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La Oferta Pública de Venta de Valores (OPV)

Es una operación a través de la que inversores particulares pueden adquirir acciones de una empresa que se dispone a salir a cotizar en Bolsa

En el mundo de la Bolsa es muy frecuente oír hablar del término OPV, siglas que corresponden a Oferta Pública de Venta (de Valores). Aunque parece una expresión bastante técnica, en realidad se trata de una operación en la que pueden participar, y de hecho en muchas ocasiones participan, pequeños inversores que desean iniciarse en Bolsa. Pero, ¿qué es exactamente una OPV?

Una Oferta Pública de Venta de Valores (OPV) es una operación que se realiza en el mercado de valores, a través de la cual se propone a los inversores la venta de un determinado número de acciones de una sociedad. Las empresas que realizan este tipo de operaciones buscan obtener un suficiente número de accionistas que les permitan salir a cotizar en Bolsa. Es decir, la OPV es la forma de acceder al mercado bursátil y conseguir un buen número de accionistas para muchas empresas. Ha sido también la vía a través de la que un gran número de ahorradores españoles se han convertido, por primera vez, en accionistas.

Para comprar estas acciones, los interesados sólo tienen que dar la orden en su entidad financiera, banco caja de ahorros, o en una sociedad o agencia de valores, quien sólo le exigirá tener abierta una cuenta de valores.

En España, son muchas las empresas que han puesto en marcha OPV´s para salir a cotizar en Bolsa. Es el caso de grandes compañías como Telefónica Móviles, Telecinco, Inditex, Iberia... En la actualidad, las OPV´s vuelven a estar de moda, ya que siguen siendo muchas las empresas que se plantean poner en marcha operaciones de este tipo para salir al parqué. En sólo unas semanas, comenzará a cotizar Clínica Baviera. Además, otras empresas como Isolux Corsán, Realia, Grupo Lar, Habitat, Itinere o la conocida Marina D´or están estudiando poner en marcha OPV´S para debutar en el mercado de valores.

¿Cuándo es interesante acudir a una OPV?

En general, las OPV´s son operaciones complejas. No obstante, existen ciertos pequeños aspectos comprensibles que puede analizar y valorar el pequeño accionista para saber si le puede resultar interesante comprar acciones de la empresa que prepara la oferta. Una de las cuestiones más importantes que se plantean cuando una empresa quiere poner en marcha una OPV es determinar el precio de cada una de sus acciones.

Posiblemente, el precio es el factor que hay que mirar con más atención antes de apostar por una empresa que va a entrar en el parqué. El éxito que recogieron en su salida a Bolsa empresas como Telecinco, Fadesa y Cintra en parte se debía a que partían de un precio barato, a ojos de los expertos. Algunos expertos aseguran que para que una empresa resulte atractiva, debe salir a cotizar con unos ratios bursátiles en torno al 10 o al 15% por debajo de la media de su sector (conviene sobre todo mirar el PER, precio entre beneficio de la acción, de la nueva compañía).

En principio, el precio lo determina libremente el que presenta la operación. Pese a esta libertad de precio, la operación está sometida a un complejo proceso administrativo que se inicia con la necesidad de comunicarlo previamente a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), aportar los documentos de la operación y los informes de cuentas y auditorías y, finalmente, registrar un folleto informativo de la OPV en la CNMV, de libre acceso para todos los inversores. El folleto es un documento esencial en la operación al que el inversor debe acudir en caso de la más mínima duda. Contiene las condiciones de la oferta y toda la información sobre la situación de la empresa, perspectivas y política de dividendos. Es en el folleto donde el inversor debe encontrar lo que, a veces, sólo son promesas para lograr el éxito de la operación.

