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La soja y el cáncer de mama

La ingesta de soja se relaciona con un menor riesgo de padecer algunos tipos de cáncer dependientes de hormonas como es el caso del cáncer de mama

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: jueves 7 abril de 2005

Sus interesantes propiedades

La soja contiene isoflavonas, un tipo de fitoestrógenos con acción
antioxidante y a las que la soja debe parte de sus propiedades.
Durante el periodo fértil de la mujer, la exposición
excesiva
a los estrógenos
humano
s (hormonas sexuales femeninas) constituye uno de los factores
de riesgo para desarrollar cáncer de mama así como cualquier otro
tipo de cáncer dependiente de hormonas como el cáncer de endometrio
o de útero. Si estas hormonas humanas están presentes en niveles
demasiado elevados, pueden provocar la división de las células,
seguido de un crecimiento incontrolado de las mismas que
podría dar lugar a la aparición de un tumor maligno.

Los fitoestrógenos que contiene la soja son estrógenos de origen
vegetal. Su forma y estructura es similar a la de los estrógenos humanos,
pero poseen una acción más débil sobre las células.
El interés que ha despertado la soja se debe por tanto a la posibilidad
de que los fitoestrógenos sean susceptibles de reducir el riesgo de una
división celular descontrolada.
Además se conoce su posible
capacidad para tratar o prevenir otras enfermedades y trastornos en los que
intervienen los estrógenos como la osteoporosis, las enfermedades cardiovasculares
o los síntomas relacionados con la menopausia.

Datos obtenidos en diferentes estudios han comprobado
que países como Japón en los que el consumo de soja está
muy extendido (se ingiere entre 20 y 50 miligramos de fitoestrógenos
al día), el riesgo de padecer cáncer de mama es de cinco a ocho
veces menor que en los países de Europa occidental como España,
donde el consumo de estas sustancias ronda el miligramo diario.

Existen otros alimentos que poseen fitoestrógenos
entre los que se encuentran las legumbres. Éstas contienen cantidades
apreciables de fitoestrógenos aunque son bastante inferiores a las presentes
en la soja. El té y el ginseng también contienen fitoestrógenos.
Sin embargo en el caso del ginseng conviene no abusar de su consumo ya que su exceso puede provocar la aparición de
diversos efectos secundarios entre los que se encuentra el hiperestrogenismo
(aumento de estrógeno en la sangre)

Cómo incluir la soja en la dieta

La soja es una legumbre y por tanto se puede preparar
hervida
como si se tratara de un plato de lentejas o de garbanzos. Sin
embargo, el mercado cada vez ofrece una mayor variedad de productos derivados
de la soja que hacen más numerosas las posibilidades de incluirla en
la dieta.

– El tofu es la cuajada de la leche de soja. Su sabor es neutro y puede emplearse
como ingrediente para las ensaladas o para elaborar platos tan variados como
hamburguesas, tortillas, empanadillas…
– El miso, un fermento elaborado con soja y sal marina, es un buen acompañamiento
para un plato de arroz.
– El tempeh, procedente de la fermentación de los granos de soja, posee
una textura compacta que hace posible que pueda prepararse a la plancha, frito,
al vapor, estofado, al microondas, rallado o incorporado en una sopa.
– El seitán es un derivado de la soja con un aspecto muy similar al de
la carne por lo que en muchos casos recibe el nombre de “carne vegetal”.
De hecho, las posibilidades que el seitán ofrece en la cocina son casi
tan numerosas como las de la carne, ya que puede prepararse frito, empanado,
etc, y acompañarlo de guarnición como si se tratase de un filete.

Existen también otros productos derivados de la soja como el batido
de soja o el tamari (salsa de soja) que resultan muy sencillos de incluir en
la alimentación. El batido puede consumirse del mismo modo que la leche
de vaca, y el tamari resulta muy agradable en sopas y guisos siempre que se
utilice en su justa medida ya que posee un sabor bastante intenso.

En el mercado se pueden encontrar diferentes productos como yogures o zumos
que incorporan soja en su composición, sin embargo las cantidades de
soja que contienen son muy pequeñas. Por tanto, si se desean obtener
los beneficios que ofrece la soja lo más conveniente es recurrir a la
soja como tal y a sus derivados.

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