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Veto a la publicidad de alimentos insanos: ¿qué son los perfiles nutricionales?

El Ministerio de Consumo anuncia una nueva norma contra la publicidad de alimentos insanos. Analizamos cómo se definirá qué productos no se podrán publicitar entre el público infantil

perfiles nutricionales alimentos publicidad Imagen: iStock

Ayer, el Ministerio de Consumo nos sorprendió con una noticia sin igual: a partir de 2022, la publicidad de alimentos insanos dirigida al público infantil estará prohibida. Se trata de una medida largamente reivindicada por los profesionales e instituciones relacionados con la salud y la alimentación: dietistas-nutricionistas, pediatras, endocrinos, fundaciones, asociaciones… La nueva norma impulsada restringirá la publicidad de pastelería, helados, zumos o bebidas energéticas dirigida a menores de 16 años. Tampoco se podrán anunciar bebidas, snacks o salsas con azúcares añadidos, o preparados con más de 225 kcal por cada 100 g. Pero ¿cómo se llevará a cabo?

El problema que se quiere solucionar

Por ponernos en situación, hay que aclarar que en España la situación es preocupante. Según datos del Estudio ALADINO (2019), en torno al 41 % de la población entre 6 y 9 años sufre exceso de peso (sobrepeso u obesidad). Esto va mucho más allá de ser un problema estético. No debemos caer en el error de menospreciar este aspecto, porque tiene importantes implicaciones psicológicas y sociales: marginación, depresión, falta de autoestima, etc. Además, el exceso de peso puede comprometer la salud al asociarse con el desarrollo de enfermedades metabólicas, como diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares.

En el sobrepeso y la obesidad influyen infinidad de factores, como la educación, el nivel socioeconómico, los componentes genéticos y un larguísimo etcétera, pero sin duda uno de los más importantes es la enorme disponibilidad de alimentos insanos y su omnipresente publicidad. Esto es especialmente preocupante en el caso de la población infantil, ya que se trata de un grupo de personas que carece de criterio para discernir si esos productos que se le muestran en los anuncios son adecuados o no para su dieta. De hecho, la salud es lo último en lo que piensan a la hora de pedir un alimento de estas características. Por delante de eso hay muchas otras cosas: colores llamativos, personajes infantiles, juguetes… todo un mundo de estímulos, sonidos y sentimientos.

Cabe destacar, además, que la población infantil carece de poder adquisitivo para poder comprar esos productos, así que ¿por qué se lanzan campañas dirigidas a ellos? Se trata de una técnica de marketing bien conocida y estudiada llamada “nag factor” o “factor de fastidio”: la publicidad convence al público más fácil de convencer, en este caso los niños, para que sean ellos quienes insistan a sus padres y les convenzan para comprar esos productos. Y claro que los padres siempre pueden decir que no, pero es otra dificultad añadida a las muchísimas que ya existen cuando tratamos de seguir una dieta saludable.

Teniendo en cuenta esta situación, era prioritario regular este tipo de publicidad. A decir verdad ya se hace desde hace años, al menos en teoría. Lo que hoy existe es un sistema de autorregulación, el Código PAOS, que es un código ético elaborado y gestionado por las propias empresas. El problema es que este código es claramente insuficiente (por ejemplo, no se considera la composición nutricional de los alimentos) y se incumple sistemáticamente, como han puesto de manifiesto varios estudios. Por eso esta medida que anuncia ahora el Gobierno era tan esperada.

¿Cómo se va a hacer?

perfil nutricional alimentos que no se pueden publicitar
Imagen: iStock

El punto de partida parece fácil: prohibir la publicidad de alimentos insanos dirigida al público infantil. Pero a la hora de la verdad la cosa es más complicada. Una de las principales dificultades es la forma de clasificar o categorizar los alimentos para establecer si son saludables o no. En un principio todo parecía apuntar a que el criterio que se iba a considerar era el sistema Nutri-Score, pero finalmente se ha optado por la guía de perfiles nutricionales propuesta en el año 2015 por la Organización Mundial de la Salud.

¿Qué son los perfiles nutricionales?

Se trata de un sistema muy sencillo, pero no por eso deja de ser interesante. Al contrario. Ofrece ventajas que otros no tienen. El modelo propone 17 categorías de alimentos; por ejemplo, chocolates, bebidas energéticas, quesos, verduras, etc.

Este punto de partida tan sencillo es muy interesante porque los productos de cada categoría pertenecen solo a esa categoría, así que se pueden categorizar de forma específica.

Categorías y alimentos que sí

Por ejemplo, para las frutas, verduras y verduras frescas no hay ningún tipo de restricción, así que se pueden publicitar sin problema. Es decir, hay categorías “premium”, a las que obviamente corresponden los alimentos saludables, como los que acabamos de mencionar y otros, como los pescados o los huevos.

Categorías y alimentos que no

Por otra parte, hay categorías “malditas”, como las bebidas energéticas, los chocolates o los productos de pastelería, para los que no se puede hacer publicidad, según estas recomendaciones. Con esta medida tan sencilla se evitan prácticas poco éticas y que suelen confundir a los consumidores, como la que consiste en añadir nutrientes (vitaminas, minerales, etc.) a productos insanos para “disfrazarlos” de saludables, como ocurre con las galletas o los cereales de desayuno enriquecidos.

Categorías y alimentos en el limbo

Por último hay categorías que están “en el limbo”, para las que se establecen ciertos límites con respecto a determinados nutrientes (grasa total, grasas saturadas, azúcares añadidos, azúcares totales, edulcorantes, sal y aporte calórico). Así, solo se pueden promocionar si se encuentran por debajo de esos límites establecidos. Por ejemplo, para los yogures se muestra unos límites de 25 % de grasa, 2 % de grasas saturadas, 0,2 % de sal y 10 % de azúcares totales, así que los yogures con mucha cantidad de azúcares añadidos difícilmente podrían publicitarse (un yogur contiene de forma natural un 4,5 % de azúcares procedentes de la leche).

En este gráfico, elaborado y difundido por el Ministerio de Consumo, se ve de manera clara en qué tipo de soportes se aplicará la medida y a qué tipo de productos afectará:

que alimentos no se van a publicitar más
Imagen: Ministerio de Consumo

El sistema no es infalible y se puede mejorar, sobre todo porque categorizar o penalizar los alimentos en función de nutrientes como las grasas saturadas o la grasa total es un poco simplista y queda ya un poco obsoleto según la evidencia científica actual. Pero su gran ventaja es esa clasificación por grupos de alimentos, lo que hace difícil que se puedan hacer pasar alimentos insanos por alimentos saludables.

Ahora se plantean infinidad de preguntas, como en qué momento de 2022 se hará efectiva la medida, si las empresas encontrarán el modo de sortearla, si se tomarán otras medidas necesarias, como la prohibición de incluir personajes infantiles y juguetes y, sobre todo, si será eficaz para mejorar la salud de la población infantil, que es el presente y el futuro.

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