos del Ministerio de Sanidad español, la prevalencia de la obesidad entre los niños y jóvenes españoles de 2 a 24 años es especialmente alarmante, y tiene una tendencia ascendente desde hace dos décadas. En este grupo de población, la obesidad se da en un 13,9% de la población y un 12,4% tiene sobrepeso.

La obesidad es mayor en varones (15,6%) que en mujeres (12%). Las mayores cifras se detectan en la prepubertad y, en concreto, en el grupo de edad de 6 a 12 años, con una prevalencia de la obesidad del 16,1%. Por su parte, entre los adultos la obesidad es del 14,5%, mientras que el sobrepeso se llega a dar hasta en 40% de la población.

España se sitúa en una posición intermedia en el porcentaje de adultos obesos si se compara con otros países europeos. Sin embargo, en lo que se refiere a la población infantil, según informa el Ministerio de Sanidad, España presenta una de las cifras más altas. En los niños españoles de 10 años la prevalencia de obesidad es sólo superada por los niños de Italia, Malta y Grecia.

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