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Consejos imprescindibles para viajar con bebés

Los viajes con niños pequeños hay que planificarlos con antelación, ir preparados para posibles contratiempos y procurar que se sientan cómodos en el destino

Para los padres, la diferencia entre viajar con niños pequeños o hacerlo solos es sustancial. Al planificar una salida familiar se deben tener en cuenta una serie de cuestiones y detalles que, si no se está acostumbrado, pueden pasar inadvertidos y generar importantes contratiempos. Este artículo reúne 15 consejos para viajar con bebés, con trucos que hay que tener en cuenta antes del viaje, otros durante el propio traslado y recomendaciones para que la estancia en el destino sea lo más placentera posible.

Imagen: spilltojill

1. Seguridad durante el viaje

La seguridad es la primera condición para garantizar el bienestar de la familia cuando se ha de afrontar un viaje, sobre todo si es en coche. La Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria enfatiza la importancia de comprobar los asientos de seguridad, que "deben estar homologados, ser adecuados a la edad o el peso de los menores, estar anclados de forma apropiada y disponer de cinturón de seguridad".

2. Preparar la maleta del bebé

Las pediatras Ana Martínez y Soledad Jurado añaden la necesidad de "preparar una bolsa de viaje con las cosas que se necesitarán durante el trayecto: maletas, mapas, documentos, etc.".

La documentación constituye un asunto muy importante. Para evitar malas experiencias, es fundamental asesorarse de forma correcta acerca de todos los papeles que hagan falta para el viaje, en particular, si se trata de vuelos y si se ha de visitar otros países (y más aún, si se irá fuera de Europa). En ciertos casos, basta con el DNI y el libro de familia, incluso con fotocopias compulsadas de estos documentos, pero en otros, es imprescindible el pasaporte.

3. Elegir el destino apropiado con niños

Con un bebé se puede ir a casi cualquier parte, pero, en función de su edad y de las características de los sitios (que pueden implicar más riesgos, incomodidades o la necesidad de visados y otros trámites previos), hay unos más adecuados que otros. Cuando los niños son muy pequeños puede ser conveniente elegir un destino dentro de España y no muy lejano, para que sea más fácil resolver cualquier problema o incluso volver a casa antes de tiempo si fuera necesario.

4. Avisar con antelación de que se viajará con niños

Esto cuenta tanto para los transportes públicos como para los alojamientos. Avisar con antelación de que se viajará con menores no solo permite evitar inconvenientes inesperados, sino también, en ciertos casos, acceder a ventajas o beneficios (ubicaciones especiales, camas supletorias, etc.) con los que, si no se advierte, no se tendrían.

5. Procurar que el tiempo de viaje coincida con el de sueño del bebé

Esto es muy práctico y fácil de aplicar sobre todo cuando se viaja con niños en coche, ya que la familia puede manejar sus propios horarios, sin depender de las compañías de transporte público. Si el bebé va durmiendo durante todo el viaje (o en su mayor parte), la experiencia será más llevadera tanto para él como para los adultos.

6. Prestar atención al niño durante el viaje

Aunque obvio, es lo primero que destaca la psicóloga Ana Kovacs, psicoterapeuta experta en infancia y adolescencia, al ser consultada sobre el tema. "Hay que escuchar y observar al bebé durante el viaje. ¿Está cómodo? ¿Habrá que cambiarle el pañal? ¿Por qué está llorando?", explica. Para Kovacs, es muy importante estar atentos a sus necesidades. "Los niños también se aburren y se frustran cuando no les escuchamos o atendemos", argumenta.

7. Planificar juegos para el viaje con niños

Imagen: Mike Baird
Este punto es de suma importancia, tanto para los bebés como para los más mayores. Por un lado, proveerse de juguetes y otros objetos (como reproductores portátiles de DVD, videojuegos, etc.) que les permitan distraerse y eviten el aburrimiento.

