El peso de los salarios en el PIB español cae más de 13 puntos en las últimas tres décadas

Este descenso tiene que ver en buena medida con el progreso tecnológico, según Bruselas
Por mediatrader 27 de noviembre de 2007

El peso de los salarios de los trabajadores europeos cada vez es menor en la economía. Un estudio difundido ayer por la Comisión Europea sobre el mercado laboral revela que la cuota de los salarios en el Producto Interior Bruto (PIB) ha pasado de un máximo del 70% en 1975 al 58% en 2006.

En los últimos meses, los máximos dirigentes de la economía europea han advertido en varias ocasiones de la pérdida de peso de los salarios en beneficio de las rentas del capital y los beneficios empresariales.

En el caso de España, los datos manejados por la Comisión indican que el peso de los sueldos en la riqueza nacional ha disminuido desde el máximo del 67,9%, alcanzado en 1976, al 54,5% registrado el año pasado, tres puntos por debajo de la media comunitaria.

Bruselas afirma que el principal factor para explicar la caída del peso de las rentas salariales en el PIB es el progreso tecnológico, y resta importancia a la repercusión de la globalización y a la liberalización de los mercados. Como consecuencia de la innovación, aumenta la cuota de los trabajadores con más cualificación y disminuye la de los menos cualificados, explica el Ejecutivo de la UE.

El principal factor que explica la caída del peso de las rentas salariales en el PIB es el progreso tecnológico

Los expertos temen que de no cambiar esta tendencia, el cada vez menor peso de los ingresos del trabajo en el PIB acabe afectando a la cohesión social en Europa. Para remediar la situación, el primer ministro de Luxemburgo y presidente del Eurogrupo (ministros de Finanzas de la zona euro), Jean-Claude Juncker, apuesta por un reparto más equilibrado de las ganancias empresariales.

Precariedad laboral

El informe de Bruselas indica además que España es uno de los países europeos con mayor precariedad laboral. Según sus datos, cerca de la mitad de los trabajadores españoles entre 25 y 29 años tienen un contrato temporal, el doble que la media de la UE.