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Recetas de torrijas de pan caseras en Semana Santa

Te presentamos las versiones más singulares de este postre tradicional, desde las clásicas de la abuela hasta las torrijas veganas. Todas son fáciles de hacer y con ingredientes muy accesibles

No hay excusas. Esta Semana Santa lo que sobra es tiempo. A diferencia de otros años, en los que se aprovechaban estos días para salir y hacer turismo, en esta ocasión tenemos que estar confinados. Así que podemos dedicar parte de nuestro ocio para hacer un postre muy típico, además de pan casero sin levadura. Conocemos la receta de torrijas de toda la vida: con leche, vino o un baño de miel. Incluso grandes chefs como Martín Berasategui han hecho su propia versión del clásico. Pero ¿puede convertirse este postre de pan, azúcar y canela en un alimento saludable? El postre de Cuaresma por excelencia, las torrijas, ha sabido adaptarse a los nuevos gustos y tendencias nutricionales, ofreciendo versiones muy distintas a la original. Hoy, las de siempre conviven con otras más innovadoras. En este artículo se recogen cinco propuestas distintas de torrijas para degustar en Semana Santa.

Desde las torrijas de la abuela hasta las reinventadas. Si entre las primeras están las elaboradas de la forma más tradicional (con leche, vino o miel), y cuya receta se mantiene intacta de generación en generación, entre las últimas se encuentran aquellas que rompen con las tradiciones de antaño. Puede que los puristas no estén de acuerdo ni con la manera de elaborar estas torrijas ni con sus ingredientes. Sin embargo, también tienen sus seguidores (y no son pocos).

1. Torrijas de leche

Se hallan entre las preferidas por los más pequeños de la casa en estos días, sin contar los huevos de Pascua. Para prepararlas solo tenemos que poner a calentar un litro de leche en un cazo con media taza de azúcar y unas cáscaras de naranja, limón y una ramita de canela. Damos vueltas continuamente con una cuchara hasta que el azúcar se disuelva. Antes de que llegue a hervir, retiramos del fuego y dejamos que repose todo durante unos 10 minutos. Sumergimos cada rebanada en la leche y las dejamos reservadas en un plato. Ponemos a calentar aceite para freírlas. Mientras, batimos cuatro huevos y rebozamos el pan. Freímos cada una de las torrijas hasta que queden bien doraditas por ambos lados, y las dejamos reposar sobre un papel de cocina absorbente para retirar el aceite sobrante.

Hasta aquí, todas las torrijas tradicionales se elaboran más o menos del mismo modo. En este punto, la receta aporta su peculiaridad. En este caso, hay que sumergirlas en leche con canela y azúcar y guardarlas en el frigorífico. Conviene comerlas antes de que pasen cuatro días.

2. Torrijas con miel

Son muy fáciles de preparar. En primer lugar, seguimos los pasos de la receta anterior. Una vez fritas las rebanadas de pan, solo tenemos que rociarlas bien con miel rebajada con un poco de agua. Eso sí, son mucho más dulces que las bañadas en leche.

3. Torrijas de vino tinto

En un cazo ponemos a calentar en un cazo vino tinto (150 ml) junto con 100 ml de agua, 25 g de azúcar, una cáscara de limón y una ramita de canela. Dejamos que todo hierva durante unos tres minutos hasta que el alcohol se evapore. Una vez lo haya hecho, tapamos el cazo para que infusione un rato más hasta que se enfríe. En una sartén honda calentamos el aceite de oliva. Cortamos el pan en rebanadas y remojamos cada una de ellas en vino. Después, escurrimos y vamos rebozándolas una a una con el huevo batido. Freímos cada torrija hasta que queden doradas. Cuando las saquemos, las colocamos sobre papel de cocina. Para que queden más ricas, hacemos un pequeño almíbar con miel y agua.

4. Torrijas sin aceite

Si las frituras nos provocan rechazo, podemos disfrutar de unas ricas torrijas hechas en el horno. Para ello, colocamos las rebanadas de pan en una fuente y las cubrimos con la leche y la nata que previamente hayamos mezclado y calentado y que ya está fría. Esperamos a que se absorba la mezcla y ponemos canela por encima. A continuación, pasamos las rebanadas una a una por el huevo y las ponemos en una bandeja de horno. Las dejamos unos 15 minutos a 180 ºC con calor por arriba. Las damos la vuelta, esperemos otros 15 minutos y solo nos quedará espolvorear azúcar por encima.

5. Torrijas veganas

Con algunos ajustes en la receta tradicional es posible preparar unas torrijas sin ingredientes de origen animal; es decir, aptas para una dieta vegana. Primero hay que poner a calentar la leche de soja con una rama de canela y una cucharada de sirope de agave. Cuando empiece a hervir la retiramos y dejamos que se enfríe. Cortamos el pan, remojamos las rebanadas en la leche de soja y las colocamos en una rejilla para que suelten el exceso de leche. Ponemos el sobrante de leche de haber remojado el pan y le añadimos la harina para rebozar. El objetivo es que quede con una textura similar al huevo batido. Rebozamos las rebanadas de pan en la mezcla y después las freímos en el aceite bien caliente. Por último, las sacamos, dejamos sobre un plato con papel de cocina y espolvoreamos canela en polvo.

Un postre nutritivo que admite versión sin azúcar

Las torrijas son un alimento con un alto valor energético. Su alto contenido en azúcar produce elevaciones bruscas de los niveles de glucosa en sangre con caídas rápidas, por lo que su ingesta no está recomendada en caso de diabetes. Tampoco es aconsejable si se padece sobrepeso y obesidad. Sin embargo, si solo se desea rebajar su aporte energético, siempre se podrá sustituir el azúcar por un edulcorante acalórico y disfrutar de un par de torrijas.

Además del azúcar, es un postre muy nutritivo: el huevo aporta proteínas de alto valor biológico, grasas, lecitina, vitaminas y minerales como el hierro; la leche es fuente de proteínas, grasas, calcio y vitamina B2; y el pan, un alimento energético, rico en hidratos de carbono complejos. Para aquellas personas que sufren de inapetencia o desnutrición, es una opción interesante: en poco volumen de alimento se está ingiriendo gran cantidad de nutrientes.

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