Pero también hay que tener en cuenta que no todo son los aparatos. "Los viajes también son una oportunidad para interactuar con nuestros hijos: inventar cuentos, cantar, enseñarles a observar", valora Kovacs, miembro de la Asociación Española de Psicología Perinatal. Existen juegos infalibles para viajar en coche con niños, como el "Veo, veo", sumar las matrículas, adivinar un personaje o cualquier otro que grandes y pequeños puedan disfrutar juntos. "Es muy importante poder enseñar otros modos de entretenerse, en los que los niños participen de forma activa, propiciando el uso de la imaginación y la creatividad", añade esta experta.

8. Programar paradas en viajes con niños

Es importante pensar en los intervalos para cambiar los pañales, además de airearse y descansar, si se viaja con bebés. Con niños mayores también hay que planificar paradas para ir al servicio y llevar toallitas, papel higiénico u otros artículos de higiene que pueden resultar necesarios, incluso en sitios donde no haya aseos.

Siempre se debe procurar que las paradas y esperas no sean demasiado prolongadas, en particular cuando se trata de escalas para viajes en avión u otros transportes públicos. El bebé puede ponerse demasiado incómodo y nervioso.

9. Comida y bebida para bebés y niños

Los niños deben beber muchos líquidos durante el viaje, puesto que generan una pérdida de hidratación superior a la normal

Es importante no descuidar la necesidad de los niños de comer y beber bien durante los viajes. "Conviene llevar algún alimento fácil de manejar, pero que ensucie poco", explica la asociación de pediatría. ¿Qué recomienda? Pan, queso, fruta o galletas. También hay que evitar alimentos duros que pueden causar atragantamientos, como frutos secos y caramelos.

Además, hay que llevar mucha agua, ya que los viajes pueden generar una pérdida de hidratación superior a la normal. En el caso de los bebés, se puede contar con la ventaja de que la leche materna es suficiente. Si no, se deben llevar potitos y biberones.

10. Preparados para afrontar posibles contratiempos

Un atasco muy grande o un vuelo cancelado son eventualidades que se deben contemplar y, en la medida de lo posible, hay que estar preparados para afrontarlas. Dotarse de combustible suficiente, prever que si se viaja en días festivos los comercios pueden estar cerrados, etc. son formas de prevenir males mayores.

11. Destinos cómodos para los niños

El pequeño debe sentirse cómodo en el destino. Para tal fin, una idea es convertir un rincón de la habitación en un espacio de juegos, donde el menor pueda desparramar sus juguetes, libros, cuadernos, lápices, etc. A algunos niños les cuesta mucho adaptarse a sitios nuevos, pero de esta manera el proceso se puede acelerar.

12. Acondicionar el sitio

Así como es importante que el pequeño se sienta cómodo, esto también es importante para los adultos. Y lo mejor es no esperar a que haga falta, sino que, al poco de llegar, se establezca el lugar donde se ha de cambiar al bebé, donde comerá, donde dormirá, etc. Si esto se decide y prepara poco después de llegar, se evitarán agobios después, en el momento en que sean necesarios.

13. Actividades en familia

Lo que para los adultos puede ser solo incomodidad, en un viaje con bebés puede convertirse en importantes problemas

Con el niño se pueden realizar infinidad de actividades, sobre todo si se lleva en mochilas o portabebés, ya que de este modo se sortean las barreras que el terreno puede presentar para los cochecitos u otros vehículos.

Pero se deben tener en cuenta cuestiones como el sueño de los pequeños. Por eso, si son unas vacaciones en la playa y el bebé necesita dormir en la habitación, se puede pensar en un alojamiento cercano al mar, con balcón, etc. Es decir, que la siesta del bebé no represente una interrupción del viaje, sino que esté integrada en él.

14. Cuidar las rutinas

Ciertos rituales son muy importantes para los niños pequeños, y es idóneo mantenerlos, aunque se esté fuera de casa. Si antes de ir a dormir el bebé está habituado a que lo bañen, le den un biberón y le lean un cuento, hacer lo mismo será óptimo para él y también para sus padres, que no tendrán trabajo extra.

15. Tener paciencia

Recordarlo nunca está de más. Si la crianza exige mucha paciencia, mucho más cuando se saca al niño de su entorno cotidiano. Hay que considerar que, por lo general, los bebés pueden tardar unos dos días en acostumbrarse a un nuevo lugar. Ya en el tercero, es probable que duerman mejor y estén mucho más tranquilos.

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