Para conocer qué productos contienen estos edulcorantes, un equipo del área de Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición del CIBER —un consorcio dependiente del Instituto de Salud Carlos III a través del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades— ha analizado las etiquetas de alimentos y bebidas presentes en el 85 % del mercado español.
Su estudio identificó 2.469 productos que declaran contener al menos un edulcorante bajo en calorías o sin ellas. Los resultados muestran, según los autores, la necesidad seguir de cerca los cambios en la composición de los alimentos a medida que las marcas reformulan sus productos. Desgranamos a continuación las principales conclusiones de este trabajo de investigación.
Qué son los edulcorantes bajos en calorías y los acalóricos
Los edulcorantes bajos en calorías y los que no contienen calorías son aditivos alimentarios autorizados en la Unión Europea que aportan sabor dulce con un valor energético nulo o reducido. Se utilizan, sobre todo, para sustituir total o parcialmente al azúcar. Algunos, especialmente determinados polialcoholes, también desempeñan funciones tecnológicas, como aportar volumen, mejorar la textura o ayudar a conservar la humedad del producto.
En España, el uso de estos edulcorantes ha aumentado en los últimos años, entre otros motivos por la reformulación de alimentos y bebidas para reducir su contenido en azúcares. Esta evolución responde principalmente a la demanda de muchos consumidores, que desean limitar el consumo de azúcar o de calorías, pero sin renunciar al sabor dulce.

2.469 productos con estos edulcorantes de venta en España
Para conocer hasta qué punto los edulcorantes acalóricos y los que son bajos en calorías están presentes en los alimentos y bebidas que se comercializan en España, un equipo del área de Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición del CIBER (CIBEROBN) ha analizado la información de sus etiquetas.
Los investigadores revisaron de forma sistemática productos que representan el 85 % del mercado español utilizando NUTRIFEN, la base de datos de alimentos de la Fundación Española de la Nutrición (FEN). El análisis identificó 2.469 productos que declaraban contener uno o más de estos edulcorantes.
El estudio, publicado en Journal of Food Composition and Analysis, ha sido liderado por el grupo de María Puy Portillo, de la Euskal Herriko Unibertsitatea (EHU), y ha contado con la colaboración de la Sociedad Española de Nutrición. También han participado grupos del CIBEROBN de la EHU, el Hospital Clínico Universitario de Santiago de Compostela (CHUS) y la Universidad Politécnica de Madrid (UPM).
Una revisión para identificar los edulcorantes (pero no su cantidad)
El trabajo actualiza los resultados de dos estudios anteriores, publicados en 2019 y 2021, aunque esta vez los investigadores se han centrado en la información que aparece en las listas de ingredientes. Por tanto, los datos permiten saber qué productos declaran contener estos edulcorantes, pero no en qué cantidad.
En la Unión Europea están autorizados 19 edulcorantes para su uso en alimentos y bebidas: sorbitol, manitol, acesulfamo K, aspartamo, ciclamato, isomalt, sacarina y sus sales, sucralosa, taumatina, neohesperidina dihidrocalcona, glucósidos de esteviol, neotamo, sal de aspartamo y acesulfamo, jarabe de poliglicitol, maltitol, lactitol, xilitol, eritritol y advantamo.
Todos ellos han pasado por evaluaciones de seguridad antes de su aprobación; además, cuando surge nueva evidencia científica o dentro de los procesos periódicos de reevaluación, se revisan de nuevo.
El acesulfamo K desplaza al sorbitol como edulcorante más utilizado
Uno de los hallazgos más llamativos del estudio tiene que ver con qué edulcorante concreto se usa en ciertos alimentos y bebidas. Hasta ahora, el sorbitol (un polialcohol muy empleado en productos de confitería y chicles) era el más habitual en el mercado español. Los investigadores han constado un cambio importante: el acesulfamo K es actualmente el edulcorante bajo en calorías más presente en el etiquetado, seguido de la sucralosa y, en tercer lugar, del aspartamo.
Otro cambio relevante tiene que ver con cómo se formulan los productos. Ya no es habitual encontrar un solo edulcorante por alimento; lo más frecuente es que las marcas combinen dos o tres LNCS en la misma receta. Esta estrategia permite a los fabricantes ajustar mejor el tipo de dulzor y reducir el regusto que algunos edulcorantes dejan cuando se usan de manera aislada. Según explican en el CIBEROBN, este patrón contrasta con lo que ocurría hace 15 o 20 años, cuando lo normal era que cada producto incluyera solo un edulcorante.

Refrescos y aguas, los productos con más edulcorantes
Los refrescos, las aguas saborizadas y otras bebidas siguen siendo, con diferencia, la categoría en la que más aparecen los edulcorantes bajos en calorías y acalóricos. De los 2.469 productos analizados que declaraban contener estos aditivos, el 36,65 % pertenecía a este grupo. No es algo extraño, ya que es un sector en el que los LNCS están muy asentados, especialmente en las versiones «zero» y «light».
La gran novedad de la investigación está en el segundo puesto del ranking: los productos de chocolate, confitería, coberturas dulces y postres preparados, que han adelantado a los zumos y néctares, que ocupaban esa posición en estudios anteriores. Pasteles, galletas y repostería y yogures y leches fermentadas ocuparon el tercer y cuarto puesto en la lista.
Todo estos datos dibujan, por tanto, un mercado en el que la reformulación para reducir el azúcar ya no se concentra únicamente en las bebidas.
Una fotografía que hay que seguir actualizando
Para los autores, el principal mensaje del estudio no es tanto una alerta sobre la seguridad de estos aditivos —todos ellos autorizados y evaluados por las autoridades europeas— como la constatación de que el uso de edulcorantes en los alimentos está cambiando con rapidez.
“Los resultados muestran que la reformulación de los alimentos está modificando el perfil de edulcorantes utilizados en distintas categorías de productos. Esto pone de manifiesto la necesidad de mantener una monitorización continua del mercado alimentario”, señala Asier Léniz, primer autor del trabajo.
Para el consumidor, la referencia sigue estando en la lista de ingredientes del envase: es ahí donde puede comprobar si un producto contiene edulcorantes y cuáles son. Como señala María Puy Portillo, “esto es esencial para la investigación en nutrición y para el diseño de estrategias de salud pública. Los cambios identificados en este estudio ponen de manifiesto la importancia de mantener un seguimiento continuo de la reformulación de alimentos y bebidas, y del uso de los edulcorantes bajos y sin calorías en España».


