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¿Es normal que los niños suden mucho?

Si tu hijo tiene una sudoración excesiva, puede tener hiperhidrosis, pero este trastorno no es común en niños pequeños. Te contamos qué otras causas están detrás del sudor

sudor frente Imagen: Hans Reniers

No solo en verano sudamos. Desde que nacemos, mediante la transpiración nuestro organismo se adapta a los cambios de temperatura ambiental, de tal manera que el cuerpo mantiene una temperatura constante, en torno a los 35-37 ºC. Sudamos algo más de un litro al día, una cantidad que puede aumentar hasta uno por hora si realizamos algún ejercicio o hace calor; la tensión emocional, el estrés y la ansiedad también influyen. Los niños, junto con los ancianos, sudan menos. Pero también puede ocurrir que un menor sude mucho y, en ocasiones, que su sudor nos parezca que huele mal. En este artículo vemos si esto es normal, por qué ocurre y qué hacer.

Por qué sudan tanto los niños

Los niños, como los ancianos, sudan menos que los adultos. ¿Por qué? La razón hay que hallarla en el grado de madurez de las fibras del sistema nervioso simpático —que regula las funciones automáticas como la sudoración, el pulso, la respiración y la salivación—, que no están suficientemente desarrolladas en la infancia y se van perdiendo a medida que se envejece.

Hasta los cinco años, el cuerpo infantil no regula aún bien la producción de sudor, por lo que el hecho de que los bebés suden mucho (se nota sobre todo en la cabeza) es normal. Abrigarles demasiado, desarrollar mucha actividad (gateo, andar), la fiebre y la genética tienen mucho que ver.

Mientras duermen, también es frecuente que los niños pequeños sufran sudoración nocturna. De nuevo la temperatura ambiental del dormitorio y un exceso de ropa son las causas más frecuentes. Asimismo, demasiada actividad antes de dormir o una cena nada ligera pueden producir un exceso de sudoración. A estas edades no hay que descartar que el origen sea desde apnea del sueño hasta dermatitis atópica.

sudoracion excesiva sueño
Imagen: Tatiana Syrikova

La pubertad también se presenta a los adolescentes con más sudor, y más olor corporal. Este líquido compuesto por agua, sodio y cantidades variables de amoniaco y urea está producido por las glándulas ecrinas localizadas debajo de la dermis sobre todo de manos, pies, frente y espalda. En algunas ocasiones también está formado por sustancias aromáticas, por lo que después de comer ajo o sardinas el sudor puede adquirir este olor.

Pero en sí mismo el sudor no huele. La aparición del olor corporal aparece con la llegada de la pubertad. Por influencias hormonales propias de esta etapa, aumenta la actividad de todas las glándulas sudoríparas, tanto las ecrinas como las apocrinas (producen sebo en axila y pubis) y las apoecrinas (solo en la axila), que, en presencia de las bacterias de la piel, provocará el incremento de olor corporal (bromhidrosis).

¿Cómo acabar con el mal olor del sudor? Es recomendable cuidar la higiene corporal, cambiar la ropa interior, lavar las prendas en profundidad (eliminando bacterias), evitar el sobrepeso y llevar una dieta donde predominen los vegetales y restringir las bebidas de cola, café y otras que estimulan la producción del sebo de las glándulas apocrinas. Por supuesto, utilizar desodorantes (neutralizan el olor) o antitranspirantes (evitan la liberación del sudor) es otra opción. ¿Cuál usar? En el mercado hay específicos para niños y adolescentes, pero entre los que no lo son los chavales pueden emplear los diseñados para piel sensible, según explica la farmacéutica Irene Suárez, de la dirección de Servicios Técnicos del Consejo General de Colegios Farmacéuticos, “con el objetivo de minimizar la aparición de irritaciones y evitar aquellos que contengan, por ejemplo, alcohol en su formulación, ya que puede provocar una mayor sequedad o irritación en la zona o también los que contengan perfumes”.

