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Tratar las filtraciones de un edificio

Es fundamental diagnosticar su procedencia y solventar el origen del problema

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: jueves 26 abril de 2007

En ocasiones, la humedad de una vivienda tiene su origen en el propio edificio o, incluso, en el suelo sobre el que se cimienta. Las filtraciones del agua de lluvia o subterránea son los principales detonantes del problema. El tratamiento para paliarlo varía en función del origen de la humedad. Aplicar un revoque hidrófugo para evitar la entrada de agua en las fachadas expuestas y castigadas por la intemperie es la solución más sencilla, si bien hay otras, como la construcción de un contratabique, aunque entrañan una complejidad mayor.

Protección de las fachadas

Para evitar las filtraciones originadas por las aguas pluviales es necesario tomar ciertas precauciones. La primera zona que se debe proteger es la fachada del edificio, sobre todo si la vivienda se ubica en una zona húmeda o lluviosa. Para aumentar su estanqueidad, es posible revocarla con un tratamiento hidrófugo. Es una solución incolora que no altera la apariencia de la fachada y garantiza la impermeabilidad de las paredes exteriores del edificio, al tiempo que permite a la superficie transpirar. Las fachadas se protegen frente al moho, los líquenes y el deterioro que causa la acción externa.

Otra medida para reforzar la estanqueidad de los frentes del inmueble consiste en protegerlos con árboles y arbustos, ya que estos vegetales actuarán de parapeto cuando llueva. Es conveniente que se sitúen a una distancia prudencial para evitar que, al coger altura, dañen el tejado o las ventanas.

En el subsuelo

Si las filtraciones provienen del subsuelo soterrado del edificio, su extinción requiere un trabajo mayor. No obstante, es posible paliar sus efectos con la construcción de un contratabique en las paredes afectadas por las infiltraciones. Es una medida que no acabará con el problema, pero al menos rebajará su visibilidad.

Subsanar las filtraciones del subsuelo entraña una complejidad mayor

Se deben emplear paneles de yeso reforzados con una placa de aluminio y de un grosor máximo de 10 mm, para evitar la condensación. Para instalarlos, en primer lugar se debe fijar su estructura de acero galvanizado. Es aconsejable que la disposición del armazón sea en "zigzag" para que el aire pase de un compartimento a otro. A continuación, se atornillan los paneles a la estructura para que el contratabique se sitúe a una distancia de la pared dañada y la obra de albañilería se airee.

Es aconsejable instalar rejillas de ventilación en el contratabique para garantizar que el aire circula detrás del revestimiento, disminuir el posible efecto de condensación y depurar la estancia.

Reducir el riesgo de filtraciones

Algunos elementos exteriores del edificio propician las filtraciones en el inmueble. Un canalón deteriorado y con goteras, una chimenea mamposteada de forma incorrecta o un alero derruido son algunas situaciones que favorecen el aumento de éstas. Por este motivo, es fundamental conservar el inmueble en buen estado y arreglar los desperfectos que se originen con el paso del tiempo.

Antes de reformar los revestimientos interiores de una vivienda, se debe diagnosticar la procedencia de la filtración. Algunas de las soluciones más habituales pasan por reforzar las uniones de albañilería y carpintería, sustituir tejas y canalones deteriorados y tapar pequeñas grietas. Las fisuras superiores a 10 mm de profundidad no se cubren con revoques y masillas. Es apropiado emplear otros tratamientos que refuercen su estanqueidad.

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