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10 trucos para estar fresco en casa sin utilizar aire acondicionado

Crear corrientes naturales de aire, hidratarse o recurrir a toldos y ventiladores pueden reducir el calor dentro de casa sin tener que recurrir a un aparato de aire

Img limonada hd Imagen: MMChicago

Cuando el termómetro alcanza en verano temperaturas superiores a los 35 ºC, es difícil resistirse a utilizar el aire acondicionado. Sin embargo, no todo el mundo puede ni quiere disponer de un aparato en casa que enfríe el ambiente. Ya sea por motivos económicos o de salud (hay muchas personas que no lo toleran bien), vivir sin este equipo en pleno verano puede ser un suplicio. Pero, como se indica a continuación, hay numerosos y sencillos trucos para mantenerse fresco en casa sin necesidad de recurrir al aire acondicionado.

Las 10 mejores ideas para refrescarse sin aire acondicionado

Pasar calor es una de las sensaciones más incómodas que hay. Por eso, estar una tarde veraniega en casa puede convertirse en un martirio, si no se dispone de aparato de aire acondicionado. Pero, a veces, resulta muy caro, por lo que hay que buscar alternativas para conseguir refrescarse:

  • 1. Usar toldos, persianas y cortinas:

    Los sistemas tradicionales y más sencillos son, en ocasiones, los más eficaces. Mantener la casa en semipenumbra durante las horas de más calor es muy efectivo, aunque conviene hacerlo con tejidos y materiales ligeros y no demasiado oscuros. Es recomendable emplear toldos en las horas de mayor irradiación y, en otros momentos, recurrir a cortinas y persianas. Además, se puede ventilar la casa abriendo la ventana durante unos 10 minutos a primera hora de la mañana, cuando el aire es más fresco.

  • 2. Colores claros:

    Andalucía y Extremadura están entre las zonas más calurosas de España, y el blanco es el color predominante en las fachadas de las casas de sus pueblos. No es casualidad. Las paredes claras y encaladas reflejan el calor. Por ello, utilizar colores claros ayuda a estar más frescos en casa.

  • 3. Tejidos suaves y ligeros:

    Los tejidos ligeros, como el lino o la gasa resultan muy agradables en verano. Conviene usar ropa confeccionada con ellos o con algodón fino, además de emplear calzado que transpire.

    Respecto a la casa, se pueden cubrir los sofás y sillones con telas claras de tejidos suaves. Y respecto a la ropa de cama, también es aconsejable que sea clara y ligera.

  • 4. Utilizar ventiladores:

    Son una solución tradicional, más barata que instalar aire acondicionado. Un ventilador mueve el aire caliente, pero el aire al ser removido se enfría un poco y proporciona una sensación de entre tres y cuatro grados menos. Tener varios colocados en sitios estratégicos puede ser una buena solución.

    Los ventiladores de techo se deben fijar para que giren hacia la izquierda, porque así tirarán el aire caliente hacia el techo. En el caso de ventiladores de pie, hay que ponerlos para que expulsen el aire hacia fuera durante el día y al revés por la noche.

    También hay ventiladores con agua pulverizada, nebulizadores de agua o ventiladores evaporativos, que permiten un enfriamiento de la temperatura ambiente.

  • 5. Crear corrientes de aire:

    Cuando hace calor, lo habitual es abrir todas las ventanas de la casa para que entre aire, pero así solo se consigue más calor dentro que fuera. En la calle el aire fluye sin parar, pero en las viviendas se queda estancado y se mantiene cálido más tiempo. Por eso, hay que abrir las ventanas de un modo determinado, según sean de salida de aire o de entrada.

    • Las ventanas por las que saldrá el aire deben abrirse por completo. Hay que intentar que las ventanas de salida sean las que den directamente a la calle, donde el movimiento de aire es mayor.

    • Las ventanas por las que entra el aire se deben abrir solo un poco. Las ventanas que mejor sirven como entrada de aire son las que dan a patios interiores, donde el movimiento del aire es menor.

    Por las ventanas abiertas por completo, aunque sea solo un poco y despacio, el aire sale. Si por un lado se va, por otro tiene que entrar la misma cantidad casi al instante, y como las ventanas están menos abiertas, para que pase la misma cantidad que se fue, tiene que hacerlo más rápido, y su temperatura baja. Así, se crea una corriente de aire fresco.

  • 6. Colocar láminas solares en los cristales:

    Las láminas solares son una solución muy efectiva, pues reflejan la luz y el calor, y reducen hasta un 82% este y el deslumbramiento. Gracias a estas láminas se mantiene más estable la temperatura, lo que supone estar más fresco y, además, un ahorro en la factura de la luz. Para instalarlas no se necesita quitar el cristal, y se pueden ajustar a distintos presupuestos.

  • 7. Utilizar estratégicamente las plantas:

    Los patios llenos de plantas, además de resultar bonitos, refrescan. Entre otras plantas, en especial las trepadoras como las hiedras y enredaderas, colocadas en la pared que recibe de forma directa el sol, proporcionan frescor y evitan que penetren el sol y el calor.

  • 8. Mantenerse hidratado:

    Beber mucha agua es esencial para mantenerse hidratado en los días de más calor. Pero, además, con unas hojas de menta, da sensación de frescor inmediato. Lo mismo sucede con el pepino o la sandía, que además de hidratar de manera abundante, refrescan.

  • 9. Mojarse:

    Respecto a mojarse, con solo 10 segundos con las muñecas bajo agua bien fría, la temperatura corporal baja un poco y la sensación de frescor permanece a lo largo de una hora. Además, humedecerse la nuca con una toalla húmeda durante pocos segundos es también un modo de obtener frescor de manera instantánea y mantenerlo un tiempo.

  • 10. Usar los electrodomésticos imprescindibles:

    Si se puede evitar el empleo del secador, el horno, el lavavajillas o la televisión en días de mucho calor, el ambiente será más fresco. Los electrodomésticos desprenden mucho calor durante su uso, por lo que si es imprescindible utilizarlos, por ejemplo para cocinar, cuando la temperatura ambiente supera los 35 o 36 ºC, hay que mantenerse hidratado para evitar golpes de calor que pueden ser muy peligrosos.

Cuidado con disparar el consumo de agua

Aunque el calor agobie, hay que tener cuidado con el consumo de agua. Es importante bañarse y remojarse cuando sea necesario, así como regar las plantas o el jardín y refrescar el suelo de los patios. Pero conviene también estar alerta y no gastar agua en exceso, tanto por motivos medioambientales como por economía. Gastar agua sin miramientos puede tener como consecuencia una factura más abultada de lo normal al finalizar el verano.

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