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Más de la mitad de las parroquias existentes en España son inaccesibles para los discapacitados

Frater ha puesto en marcha la campaña «Una Iglesia para todos, una Iglesia sin barreras», con la que se pretende sensibilizar a la sociedad

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: domingo 25 agosto de 2002
Más de la mitad de las iglesias españolas tienen problemas de accesibilidad para las personas con algún tipo de discapacidad física, según un informe de la Iglesia española, que ha lanzado una campaña titulada «Una Iglesia para todos, una Iglesia sin barreras». La campaña pretende, en los próximos dos años, eliminar las dificultades existentes en los edificios propiedad de la Iglesia .

La abolición de las barreras arquitectónicas en las calles, plazas y edificios de nuestro país es una batalla que las autoridades han emprendido con firmeza. En los últimos años, la fisonomía de pueblos y ciudades españolas se ha ido adaptando a las necesidades de las personas con algún tipo de minusvalía física.

Sin embargo, los edificios pertenecientes a la Iglesia todavía tienen mucho camino que recorrer. De hecho, más del cincuenta por ciento de las iglesias españolas carecen de cualquier tipo de accesibilidad para los discapacitados físicos, según un informe de la Fraternidad Cristiana de Enfermos y Minusválidos (Frater), realizado sobre más de cien templos españoles, entre ellos, 13 catedrales, 7 obispados y 77 parroquias.

Según esta asociación, que cuenta con más de 7.000 miembros en toda España, se han recogido datos de cerca de un millar de edificios religiosos de toda índole (templos, obispados, museos diocesanos o dependencias parroquiales) en 44 diócesis de nuestro país, arrojando unos datos que resultan cuando menos escandalosos: únicamente el 4,5 por ciento de los edificios son totalmente accesibles, tanto en el interior como exteriormente, mientras que el 63,5 por ciento de ellos son totalmente inaccesibles. Además. el 27 por ciento son accesibles sólo desde el exterior, y a los que se puede acceder únicamente desde el interior apenas representan el 1 por ciento.

Con estos datos, Frater ha puesto en marcha la campaña «Una Iglesia para todos, una Iglesia sin barreras», con la que se pretende sensibilizar a la sociedad sobre la necesidad de eliminar las barreras arquitectónicas en las iglesias españolas, la mayoría de las cuales datan de varios siglos atrás y cuentan con serias dificultades de acceso para aquellas personas que sufren algún tipo de minusvalía física. Los objetivos de la campaña, según sus responsables, son cuatro: mentalizar a la comunidad eclesial (obispos, sacerdotes, consejos parroquiales, técnicos responsables, grupos, movimientos, comunidades religiosas...); conseguir la eliminación de barreras concretas en templos y dependencias eclesiales de cada diócesis; con una iglesia sin barreras, posibilitar la integración efectiva de las personas con discapacidad en las distintas actividades pastorales que se programen; e implicar a los propios discapacitados en el desarrollo y seguimiento de la campaña, «sintiéndose corresponsables en la consecución de una Iglesia para todos».

En la presentación de dicha campaña (que se desarrolla a lo largo del cuatrienio 2000-2004), el obispo de Salamanca y presidente de la Comisión Episcopal del Apostolado Seglar, Braulio Rodríguez Plaza, explicó que el objetivo de la misma era «posibilitar la integración efectiva de los minusválidos físicos y enfermos crónicos en las dependencias de las iglesias de cada diócesis, para que puedan participar y tener pleno acceso como miembros activos de la Iglesia. Queremos que todos, desde los obispos a los párrocos y los fieles, se sensibilicen con este colectivo y hagan suyas sus propuestas».

Por su parte, la vicepresidenta de Frater, Dolores Vázquez, subrayó que «la mayor parte de las iglesias no están adaptadas. Sólo pedimos que los edificios de uso público tengan accesibilidad para nosotros, como lo tienen para cualquier cristiano. No sólo que podamos entrar, sino también tener acceso al ambón para realizar las lecturas, al altar, a la pila bautismal o a la sacristía, por ejemplo. En definitiva, poder acceder a las distintas actividades pastorales que programa la Iglesia». Del mismo modo, Vázquez también se refirió a los problemas existentes en edificios que son patrimonio cultural, donde se plantean trabas de tipo legal para proceder a las reformas, así como a las dificultades económicas, «que suponen otra «barrera» para los cambios, porque son complejos y costosos». Sin embargo, los responsables de la campaña declararon que la eliminación de barreras en los edificios propiedad de la Iglesia no sólo beneficiarían a los cristianos, «sino a todas la sociedad, incluidos los ancianos y los niños». En este sentido, Vázquez indicó que «si creemos que las personas son más importantes que los escalones, podemos hacerlo realidad».

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