Sopas de sobre: poca carne y mucha sal

Fáciles y rápidos de preparar, estos productos deshidratados se presentan como un recurso para muchos hogares con escaso tiempo para cocinar. ¿Son una solución recomendable?
Por EROSKI Consumer 3 de octubre de 2021
son malas las sopas de sobre
Imagen: iStock

Al igual que ocurre con las conservas de pescado o de verduras, las sopas de sobre se encuentran entre los productos que podríamos llamar “de fondo de armario”. Es decir, es de los que guardamos en la despensa por si surge un imprevisto, debido, sobre todo, a que tienen una larga vida útil y se preparan de forma fácil y rápida. Pero no solo se compran por eso. También muchas personas las consumen de forma habitual. ¿Es recomendable?

Las sopas de sobre tienen algunas ventajas, como su bajo precio, la facilidad y la comodidad que supone su transporte y almacenamiento y su variedad de sabores o recetas, que es cada vez mayor. Esto último, que en principio es ventajoso, también puede convertirse en un inconveniente al hacer la compra, porque cuando hay tantas opciones disponibles es más difícil tomar una decisión.

Sopas de sobre: las apariencias pueden engañar

A primera vista, la mayoría de estos productos parecen muy similares. Todos ellos presentan el mismo formato de envase: un sobre con medidas casi idénticas. También tienen una estética muy parecida: el nombre del producto (por ejemplo, “sopa de pollo” o “sopa de ternera”), junto con una imagen del plato preparado y de alguno de los ingredientes.

Si nos quedamos tan solo con el nombre y con las imágenes, podríamos llegar a pensar que algunos de estos productos están compuestos principalmente por carne (por ejemplo, de pollo o de ternera), pero en realidad no es así. Podemos encontrar una pista si observamos la parte frontal de esos envases, donde se muestra una imagen del plato ya preparado. Así podremos ver que en esas sopas el ingrediente más abundante es la pasta (fideos, estrellas…).

Si queremos conocer con detalle su composición, lo más recomendable siempre es leer la etiqueta con detenimiento. Uno de los elementos más importantes es la denominación legal de venta, en la que se indican algunas de las características del producto (por ejemplo, “sopa deshidratada de ave con fideos”). En la lista de ingredientes se muestran los elementos que componen el producto en orden decreciente, según la cantidad en la que se encuentran. Además, cuando en el envase se destaca alguno de los ingredientes, ya sea por medio de palabras o de imágenes, debe indicarse su cantidad concreta en el etiquetado. Con estas pistas ya podemos tener una idea mucho más certera de la composición real de cada producto.

Así podremos confirmar que en las sopas de pollo, ave y ternera, el ingrediente principal no es la carne, sino la pasta, con una proporción que va desde el 69 % de la Sopa de Pollo Knorr hasta el 76 % de la Sopa de Ave y Fideos Gallina Blanca.

¿Cuánta carne contienen estas sopas?

Coloquialmente llamamos “sopa de pollo” o “sopa de ternera” a los platos que cocinamos a partir de un caldo al que añadimos pasta y que hemos obtenido previamente cociendo carne y verduras. Por lo general, retiramos estos últimos ingredientes antes de añadir la pasta, así que en el plato final no queda casi nada de ellos, más allá del sabor, el aroma y algún pequeño trozo. Algo parecido a lo que ocurre en las sopas comerciales. En estos productos la carne se encuentra en proporciones muy pequeñas, entre el 2 % y el 0,5 %.

A pesar de ello, este ingrediente forma parte protagonista en el nombre: sopas “de pollo”, “de ave” o “de ternera”. Desde un punto de vista estricto, sería más riguroso denominarlas “sopa de pasta”, dado que es el ingrediente principal. Pero, como esos nombres son los que utilizamos habitualmente, podríamos considerar que son bien conocidos y sabemos a qué se refieren, de modo que no dan lugar a engaño. Es decir, se trata de un nombre consagrado por el uso y por eso se emplean también como denominación de venta.

En las sopas de pollo, la proporción de carne está comprendida entre el 1,6 % de Knorr hasta el 1,1 % de Eroski. Todas las sopas de ave contienen carne de pollo, en proporciones que van desde el 2 % de Eroski hasta el 0,8 % de Gallina Blanca y Knorr. Por último, en las sopas de ternera, las proporciones están comprendidas entre el 1 % de Gallina Blanca y el 0,5 % de Knorr.

¿Y verduras?

