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Seguros de accidente colectivos

Se dirigen a las empresas, asociaciones y familias, y contribuyen a la desgravación fiscal

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: miércoles 15 abril de 2009
Img congreso Imagen: psy-com

Accidentes laborales

/imgs/2009/04/congreso.art.jpgLos seguros de accidente colectivos, tal como indica su nombre, son paquetes de prevención de riesgos dirigidos a grupos de personas que están unidas entre sí por una actividad común; en general, su trabajo. Según datos del Instituto Nacional de Estadística, en España se producen más de medio millón de accidentes laborales al año, de los cuales el 2% son muy graves y alrededor de 1.000 acaban siendo mortales. La siniestralidad en el ámbito de trabajo, y los costes que generan sus consecuencias explican que gran parte de los seguros colectivos tengan como principal cliente a los empresarios con personal a su cargo. Sin embargo, no son los únicos que se interesan por este tipo de productos. Los profesionales liberales, las sociedades mercantiles, los colectivos, las asociaciones (incluido el sector del ocio y el educativo) y hasta las familias también encuentran ventajas en estos seguros que, además, implican beneficios fiscales.

Ahora bien, ¿son todos los seguros iguales? Obviamente, no. Además de las diferencias de precios y las ofertas puntuales de las distintas compañías, los seguros de accidente colectivos son muy variados, y pueden clasificarse según el tipo de cliente, la duración de la cobertura y el alcance de la misma.

¿Quiénes los contratan?

Los profesionales, sean empresarios o autónomos, conforman el grueso de las personas interesadas en contratar este tipo de producto, aunque no son menos habituales los paquetes de seguros colectivos para núcleos familiares, los grupos de viajes y las asociaciones que realizan actividades culturales, de ocio, deportivas o turísticas. En este último apartado cabe un buen número de supuestos, pero, a modo de ejemplo, puede pensarse en las colonias de vacaciones, las excursiones que organizan los colegios, los recitales y festivales populares, las instalaciones deportivas, los parques de atracciones, las competiciones o los congresos.

El abanico de escenarios es variado y, precisamente por ello, no hay un único tipo de seguro de accidente grupal. Así, si en un extremo de ese abanico están las grandes empresas que contratan un paquete ligado al convenio colectivo de la compañía para todos sus empleados, en el otro estará la familia que quiera protegerse ante un posible siniestro y, sobre todo, ante el fallecimiento de los adultos y la orfandad de los hijos pequeños. En medio habrá autónomos, pequeñas y medianas empresas, y organizadores de actividades en grupo.

Los beneficiarios

Hay dos maneras de enfocar el tema del beneficio o, mejor dicho, dos partes que se benefician de distinta manera. Si se piensa, por ejemplo, en el caso de una empresa y un trabajador, y tiene lugar un siniestro, los dos se beneficiarán de haber contratado un seguro de accidentes colectivo. El trabajador (o su familia, dependiendo de la gravedad del caso), porque obtendrá un resarcimiento económico previamente establecido que le ayudará en caso de quedar con cierta invalidez o no poder regresar al trabajo por una incapacidad permanente o, peor aún, por su muerte. Por otro lado, la empresa también se beneficia de estos paquetes, sobre todo porque le proporcionan un respaldo de capital y, por tanto, una tranquilidad.

Las primas que corresponden a este seguro suponen un rendimiento de trabajo en especie en el IRPF

Contar con un seguro de accidente para todos los empleados implica que la compensación económica no correrá por cuenta de la empresa y, además, disuade de posibles demandas tras un siniestro laboral. Esto se percibe muy bien en los actos multitudinarios -como los conciertos o los grandes eventos culturales organizados por una firma o institución-, o en los lugares de esparcimiento privado donde el visitante se expone a ciertos riesgos, como los campamentos y las colonias para jóvenes o los parques de atracciones, entre otros. Pero, volviendo al supuesto de la empresa y sus empleados, es importante reseñar que, aun sin producirse un accidente, ambas partes obtienen beneficios. En este caso, fiscales. Para la empresa, las primas imputadas al empleado como rendimiento del trabajo en especie son un gasto deducible en el Impuesto sobre Sociedades. Y para el empleado, las primas que corresponden a este seguro suponen un rendimiento de trabajo en especie en su IRPF.

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