Qué es la hiperhidrosis

Pero cuando la sudoración es excesiva con respecto a las necesidades fisiológicas para mantener la temperatura corporal, estamos ante una hiperhidrosis. Por lo general, se desencadena al aumentar la temperatura ambiental, hacer ejercicio, tener fiebre, en situaciones de ansiedad o por comer alimentos ricos en especias. Por la noche disminuye, pero permanece a lo largo de todo el día, en cualquier época y se agrava con el calor o el estrés.

Este trastorno afecta a cerca del 3 % de la población, no entiende de sexos ni razas y se inicia en torno a los 14 y 25 años de edad. Puede ser de dos tipos:

  • Hiperhidrosis primaria: sin evidente causa subyacente, aunque el componente genético tiene un peso muy importante.
  • Hiperhidrosis secundaria: puede producirse por alguna causa, como la toma de ciertos medicamentos, trastornos hormonales como la menopausia o diversas enfermedades infecciosas, endocrinas o metabólicas.

sudoracion excesiva adolescente
Imagen: pasja1000

También puede ser generalizada, al afectar varias áreas a la vez o a todo el cuerpo. O, por el contrario, si las áreas corporales que más sudan son las palmas de las manos, las plantas de los pies y las axilas, es una hiperhidrosis focal o localizada.

Síntomas y posibles causas de sudoración excesiva en niños

La hiperhidrosis infantil se manifiesta con una producción excesiva de sudor en las palmas de las manos, las plantas de los pies y las axilas. Ocurre en situaciones de estrés o calor, pero en la mayoría de los casos se desconoce la causa exacta. Como comenta el dermatólogo Javier del Boz en su blog, se cree que esta hiperhidrosis primaria se debe a un trastorno del sistema nervioso autónomo, que controla las acciones involuntarias del organismo, como pueden ser los latidos cardiacos.

Este exceso de sudoración puede ser tan molesto que llegue a condicionar las relaciones personales y las actividades sociales de quien lo padece, como se destaca en este estudio: influye en la elección de ropa y calzado (en particular el material, el color y el diseño) o las aficiones (leer periódicos es difícil al empapar las páginas) e interfiere en actividades cotidianas como dar la mano al saludar, realizar trabajos manuales, hacer las tareas domésticas o usar tecnologías táctiles, sin contar las repercusiones psicológicas (vergüenza, fobia social…).

Y todo esto es importantísimo en el caso de los niños. A la baja autoestima, timidez, incomodidades en el colegio y hasta víctima de acoso escolar que pueden sufrir estos menores, se suma frío en la zona afectada, ropa mojada, desarrollo de eccemas y riesgo de infecciones por hongos, bacterias o virus, como el virus del papiloma humano o el pie de atleta.

Por eso, a pesar de que la hiperhidrosis ni se puede prevenir ni curar, se puede controlar con antitranspirantes específicos que el pediatra puede recetar. Usar ropa de algodón y transpirable y extremar las medidas de higiene corporal ayudan. Y, si no funciona, con un diagnóstico adecuado y un tratamiento individualizado (fármacos anticolinérgicos, inyecciones…) que dicte el dermatólogo, se puede mejorar la calidad de vida del menor afectado.

Sudor en los pies

En verano, para evitar en la medida de lo posible el sudor en los pies de los menores, es recomendable utilizar zapatos que permitan la transpiración y calcetines de tejidos que no acumulen humedad, como por ejemplo de algodón. Además, es importante incidir en una correcta higiene de los pies y de las uñas, aunque les cueste. Después del baño, deben secarse bien los pies para evitar la aparición de hongos y cortas las uñas de forma periódica.

Pero, en caso de una sudoración excesiva en niños, habrá que consultar con el pediatra o el podólogo, para que valoren la causas y, en función de la edad, el producto a elegir.

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calor sudor

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