Los menores son más vulnerables a los trastornos alimentarios en verano

Los contenidos en redes sociales sobre cuerpos idealizados pueden aumentar el riesgo de trastornos de la conducta alimentaria en niños, niñas y adolescentes durante el verano. La detección precoz es fundamental
Por Sonia Recio 13 de agosto de 2026
más riesgos de TCA en verano
Durante todo el año, pero especialmente en verano, las redes sociales se llenan de vídeos y mensajes que prometen alcanzar el “cuerpo perfecto” mediante dietas, rutinas de ejercicio o productos supuestamente milagrosos. El calor, la ropa más ligera y el aumento de las actividades al aire libre otorgan mayor protagonismo a la apariencia física y amplifican la presencia de estos contenidos. Esta presión afecta de forma particular a niños, niñas y adolescentes. La Unión de Asociaciones Familiares (UNAF) alerta de que las vacaciones pueden incrementar esa vulnerabilidad frente a los trastornos de la conducta alimentaria (TCA), que cada vez aparecen a edades más tempranas.

El cuerpo, en el centro de la preocupación

La llegada de las vacaciones suele venir acompañada de expresiones como «operación bikini» o «compensar los excesos». Aunque parezcan inofensivas, transmiten la idea de que hay un cuerpo «ideal» para disfrutar del verano y que quien no encaja en ese modelo debe cambiar su aspecto.

En las redes sociales estos mensajes se multiplican a través de vídeos, fotografías y publicaciones sobre cuerpos idealizados, dietas o ejercicio, incluso con tendencias que se disfrazan de normalidad, como la de la complexión media. Y como no existen filtros de edad efectivos, estos contenidos también llegan a niños, niñas y adolescentes, que durante las vacaciones pasan más tiempo conectados a las redes sociales.

Los menores son especialmente vulnerables, porque atraviesan una etapa de profundos cambios físicos y emocionales y todavía están construyendo su identidad y la relación con su propio cuerpo. Además, muchas de las imágenes que consumen están editadas, retocadas o muestran una realidad distorsionada, aunque puedan percibirse como un reflejo de la vida cotidiana. Compararse de forma constante con esos modelos puede generar insatisfacción con su aspecto, afectar a su autoestima y aumentar el riesgo de desarrollar un trastorno de la conducta alimentaria.

La alteración de las rutinas, otro factor de riesgo

El verano no solo cambia los horarios. También interrumpe muchas de las rutinas que, durante el curso, contribuyen al bienestar de los menores y actúan como un factor de protección. La escuela, las actividades extraescolares y el contacto diario con profesores, orientadores y otros adultos de referencia facilitan la detección de cambios en el estado de ánimo, el comportamiento o la relación con la alimentación.

Con las vacaciones, ese entorno de apoyo desaparece temporalmente y algunas señales de alarma en los menores pueden pasar más desapercibidas. Por ello, desde la Unión de Asociaciones Familiares se recomienda a las familias prestar atención al bienestar emocional de sus hijos, sin convertir esa preocupación en un control constante ni las comidas en un foco de conflicto.

TCA en adolescentes y autoestima
Imagen: Halfpoint / iStock

Estas son algunas de las principales señales de alerta:

  • Evitar actividades sociales relacionadas con el baño, la piscina o la playa.
  • Mostrarse excesivamente pendiente del aspecto físico.
  • Hacer comentarios frecuentes y negativos sobre el propio cuerpo.
  • Restringir determinados alimentos sin una causa médica.
  • Sentir miedo o culpa ante algunas comidas.
  • Realizar ejercicio de forma compulsiva o como compensación.
  • Aislarse progresivamente o dejar de participar en actividades habituales.
  • Experimentar cambios bruscos en el estado de ánimo.

«Es importante que las familias comprendan que detrás de estas conductas puede existir un importante malestar emocional. Escuchar sin juzgar, favorecer una comunicación abierta y evitar comentarios sobre el peso, el cuerpo o la alimentación son herramientas fundamentales para prevenir que ese sufrimiento se agrave», destacan desde la UNAF.

Los trastornos de la conducta alimentaria aparecen cada vez antes

En España, alrededor de 400.000 personas conviven con un TCA, de las que unas 300.000 son jóvenes de entre 12 y 24 años, según datos de la Fundación FITA y la Asociación Española para el Estudio de los Trastornos de la Conducta Alimentaria (AEETCA). Aunque la adolescencia sigue siendo el periodo de mayor incidencia, la edad de inicio se está adelantando. La Asociación Española de Pediatría (AEP) alerta de un considerable aumento de casos en menores de 12 años y de la existencia de diagnósticos incluso entre los ocho y los nueve años.

«La adolescencia y la juventud son etapas en las que la construcción de la identidad, la imagen corporal y la aceptación social adquieren una gran importancia. En verano confluyen circunstancias que pueden aumentar el malestar relacionado con la apariencia física y favorecer la aparición o el agravamiento de conductas de riesgo como los trastornos de conducta alimentaria», señalan en la Unión de Asociaciones Familiares.

influencer
Imagen: SHVETS production

La prevención empieza en casa, pero necesita apoyo 

En la UNAF recuerda que la prevención de los TCA no puede recaer exclusivamente sobre las familias. Es necesario impulsar políticas públicas que promuevan el bienestar emocional de la infancia y la adolescencia, fomenten una alfabetización digital crítica frente a los mensajes sobre la imagen corporal y garanticen recursos especializados de atención temprana.

La entidad reclama también campañas de sensibilización que favorezcan una imagen corporal diversa y saludable y reduzcan la presión estética que soportan niños y adolescentes, especialmente en los entornos digitales.

«Las familias desempeñan un papel esencial, pero necesitan acompañamiento, información y recursos. La prevención pasa por construir entornos seguros donde niños, niñas y adolescentes puedan desarrollar una relación saludable con su cuerpo, su alimentación y su autoestima, libres de presiones estéticas y estereotipos», concluye la UNAF.

Recursos para prevenir los trastornos de la conducta alimentaria

Con el objetivo de prevenir los trastornos de la conducta alimentaria, la Unión de Asociaciones Familiares impulsa el programa ‘Cuerpos que importan’, dirigido a niños, niñas y adolescentes de entre 8 y 16 años, así como a sus familias.

La iniciativa, respaldada por el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, promueve una relación saludable con el cuerpo, la alimentación y la autoestima a través de talleres participativos y materiales educativos. Estos recursos ayudan a desarrollar una mirada crítica sobre los cánones de belleza, la influencia de las redes sociales y los mensajes que vinculan el valor personal con la apariencia física.

Además, el programa ofrece orientación a madres, padres y personas cuidadoras para reconocer las primeras señales de alerta y acompañar a los menores desde la escucha, el apoyo emocional y una comunicación abierta, favoreciendo una detección precoz y una intervención temprana.

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