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¿Primeras vacaciones con el bebé? Esto es lo que debes saber

Entre los consejos para disfrutar del primer verano de tu hijo están intentar seguir con su rutina de alimentación, baños y sueño y llevar al día su calendario vacunal

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: martes 23 julio de 2019

Son pequeños, pero ocupan mucho espacio por aquello del “por si acaso”. No obstante, como apenas se mueven o acaban de empezar a andar, los bebés que este año pasarán su primer verano no podrán perderse en la playa, ni ahogarse nadando en la piscina, ni hay que organizar excursiones o planes especiales para ellos, ni escuchar el temido “me aburro”. Sus padres pueden estar más que tranquilos estas vacaciones. ¡Hasta podrán echar una siesta de vez en cuando! Si has tenido un hijo en el último año, ten en cuenta que este verano deberás ocuparte de muchas cosas. ¿Agobio? Con esta guía lo tendrás más fácil.

 
Imagen: Tyca

Dos consejos antes de empezar: aunque sean vacaciones, intenta en la medida de lo posible seguir con su rutina de alimentación y siesta y de baño, alimentación y sueño -así no estará tan irritable- y ten al día el calendario vacunal infantil.

Dónde ir: ¿playa, montaña o ciudad?

Esta última recomendación es precisamente la más importante de todas en el caso de que se quiera ir a un destino tropical, es decir, la mayoría de los países de África, sudeste de Asia, Centroamérica y Sudamérica. Los menores de un año, por su edad, no pueden recibir ciertas vacunas que sí son necesarias para viajar de manera segura a estos lugares. Por eso, la Asociación Española de Pediatría (AEP) advierte de los riesgos que para la salud de los bebés puede tener viajar a estas regiones y "apela al sentido común de los padres a la hora planificar y tomar medidas que eviten posibles accidentes o el hecho de contraer diversas enfermedades". De hecho, en el 'Manual de vacunas en línea de la AEP', se aconseja que "si puede evitarse, el niño menor de 2 años no debe viajar a un país con riesgo de enfermedades tropicales".

Pero eso no quiere decir que un bebé, en su primer verano, no pueda viajar fuera del país. Pueden ir en avión con solo dos días de vida, pero lo recomendable es que lo haga con una semana en vuelos cortos y con tres en los de larga duración. Aun así, conviene que no sea muy lejos de casa, por si fuera necesario volver antes de lo previsto, por lo que Francia y Portugal podrían ser buenos destinos. No te olvides de su DNI o pasaporte. Pero en España (con el Libro de Familia basta) también juntos podéis hacer turismo rural, visitar la costa o conocer a fondo la ciudad. Un apunte: procura que sea en lugares lo menos masificados posible y donde las temperaturas no sean extremas.

Intenta que sea en alojamientos amigos de los niños (kids friendly) -con cocina, si es posible-, apartoteles o en un alquiler vacacional, o en casa de familiares de confianza. Y avisa que vas con un bebé; quizás no tengas que cargar con cuna, trona, sillita, batidora para sus purés...

Además, en cada sitio debes tener en cuenta sus peligros: hasta los seis meses evita llevarlo a la playa, sobre todo en las horas centrales del día; en destinos rurales, cuidado con los mosquitos y la altitud, pues si sube y baja demasiado deprisa alturas de unos 1.500 metros, podría sufrir otitis barométrica; y en la ciudad, huye del ruido y la contaminación.

El viaje: siempre seguro y entretenido

Elijas el vehículo que elijas para viajar con tu hijo, su seguridad es prioritaria. En coche no debe faltar el sistema de retención infantil (SRI) más adecuado por peso y edad y, en el resto de los vehículos, atento a 'Cómo viajar seguros con los niños en todos los medios de transporte', porque también lo necesitarás.

Y, si puedes, intenta viajar en las primeras o últimas horas del día y que el niño vaya durmiendo, y no porque se vaya a marear (es difícil que suceda a estas edades, pues su sistema nervioso aún es muy inmaduro), sino porque todos viajaréis más tranquilos. Canciones, sonajeros, cuentos, agua si ya ha empezado con la alimentación complementaria... le tendrán algo entretenido si está despierto.