En la Sopa de Cebolla y en la Sopa Doce Verduras, ambas de Knorr, sí encontramos una cantidad significativa del ingrediente que les da nombre: un 34 % de cebolla y un 32 % de verduras, respectivamente. Eso sí, la Sopa Doce Verduras de Knorr solo contiene 10 verduras y hortalizas (11, si contamos la patata) y no 12, como indica su nombre. En concreto, este producto está elaborado con zanahoria, puerro, judías verdes, apio, calabaza, coliflor, cebolla, guisante, chirivía y nabo.

ingredientes sopa de verdurasImagen: bluebirdprovisions

Potenciadores de sabor en las sopas de sobre

Junto a los ingredientes más nobles, como las verduras, la carne o la pasta, figuran muchos otros que cumplen diferentes funciones. Entre ellos se encuentran los potenciadores de sabor, que, como su nombre indica, se añaden para realzar los sabores y los aromas.

El más popular es, sin duda, el glutamato monosódico, un aditivo que suele causar recelos, debido a que existen muchos mitos sobre él, como el que dice que su consumo es peligroso y provoca efectos adversos, como dolor de cabeza. Sin embargo, este compuesto es seguro. De hecho, el glutamato es la forma ionizada del ácido glutámico, uno de los aminoácidos más abundantes en nuestro organismo y que cumple importantes funciones metabólicas. Además, está presente en forma de glutamato monosódico en algunos organismos como las algas.

Este aditivo no solo realza los sabores, también tiene un gusto muy característico. Se conoce con el nombre de umami y es uno de los sabores básicos, junto con el dulce, el salado, el ácido y el amargo. Este sabor está presente de forma natural en diversos alimentos, como las algas, el queso curado o el jamón, y también podemos encontrarlo en muchos productos precocinados, debido a que contienen glutamato añadido. En muchos de estos alimentos preparados el sabor del glutamato es demasiado intenso y enmascara el resto de ingredientes, lo que hace que numerosas personas prefieran evitar su presencia, en busca de un sabor más parecido al de las recetas caseras. Esto, sumado a la mala fama infundada de este compuesto, ha llevado a muchos fabricantes a evitar su uso en la elaboración de sus productos. Eso no significa que no se utilicen potenciadores de sabor, sino que se utilizan alternativas.

La estrategia de la “etiqueta limpia”

En todas salvo en las Sopas Knorr de Ave y de Pollo, que contienen glutamato sódico, se emplean extractos de levadura o proteína vegetal hidrolizada. Esos ingredientes contienen de forma natural ácido glutámico, así que viene a ser lo mismo que emplear glutamato sódico. La diferencia es que suelen pasar desapercibidos en la lista de ingredientes porque el fabricante no los declara como potenciadores de sabor, que es su función. Así consigue que la lista de ingredientes no tenga nombres que parezcan extraños o “poco naturales” para que no cause rechazo al consumidor. Esta estrategia se conoce coloquialmente como “etiqueta limpia” o clean label.

Otro ejemplo, el antioxidante butilhidroxianisol (E320), que se emplea en la Sopa Doce Verduras Knorr, se sustituye en el resto de las sopas de Knorr o en las de Eroski por extracto de romero, un aditivo con mejor imagen.

Los aditivos se pueden indicar en la lista de ingredientes con su nombre (extracto de romero) o por su código (E392), aunque el productor suele elegir la opción que menos temores pueda suscitar. Eso sí, delante del ingrediente debe declararse siempre la función que desempeña en el alimento. En el caso del antioxidante sí se hace, pero en otros, no, como en los extractos de levadura o en la proteína vegetal hidrolizada, que actúan como potenciadores de sabor.

Algo parecido ocurre con algunos colorantes. En varios productos se emplea caramelo y se declara como tal; por ejemplo, en la Sopa de Ternera de Eroski. Pero en otros, como en todos los productos de Knorr analizados, se utiliza el jarabe de caramelo como colorante, pero no se indica su función.

¿Qué más tienen estas sopas?

Junto a los ingredientes anteriores, en las sopas normalmente se emplean otros que cumplen diferentes fines. Entre ellos se encuentran los siguientes:

  • Aromas y especias. Se utilizan para aportar aroma, sabor y color al producto.
  • Espesantes. Ingredientes como la fécula de patata, el almidón de maíz o la harina de trigo se añaden para dar cuerpo al caldo.
  • Grasas. Se emplean, sobre todo, para aportar sabor y mejorar la textura. El tipo de grasa varía entre los diferentes productos.
  • Sal. Por lo general, está presente en cantidades notables: en torno a 2 gramos por ración.