La lotería en Navidad

No hay ningún sorteo que reparta tanto dinero ni tantos premios como el que se celebra en España cada 22 de diciembre
Por Clara Fraile 22 de diciembre de 2003

¿Quién no ha soñado alguna vez con ser millonario? Quien más y quien menos confía en la suerte y juega a la lotería en las fechas navideñas. Este año el precio de las ilusiones superará los 120 euros por familia. La Organización Nacional de Loterías y Apuestas del Estado ha puesto a la venta 190 series, diez más que el año pasado. Son 125 millones de décimos y, aunque parezca difícil levantar el listón del año pasado, prácticamente se ha vendido toda la emisión. Si quiere resultar agraciado, la estadística demuestra que comprando en Madrid o en Barcelona será más fácil que le toque el Gordo, 10.000 euros “al euro”, y si adquiere terminaciones en cinco tendrá más “posibilidades” de cobrar el reintegro.

Cada año se juega más

Un año más la Organización Nacional de Loterías y Apuestas del Estado (ONLAE) ha batido su propio record con la emisión de 2.508 millones de euros para el Sorteo Extraordinario de Navidad. Desde el mes de julio están a la venta 190 series, diez más que el año pasado, de 66.000 billetes diferentes (del 00000 al 65999), es decir, 125,4 millones de décimos de 20 euros.

El segundo sorteo más importante es el Sorteo Extraordinario de El Niño. En el año 2002 se pusieron a la venta 40 series, por un valor de 721,2 millones de euros y se obtuvo una recaudación de 525,4 millones de euros, un 0,27% más que el ejercicio pasado.

El sorteo por excelencia es el del 22 de diciembre, el de Navidad, porque destina a premios el 70% de la emisión, lo que supone esta vez 1.755,6 millones de euros. “Más o menos un 25% de la recaudación anual de la ONLAE en todos sus juegos”, explica César Palazuelos desde la ONLAE.

El 30% de la recaudación que no se reparte en premios queda para el pago de comisiones a los puntos de venta, gastos de administración, y para el Tesoro Público, de modo que el 25% de la venta- de ésta y de toda la Lotería Nacional- pasa a engrosar las arcas del Estado. Además, los premios de la ONLAE están exentos de impuestos. “Otra cosa son los rendimientos que se obtienen con la inversión de estos capitales que, al igual que otras ganancias, han de ser declarados”, explica Palazuelos.

Las cifras son de mareo. En el sorteo de Navidad se reparten casi veinte millones de premios (19.796.100) y “cada año se juega más”, atestigua Mª Pilar Ortí, titular de la Administración de Loterías número 1 de La Sénia (Tarragona). Ella lo nota en las ventas y los números avalan su apreciación: según el INE, en 2001 cada español compró lotería para este sorteo por importe de 46,9 euros; el año pasado se pasó a 52,3 (un 11,5 %). La Confederación Española de Consumidores y Usuarios (CECU) calcula que cada familia española gastará estas navidades en lotería 121,6 euros.

Para las personas más pragmáticas jugar a la lotería es casi lo mismo que “tirar el dinero a la basura”. Sin embargo, el juego es “contagioso”. Se estima que uno de cada tres españoles que juega regala algo de lotería para el sorteo de Navidad y que casi la mitad intercambia el importe de algunos números. También se cree que los que más juegan el 22 de diciembre son los mayores de 35 años.

Caprichos del azar

La Lotería Nacional española es una de las más antiguas. La lotería de billetes fue creada durante la Guerra de la Independencia tomando como precedente la que existía en Nueva España (México) desde 1771, y cuya instauración se debió a Carlos III, quien tomó como modelo el sistema italiano.

El Sorteo de Navidad tiene poco más de cien años y, desde hace tiempo existe una creencia generalizada de que la lotería tiene más posibilidades de tocar allí donde se han producido desgracias. Es por esto que tras la catástrofe del “Prestige” se incrementaron las ventas el año pasado en Galicia hasta en un 70%. La fecha del naufragio, es decir, el número 13.112, se vendió casi todo en Gandía (Valencia), “como rosquillas”.