En los desplazamientos a pie, el cochecito o la silla de paseo pueden ser sustituidos por mochilas portabebés en muchos momentos. No ocupan mucho espacio en la maleta y resultan muy útiles en el aeropuerto y estaciones, en excursiones por los centros históricos llenos de calles empedradas y escaleras y, por supuesto, en las rutas de senderismo. Pero ponle ropa fresquita, pues tendrá más calor que si va en su cochecito. Tócale la nuca para saber si suda.

Protégele del sol...

La exposición solar a estas edades debe ser mínima, por no decir nula. Y es que su barrera cutánea no ha terminado de desarrollarse. Si bien los menores de un año no deberían exponerse directamente al sol, la mitad de los españoles no sigue esta recomendación con sus hijos, según el 'IV Estudio CinfaSalud', avalado por la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV).

Entonces, ¿qué hacer? A los bebés que no hayan cumplido los seis meses no se les debe aplicar fotoprotector solar. Deberán estar siempre a la sombra. Y hasta los tres años los usarán con filtros físicos (óxido de zinc y dióxido de titanio), como recomienda la AEDV, pues hacen de pantalla y reflejan la luz solar. Y pónselos siempre, incluso en días nublados, con fotoprotectores pediátricos con un SPF 50 que los cubran de las radiaciones UVA, UVB e infrarrojos (IR-A). Aplícaselos 30 minutos antes de la exposición, cada dos horas y tras cada baño. Eso sí, entre las 12:00 y las 16:00 horas no deberán estar jamás al sol, y sí bajo sombrillas, con gorras, gafas de sol, vestidos y bien hidratados. El mejor momento al sol, a partir de las 18:00 horas.

Imagen: Colin Bowern

...y de su calor

El sol es peligroso para la piel, pero también puede provocar deshidratación y golpes de calor, un problema mortal del que advierte la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SEPEAP): un niño en el interior de un coche aparcado al sol en verano y sin ventilación puede alcanzar los 42 o 43 grados de temperatura corporal y morir en el plazo de 30 a 60 minutos.

Pero no solo en los vehículos corren riesgos. "Los niños, sobre todo los bebés por debajo de un año, son los grupos más sensibles a sufrir daños provocados por los golpes de calor", según la doctora Reyes Novoa, miembro del Comité de Promoción de la Salud de la AEP. De ahí que la prevención sea básica: ofrecerles continuamente líquidos ya sea leche materna, como agua, si ya la toma; evitar la sobreexposición solar; bañarles con frecuencia; utilizar ropa holgada, ligera, transpirable y de colores claros (a veces, basta con el pañal); y proteger la cabeza con una gorra o sombrero. Y nada de zapatos (lee este estudio); a lo sumo, calcetines suaves.

Y otro consejo. No le cubras en su capazo o sillita de paseo con una sabanita, muselina, toalla o mantita, aunque sean muy finas. Igual lo haces para protegerle del sol y los mosquitos o crearle un ambiente más tranquilo. En realidad, esta práctica genera un efecto invernadero: en media hora la temperatura del carrito puede aumentar 10-12 grados, según un experimento del pediatra sueco Svante Norgren, lo que incrementa las posibilidades de que se produzca el síndrome de muerte súbita del lactante. Si, aun así, prefieres taparle, procura que haya siempre ventilación. ¿Alternativa? Busca sombra o usa la sombrilla.

Si está más irritable de lo normal puede serlo por el calor. Además de calmar su sed, recurre al ventilador o al aire acondicionado. Aquí te recomendamos cómo usarlo de forma adecuada con los bebés. Y, de noche, una sabanita que le cubra el tórax es más que suficiente.

