El valor preventivo de la dieta mediterránea

Las mujeres con una mayor adherencia a este patrón alimentario tienen menos riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares y cerebrovasculares
Por María Manera 22 de abril de 2009
Img ensalada
Imagen: Steve Woods

El efecto preventivo de la dieta mediterránea sobre la enfermedad coronaria es conocido por todos pero, hasta el momento, era poca la información que teníamos acerca de su papel protector en el accidente vascular cerebral. Ahora una investigación concluye que cuanto más se sigue este tipo de dieta, menor es el riesgo de sufrir un ictus.

Cada año, millones de personas en todo el mundo fallecen a consecuencia de un Las legumbres, como garbanzos, lentejas, judías secas, habas y guisantes.

  • Los frutos secos (nueces, avellanas, almendras, piñones…).
  • Las frutas, verduras y hortalizas.
  • El aceite de oliva.

    En cuanto a los alimentos de origen animal, destacan:

    • El pescado, que goza del mayor protagonismo.
    • Los derivados lácteos y los huevos.
    • Una menor cantidad y frecuencia de carne, de manera preferente, ave.

    Tras el agua, el vino es la bebida mediterránea por excelencia y se toma, por tradición y costumbre, durante las comidas.

    No hay que olvidar que la dieta mediterránea no es sólo un patrón alimentario, sino que se podría definir como una filosofía de vida basada en costumbres milenarias de los habitantes de la cuenca mediterránea. Incluye, por lo tanto, un estilo de vida activo, una determinada manera de entender las relaciones sociales, y prácticas y costumbres relacionadas con el clima, entre otras.

    COMPOSICIÓN NUTRICIONAL

    Img fruta1La composición nutricional y la combinación de alimentos que caracterizan la dieta mediterránea son dos factores responsables, al menos en parte, de los múltiples beneficios que se le otorgan a este patrón alimentario desde el punto de vista de promoción de la salud. En general, se puede afirmar que ofrece una relación cuantitativa adecuada, tanto de macronutrientes (hidratos de carbono, proteínas y grasas), como de micronutrientes (vitaminas y minerales).

    Además, desde la vertiente cualitativa, la dieta mediterránea es fuente de sustancias de gran interés nutricional, como por ejemplo las grasas monoinsaturadas del aceite de oliva, o las poliinsaturadas del pescado azul y los frutos secos, sin obviar la rica composición en antioxidantes y fibras provenientes de las frutas, verduras y hortalizas, con un papel clave en la prevención de determinadas enfermedades crónicas.