🥚 Huevos cocidos con cáscara
Para cocinar los huevos con su cáscara es muy importante tener en cuenta tres aspectos:
- El tiempo de cocción (debe ser el adecuado según qué queramos conseguir).
- Utilizar agua hirviendo y una cazuela sin tapar.
- La integridad de la cáscara (que no tenga fisuras, suciedad, etc.).

1. Huevos pasados por agua
Introduce los huevos en agua hirviendo con una pizca de sal y cuécelos durante 3 minutos. La clara quedará semilíquida y la yema, líquida. Como no se conservan bien una vez cocinados, conviene prepararlos justo antes de servir.
2. Huevos mollets (o mullidos)
Cuece los huevos en agua hirviendo con sal durante 5 minutos. Obtendrás una clara cuajada y una yema cremosa. Pueden conservarse hasta 2 días en la nevera, siempre sin pelar. Se sirven tanto calientes, acompañados de una salsa, como fríos, por ejemplo con mayonesa o alguna de sus variantes.
3. Huevos duros
Cuece los huevos en agua hirviendo con sal durante 11 minutos. La clara y la yema quedarán completamente cuajadas. Respeta el tiempo de cocción para evitar que la yema adquiera un tono verdoso. Sin pelar, pueden conservarse varios días en la nevera y son idóneos para ensaladas, aperitivos o como guarnición.
🍳 Huevos sin cáscara y sin batir

Hay varias maneras de preparar huevos sin cáscara y sin batir. Estas son las principales:
4. Huevos escalfados
Hierve agua con un chorrito de vinagre (sin sal). Casca el huevo e introdúcelo con cuidado. El vinagre ayuda a que la clara no se disperse; si es necesario, recógela con una espumadera para darle forma alrededor de la yema. Cocina hasta que la clara cuaje y la yema permanezca líquida. Después, pásalo a un recipiente con agua fría, recorta los bordes irregulares y sécalo antes de servir. Es ideal como guarnición o acompañado de una salsa.
5. Huevos cocotte
Unta una cocotera o un recipiente pequeño apto para horno con mantequilla. Si lo deseas, añade una guarnición en el fondo y casca el huevo encima. Coloca el recipiente al baño María y hornéalo durante 2 o 3 minutos, hasta que la clara cuaje y la yema quede cremosa.
6. Huevos al plato
Unta con mantequilla una cazuelita de barro o un recipiente apto para horno. Añade los ingredientes elegidos, casca el huevo encima y cocina en el horno hasta que la clara esté cuajada y la yema conserve la textura deseada. También puedes prepararlos sobre una plancha con tapa.
7. Huevos fritos
Existen tres formas clásicas de preparar los huevos fritos:
- A la poêle. Se cocinan en una sartén con una pequeña cantidad de grasa, normalmente mantequilla, a fuego suave. La clara cuaja lentamente y envuelve la yema, que permanece intacta. Suelen servirse con alguna guarnición.
- A la española. Se fríen en abundante aceite muy caliente. La clara queda cuajada, esponjosa y con puntillas crujientes, mientras que la yema permanece líquida y ligeramente velada por una fina capa blanca.
- A la andaluza (o al buñuelo). También se preparan en abundante aceite muy caliente, pero se riegan o voltean con una espumadera durante la fritura para que la clara envuelva por completo la yema. El exterior queda bien cuajado, mientras que la yema permanece líquida.
🥣 Huevos sin cáscara y batidos
Aquí hay dos técnicas principales, y ambas son muy socorridas en nuestras cocinas: los revueltos y las tortillas.

8. Huevos revueltos
Los huevos revueltos se preparan con el huevo batido o ligeramente batido y se cocinan a baja temperatura hasta obtener una textura cremosa. Hay dos formas de elaborarlos:
- En la sartén. Cocina el huevo en una sartén con poca grasa y a fuego suave, removiendo sin parar desde el principio. Si lleva una guarnición (setas, espárragos, gambas o jamón, por ejemplo), cocínala primero en la misma sartén y añade después el huevo. Para conseguir un resultado aún más cremoso, puedes incorporar un poco de nata (o leche, si quieres aligerar la receta).
- Al baño María. El procedimiento es el mismo, pero el calor indirecto ralentiza la cocción y da como resultado un revuelto especialmente suave y cremoso.
9. Tortillas
Existen dos preparaciones clásicas:
- Tortilla francesa (o enrollada). Vierte el huevo batido en una sartén ligeramente engrasada y caliente. Remueve con un tenedor mientras mueves la sartén para que el huevo se distribuya de forma uniforme. Cuando empiece a cuajar, dóblala o enróllala sobre sí misma hasta darle forma y termina la cocción. Puede servirse sola o rellena de ingredientes como jamón cocido y queso.
- Tortilla de patatas (o redonda). Pocha las patatas cortadas en dados pequeños en abundante aceite hasta que estén tiernas y escúrrelas bien. Mézclalas con los huevos batidos, añade sal al gusto y vierte la mezcla en una sartén. Cocina a fuego medio, dando la vuelta a la tortilla cuando la base esté cuajada, hasta que alcance el punto deseado. A partir de esta receta tradicional pueden prepararse muchas variantes, con cebolla, pimientos u otras verduras.