Alimentación para hidratar y nutrir

Para no deshidratarse, la lactancia a demanda es la fórmula más eficaz. El niño tenderá a hacer tomas más cortas. "NO necesita ningún otro líquido, ni agua, ni infusiones. Ni siquiera en los meses de mucho calor, ni siquiera si lo llevan de vacaciones a la India en agosto", sostiene el Comité de Lactancia Materna de la AEP. Coloca entre la piel del pequeño y la tuya una gasa o tela de algodón, para evitar la transpiración excesiva.    

Si optas por la lactancia artificial, dale el biberón más templado. Y no te preocupes por esterilizarlos. Te damos consejos para esterilizar los biberones en vacaciones. Y si ya comen sólidos, el agua en vaso y ¿frutas y verduras? Atento a este artículo del pediatra Carlos Casabona.

Al agua, bebé

Pégate un chapuzón ¡con tu bebé! No sabe nadar, pero podrá disfrutar del agua. Desde los seis meses hay cursos de matronatación para la adaptación y familiarización al medio acuático. Pero, por si acaso, sigue estos pasos para quitarle el miedo al agua: no le sueltes en ningún momento, mójale los pies (primero con tu mano) y luego, poco a poco, las piernas y brazos y juega con él. Como mucho pasad juntos unos 10 minutos para que no coja frío ni se canse. Y si llora, déjalo para otro momento. Por último, sécale rápido, sin descuidar los pliegues, cámbiale el pañal de agua y ponle ropa seca.

¿En el mar, piscina o río? En el mar, ten cuidado con el salitre, las olas y las medusas; en la piscina, con el cloro; y en ríos, pantanos y piscinas naturales, con la calidad del agua, las corrientes, la temperatura... Y el bebé siempre tiene que ir protegido. Un traje de neopreno (hay desde tallajes muy pequeños) le conserva su temperatura corporal. Y a estas edades, ni manguitos ni flotadores; lo mejor, los brazos de sus padres y los chalecos salvavidas. ¿Llevamos piscina hinchable? Cuando pueda sentarse bien y preferiblemente con agua de grifo. Y no olvides de que con solo dos centímetros podría ahogarse.

¡Cuidado con los insectos!

Una mosquitera en la ventana y en su cunita y un insecticida eléctrico servirán para mantener protegido de insectos a tu hijo dentro de casa. Fuera, como recalcan desde la Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica (SEICAP), puede ser útil vestirles en entornos de mucha vegetación, con pantalones largos, camisas de manga larga y calcetines y evitar ropa de colores muy llamativos, así como el uso de colonias o perfumes, que puedan atraerlos. Evitar las zonas donde proliferan (lagos, estanques) y las horas más activas (al amanecer y anochecer) es clave.

En cuanto a los productos que repelen los mosquitos no se recomiendan para los menores de 2 años. Tampoco se aconsejan los dispositivos electrónicos que emiten sonidos de alta frecuencia o las pulseras, ya que "no han demostrado eficacia" y, en el caso de las pulseras, podrían llevárselos a la boca.

Maleta y botiquín

Hay días en que con el pañal es suficiente. Así que no metas mucha ropa en la maleta si el destino es caluroso (que sea fresquita de lino o algodón), y menos zapatitos. Prendas de abrigo, pero sin pasarse, para lugares de montaña o de clima atlántico. Evita los bodis y la ropa ajustada que dan más calor. Y por la noche, un pijamita de verano como mucho. Eso sí, lava todo por separado y con detergente especial. Y, por supuesto, no te olvides de los pañales, toallitas húmedas, su chupete, sus juguetes y su arrullo o mantita preferida.

Cámbiale el pañal con frecuencia -o déjale un rato sin él-, pues en verano son más frecuentes las irritaciones y dermatitis en la zona. Pero, para prevenir, en el botiquín de tu hijo que no falte, la crema para el pañal y su medicación habitual, como tampoco un termómetro, paracetamol o ibuprofeno, suero fisiológico y protector solar. La tarjeta sanitaria, la europea (TSE) o un seguro médico internacional son los documentos imprescindibles, según donde viajes con tu hijo.

Etiquetas:

vacaciones verano

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