Unido al precio, al analizar el atractivo de una OPV hay que tener en cuenta el sector de actividad en el que se ubica. En la actualidad, algunos sectores, como pueden ser el inmobiliario o el constructor, ya están caros, lo que se convierte en un factor de incertidumbre para las nuevas salidas de este segmento. Un sector que está en la parte alta del ciclo y, por tanto, cotiza ya con ratios elevados, presentará un potencial mucho más limitado, lo que puede generar dudas a la hora de acudir a una OPV. Por el contrario, empresas cuya actividad esté en pleno crecimiento y no genere dudas o señales de agotamiento se presentan más atractivas a ojos de los inversores.

El momento de mercado es otro factor que puede condicionar la evolución de la nueva cotizada, aunque no es un aspecto matemático. En general, las OPV´s se dan en etapas de bonanza bursátil, ya que el clima y la confianza inversora hacen más probable que la empresa reciba una buena acogida en el parqué.

En general, las OPV´s se dan en etapas de bonanza bursátil, ya que el clima y la confianza inversora hacen más probable que la empresa reciba una buena acogida en el parqué

Hay una clara correlación entre el crecimiento bursátil, económico y las salidas a Bolsa.

Saber por qué una empresa quiere salir a Bolsa es otro de los aspectos que conviene conocer antes de decidir acudir a una OPV. En general, las OPV´s se suelen poner en marcha principalmente para introducir una compañía en Bolsa que no cotizaba y lograr un número importante de accionistas. Lo habitual es que cuando una empresa se plantea salir a cotizar lo hace con la intención de obtener financiación, pero puede ser para múltiples fines: acometer futuras inversiones para ampliar el negocio, recoger ganancias por parte de sus accionistas prioritarios... Lo admirable y más interesante es acudir a aquellas salidas que surgen con el objetivo de obtener financiación para proseguir con el crecimiento de la empresa, para expandirse por nuevos mercados, diversificar o crear nuevas líneas de negocio... Por el contrario, es mala señal intuir que una OPV se pone en marcha por el interés del propietario de la empresa de recoger fácilmente dinero. Algunas empresas realizan OPV´s cuando el accionista mayoritario quiere desprenderse de una parte o de todo su paquete de acciones a través de una sola operación.

Las OPV's se llevan a cabo por tramos. Es decir, las empresas deciden repartir las acciones que desean poner en circulación en el mercado entre instituciones, minoritarios y los propios trabajadores de la sociedad. Y a cada uno de estos segmentos les destinan un número determinado de acciones. Cuando se produce un exceso de demanda, la empresa se ve obligada a realizar un prorrateo que resulte equitativo. Las condiciones de este prorrateo han de estar previamente establecidas en el folleto informativo que debe registrarse en la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

Gran dinamismo

En los últimos años, el mercado de las OPV´s ha destacado por su dinamismo. Sólo en 2006, once empresas salieron a cotizar en Bolsa a través de esta operación. Entre otras, destacan los nombres de Vueling, Vocento, Riofisa, Astroc, Bolsas y Mercados Españoles…En la década de los 90, las grandes OPV?s fueron privatizaciones de empresas públicas (Repsol, Argentaria, Telefónica, Endesa, Tabacalera…) que llegaron al mercado como una auténtica avalancha.

Las OPV´s más conocidas y sonadas son aquellas que protagonizan empresas que consiguen revalorizarse con fuerza, sobre todo, el primer día de su debut en Bolsa. Es el caso de Terra que subió un espectacular 213% sólo en un día (pasó de cotizar a 11,81 euros a alcanzar los 37 euros). Las acciones de Telecinco subieron un 223,15% en su primer día de cotización, los títulos de la inmobiliaria Astroc se revalorizaron un 6% en su primera sesión bursátil… No obstante, acudir a una OPV no siempre es sinónimo de éxito. Una unión de varios factores, como los comentados, precio alto y mal momento de mercado, pueden hacer fracasar un debut bursátil. Ejemplos que decepcionaron son los de la empresa industrial General de Alquiler de Maquinaria, que cayó un 10% en su primer día en Bolsa o la inmobiliaria Parquesol, que perdió un 4,25% de su valor en su debut bursátil.

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