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Cocinas solares

Son una alternativa a las cocinas de leña, que son más caras y contribuyen a la deforestación

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: jueves 14 septiembre de 2006
Siempre puede aprovecharse el sol como fuente de energía; ello supone una apuesta por las energías alternativas y un gran ahorro de dinero en el hogar. Una de las opciones más económicas para hacerlo es instalar en el jardín una cocina solar. Se puede elaborar con materiales habituales en cualquier vivienda y calienta lo suficiente como para elaborar todo tipo de platos. Además, el buen clima posibilita el uso de esta cocina prácticamente todo el año en España.

Las cocinas solares fueron inventadas por un naturalista suizo en el siglo XVIII y son especialmente utilizadas en China e India. No obstante, se están implantando con mucha fuerza en países del tercer mundo como Kenia por ser una alternativa a las cocinas de leña, que son más caras y contribuyen a la deforestación. En los países desarrollados, dentro de los ambientes ecologistas y naturistas, están empezando también a cobrar protagonismo por ser la opción más sostenible.

La primera decisión que hay que tomar es si vamos a comprar una cocina solar o si la vamos a fabricar. Las existentes en el mercado suelen rondar los 60 euros aunque la cocina de bajo coste de Sunseed, con gran implantación en Kenia, no llega a los 10 euros. Sin embargo, construir una resulta sencillo siguiendo las instrucciones que ofrecen la siguiente web: www.solarcooking.org. En esta dirección, además de ayudar a construir cocinas paso a paso, se pueden ver fotografías de diferentes modelos para elegir la que más se adapte a nuestras posibilidades.

Normalmente, una cocina solar se fabrica a base de cartón, papel de periódico, vidrio y aluminio. El vidrio y el aluminio, al ser reflectantes, hacen que la luz se concentre y el cartón y el papel propician que el calor se conserve. No debemos preocuparnos de que el cartón pueda arder, porque la cocina no alcanzará los más de 200º C que necesita el papel para quemarse. Se suele pensar que pintando las paredes de negro la cocina se calentará más, pero lo ideal es cubrir las paredes de aluminio para que atraiga la luz y utilizar recipientes negros para que el calor se concentre en éstos y no en la propia cocina. No obstante, antes de aplicar cualquier pintura o aislante debemos comprobar que los productos elegidos no desprendan gases tóxicos al calentarse.

La cocina puede llegar a alcanzar los 150º C, que sobrepasan el mínimo de 90º C necesarios para cocinar. La temperatura que alcance dependerá del número de superficies reflectantes (espejos o aluminio) que coloquemos, de la utilización de materiales que conserven el calor y de una estructura que facilite la entrada de luz. Una cocina solar corriente puede durar hasta diez años aunque tarda en guisar la comida en el doble de tiempo que un horno convencional.

Se puede preparar todo tipo de comidas en un fogón solar, pero la manera de cocinar presenta singularidades. En primer lugar, no permite que la comida se queme y ya hecha se conserva caliente. Puesto que no quema los alimentos, tampoco es necesario ir girando la cazuela mientras se cocina. Veinte minutos de sol cada hora son suficientes para que los alimentos se cocinen. Las recetas más sencillas para estrenar la cocina son el arroz y el pescado, que cocinados al sol obtienen un toque muy especial.

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