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Invertir en una Bolsa a la baja

En las tendencias bajistas pueden encontrarse buenas oportunidades para rentabilizar las inversiones bursátiles

¿Qué se puede hacer en un mercado bursátil bajista? Ésta es la pregunta que se hace gran parte de los inversores ante períodos en los que la rentabilidad de la renta variable no sólo se puede calificar como nula, sino incluso como negativa. Ante ello, muchos de los inversores se encuentran ante la disyuntiva de si resulta conveniente tomar posiciones en el mercado o es mejor esperar a que la tendencia cambie para retomar sus posiciones. Se trata de períodos críticos para invertir, pero existe una regla de oro en el mundo bursátil que señala que también en tendencias bajistas se pueden encontrar oportunidades para rentabilizar positivamente las inversiones. El quid de la cuestión reside en acertar en la estrategia que se debe seguir.

Lo que determina la tendencia bajista de la Bolsa es una inclinación hacia abajo del mercado o del valor que se esté analizando, y viene definida por una sucesión de máximos y mínimos cada vez más bajos. La línea de tendencia bajista se detectaría por encima de las líneas, barras o "candlesticks" que forman un gráfico, uniendo varios máximos cada vez menores. Las estrategias que, frente a ello, puede utilizar el usuario de Bolsa son muchas y variadas, desde las tradicionales a las más originales, pasando por pequeños "trucos" que pueden ayudarle a rentabilizar su inversión de la forma más adecuada a los períodos turbulentos. Pero para decantarse por una u otra, lo primero que debe conocer un inversor para operar en una Bolsa bajista es su perfil, ya que no es lo mismo tener una actitud defensiva que agresiva, y en función de este factor podrá inclinar su estrategia en una u otra dirección. Otro aspecto en el que se debe incidir es en el plazo al que va dirigida la inversión, pues difiere mucho desarrollarla a corto plazo -en donde las oportunidades disminuyen- que a medio o largo plazo.

Las mejores estrategias

Para canalizar positivamente la tendencia bajista de la Bolsa, el pequeño y mediano inversor puede seguir alguna de estas estrategias:

    • Acudir a los valores refugio: son aquellos valores que en época de crisis bursátil se comportan mejor que los restantes en la renta variable. Para los analistas de este mercado son considerados "refugio seguro", ya que en jornadas de pérdida son el destino del capital que se desea salvar para reinvertirlo luego, debido a que sus negocios son más seguros que los de otras sociedades. Tradicionalmente entre estos valores defensivos se encontraban las compañías eléctricas, las constructoras, o las autopistas, entre otros sectores. Pero en los últimos tiempos, y en función del origen de la crisis, están apareciendo otros valores que reúnen los requisitos para cumplir con este rol, que eran impensables hace tan sólo unos años, como en el caso de Telefónica (por las excelentes expectativas de crecimiento que tiene) o Repsol YPF, que puede recoger en sus cuentas el considerable aumento en el precio del crudo.

    • Contratar valores que aporten dividendos: es la apuesta más conservadora de todas, que consiste en seleccionar aquellos valores que otorgan al accionista esta vía de retribución, en especial cuando ésta se encuentra por encima de la inflación existente. Aquí la apuesta puede ir en muchas direcciones, y en casi todos los sectores: Endesa, Iberdrola, Santander, BBVA, Indra, Telefónica, Ferrovial, Tele 5, ACS...

    • Abstenerse de tomar posiciones: es la actitud más cauta y lógica a la vez, en especial cuando la evolución de la renta variable es bajista. Esta apuesta tiene grandes ventajas sobre otras, ya que permite al inversor "ver los toros desde la barrera" y aprovecharse posteriormente de los bajos precios que pueden tener las compañías en cuestión, y crear una cartera de valores con grandes posibilidades de revalorizarse en el futuro. El único inconveniente que tiene esta estrategia es saber escoger el momento en que se debe entrar en el mercado. De cualquier modo, es la alternativa más satisfactoria para los intereses de los pequeños inversionistas porque evita asumir pérdidas en la inversión durante los períodos bajistas.

    • Aprovechar los calentones que sufren algunos valores: en épocas bajistas existen valores que son objeto de movimientos corporativos, rumores, entrada de nuevos accionistas, etc., que pueden mover bruscamente sus cotizaciones al alza. Se pueden reconocer a través de volúmenes de contratación excesivamente altos, subidas injustificadas y aparición de rumores en los medios de comunicación. Ésta es una opción muy rentable, pero destinada a inversores de un perfil eminentemente agresivo que operan especulativamente.