Este año, sin embargo, es otra fecha muy distinta la que ha marcado las supersticiones, el 22 de mayo de 2004, el día de la boda del Príncipe Felipe con Letizia Ortiz. El número 22.504, vendido en Valencia, Brenes (Sevilla), Hernani (Guipúzcoa) y Basauri (Vizcaya), se agotó rápidamente mientras el teléfono seguía recibiendo llamadas para reservar algún décimo de esta serie. Pero veamos otras curiosidades referentes al Sorteo de Navidad:

  • La denominación “Sorteo de Navidad” se acuñó por primera vez en 1892.
  • La rifa se realiza por el sistema tradicional, un bombo para números y otro para premios.
  • Se sortean 66.000 números, el número de bolas que es capaz de batir el bombo.
  • El 30% de los números están abonados.
  • Casi todos los números que acaban en 13 están reservados para abonados.
  • El Gordo de Navidad ha caído dos veces en el número 15.640, en los años 1956 y 1978.
  • La terminación del Gordo más premiada (reintegro) ha sido el 5, seguida del 4 y del 6.
  • La terminación del Gordo que menos ha salido ha sido es el 1.
  • El millar más premiado con el Gordo ha sido el 2.000.
  • El primer premio nunca ha recaído en los millares 27, 37, 39, 41, 44, 51, 54, 56, 62, 64 y 65.
  • Dos veces dos números seguidos han sido premio Gordo: el 13.093 y el 13.094, en los años 1939 y 1956, respectivamente. Lo mismo ocurrió con el 53.452 y el 53.453 en 1919 y en 1929.
  • Los niños de San Ildefonso nunca han cantado un Gordo entre el 63.370 y 65.999 (número más alto).
  • El Gordo ha acabado cuatro veces en tres dígitos iguales: 25.444, 25.888, 35.999 y 55.666. Es curioso que en las cuatro ocasiones el millar era el 5.

El Sorteo de Navidad nunca ha dejado de celebrarse. Durante la Guerra Civil hubo sorteos en ambos bandos, en Valencia, Barcelona y Burgos. Por muy “caprichosos” que sean los números, todos tienen la misma probabilidad de salir, “es pura matemática” . Desde la ONLAE explican que si tuviéramos una serie de mil años para analizar, en lugar de los pocos más de cien existentes, podría comprobarse que acabarían saliendo todos los números en la misma proporción.

Compartir la ilusión

Pero cuando se compra un décimo o una participación de Navidad no se hace sólo por el premio. La popularidad del sorteo de Navidad radica en la alegría y la ilusión de compartir la suerte con los más allegados. Por eso se hacen participaciones. Décimos y boletos se intercambian, viajan por correo con los chritsmas y felicitaciones y los transportan los mensajeros; se regalan y pueden comprarse en casi todos los establecimientos públicos.

La lotería del 22 de diciembre se asocia a la propia Navidad, a los buenos recuerdos, a la sociabilidad. Jugar en estas fechas se ve como algo positivo. Aunque no todo el mundo considera tan inofensivos los llamados “juegos pasivos” de la ONLAE. Al menos “Toni”, de la Asociación Extremeña de Jugadores en Rehabilitación (AEXEJER) los considera tan adictivos como otros para ciertas personas. “Lo peligroso no es jugar mucha o poca cantidad, sino jugar más de lo que uno puede permitirse”, asegura.

No obstante, los puntos de venta cada año se multiplican. Asociaciones, empresas e incluso algunos ayuntamientos venden lotería y se convierten en abonados de las administraciones. Todo el mundo compra, vende y cambia participaciones (normalmente de 3 euros), con y sin “recargo”.

“La gente sabe que es para ayudar” cuando compra lotería con recargo, recuerda Pilar Ortí. De hecho, la lotería se ha convertido en el medio de financiación de numerosas organizaciones y asociaciones. Por ejemplo, la Falla Plaza de la Merced de Valencia lleva 40 años vendiendo lotería, cuatro de ellos por Internet, medio por el que este año ha vendido más de 1.000 décimos. Según su presidente, Carlos Solans, la Falla tiene 32.000 abonados a la lotería y distribuye contra reembolso billetes de varios números para toda España.

“No hay ningún sorteo como este en ningún lugar del mundo”, remacha Palazuelos. La gente quiere hacer partícipes de su suerte a las personas que quiere y “en ninguna parte se vive un sorteo como se vive aquí el de Navidad”. Esa es la razón de su éxito durante 100 años de historia y “esto es algo que no es exportable”, explica . De hecho, “el décimo del Sorteo Extraordinario de Navidad cuesta más y el premio por décimo es inferior”.