    Uno de los procedimientos más comunes para invertir en períodos bajistas es acudir a los valores refugio, que se comportan mejor que las restantes empresas

    • Oportunidades que ofrece el mercado: a pesar de que durante la tendencia bajista la mayoría de los valores bajan, hay que recordar que siempre hay oportunidad de encontrar alguna compañía cuyo comportamiento sea positivo por diferentes motivos. Por ejemplo, la cotización al alza del petróleo propicia aparentemente un descenso en los valores de la renta variable, pero también sugiere que aquellas acciones directamente relacionadas con la producción petrolífera se sentirán beneficiadas por esta subida. En este sentido, conviene estar siempre "a la caza" de los valores que den señales de compra en los períodos menos favorables para los intereses de las compañías que cotizan en Bolsa.

    • Aprovechar los repuntes: el hecho de estar ante un proceso bajista no significa que un determinado índice, sector o valor siempre esté bajando. Periódicamente se producen repuntes que pueden ser aprovechados para realizar alguna compra por parte de los inversores más avezados, y sacar provecho de esta estrategia. Ello supone estar diariamente informado de todo cuanto sucede en la renta variable, así como saber interpretar las señales que dicta el mercado. El gran riesgo de emplear esta estrategia es que el usuario de Bolsa pueda quedar "enganchado" en el valor en que haya tomado posiciones compradoras.

    • Optar por valores sólidos: otra estrategia que puede ayudar al inversor es la de optar por compras selectivas en compañías que tienen una línea de negocio asentada, y presentan unas cuentas de resultados realmente saneadas. El motivo es bien sencillo, ya que estas empresas resisten los períodos bajistas mucho mejor que las que no se encuentran en una posición de tesorería favorable, aparte de que son las que también se recuperan mejor cuando la Bolsa cambia de tendencia y vuelve a posiciones alcistas. Es la típica forma de crear una cartera de valores sólida de cara al medio o largo plazo, a través de valores selectivos.

    • Contratar otros productos financieros: se puede invertir el dinero en otros productos que puedan ofrecer una rentabilidad aceptable antes de volver a la renta variable. En este caso, los depósitos y la deuda pública son las mejores opciones. Los primeros, porque con las últimas ofertas que están lanzando los bancos y cajas de ahorros se puede obtener una rentabilidad superior al 5% a través de una inversión segura y en constante evolución. Respecto a los productos que se derivan de la Deuda Pública (bonos, letras y obligaciones), si bien la rentabilidad no es espectacular, sí puede constituirse como una inversión fiable para los períodos en que la renta variable no pase por los mejores momentos.

    Peligros y ventajas de una Bolsa a la baja

    Los riesgos que conlleva tener inversiones en la renta variable en períodos bajistas son irrefutables, de ahí que los analistas bursátiles recomienden a sus clientes que extremen precauciones para no caer en errores puedan hacer disminuir el capital invertido. Estos son algunos de los problemas que pueden acontecer:

    • Disminución en el capital invertido, que puede llegar a ser importante si el período bajista se prolonga durante años.
    • Malas ventas como consecuencia de la necesidad de liquidez por parte del inversor.
    • Parálisis en el capital invertido durante el tiempo en que dure esta tendencia.
    • Menores oportunidades de invertir como consecuencia del aspecto coyuntural en que se encuentra la renta variable.

    Por el contrario, la Bolsa a la baja también implica una serie de ventajas que el inversor debe de tener en consideración con vistas al futuro, especialmente en operaciones a medio y largo plazo:

    • Creación y consolidación de una cartera de valores de cara a un plazo mayor.
    • Oportunidad de comprar los títulos de un valor determinado a un precio más atractivo, es decir, más baratos.
    • En algunos casos se pueden encontrar auténticas gangas de valores que están sobrevendidos.
    • Es el momento ideal para seleccionar los valores, y se decantarse por los que mejores resultados financieros muestren.

    ¿Cuestión de tiempo?

    Uno de los errores más comunes, y a la vez peligrosos, en la inversión bursátil es promediar en valores que están desarrollando una figura claramente bajista. Cuando el inversor presenta minusvalías en una operación, casi siempre tiene la tentación de comprar más títulos de la misma compañía a precios más bajos con el objeto de promediar y ponerse en situación de plusvalías pensando en que la compañía remonte el vuelo en su cotización. Puede ser que esto suceda así, pero lo más lógico es que la compañía siga en su evolución bajista durante más tiempo. ¿Cuánto? No se sabe, pero puede ser cuestión de meses, trimestres e incluso años.

    Lo cierto es que ejerciendo esta estrategia -tan normal, por otra parte, en los inversores-, las pérdidas en la renta variable pueden poner al inversionista en posiciones muy difíciles, ya que sólo tendrá dos alternativas para solventar el problema que se le presenta: la primera pasa irremediablemente por vender las acciones, con lo cual las minusvalías se habrán acumulado; la segunda es esperar a que la evolución en sus precios mejore sustancialmente durante las siguientes fechas, lo que implica dejar la inversión en manos de la lógica del mercado. Es lo que se llama vulgarmente «estar enganchado», es decir, tener los títulos muy alejados del precio de la compra, una situación que se puede prolongar en el tiempo.

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