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15 formas de ahorrar energía mientras cocinas en Navidad

Se puede gastar menos dinero al cocinar el menú navideño, si se evita abrir la nevera de manera continua o se cocinan varios platos a la vez en el horno

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: miércoles 9 diciembre de 2015

Un ligero consomé y un sabroso besugo al horno, más una deliciosa tarta y un vino bien fresquito, es un menú navideño muy tradicional. ¡Pero puede salir muy caro! No solo por el coste de los ingredientes, sino porque su preparación conlleva un enorme consumo en electricidad y gas. Sin embargo, se puede gastar menos dinero, si se ponen en práctica unos sencillos consejos que se detallan a continuación, como abrir el frigorífico lo menos posible u optimizar el uso del horno cocinando en él varios platos a la vez.

1. Apagar la calefacción

Mientras se prepara el menú navideño, sobra la calefacción en la cocina. Si es posible, se debe apagar o bajar el radiador de esta estancia, pues estará caldeada en pocos minutos. El horno, los fuegos y las comidas humeando desprenderán una gran cantidad de calor, lo que, unido al producido por el continuo movimiento que se tiene ese día en la cocina, hará innecesario el uso de la calefacción.

2. Preparar menús al vapor y comidas frías

Cocer al vapor permite la preparación de varios platos a la vez en una sola olla, y con un fuego que se puede mantener siempre bajo (e incluso puede estar apagado unos minutos antes del final de la cocción). Se pueden cocinar a la vez arroz en el interior de la olla y diversas verduras en las cestas que se colocan encima.

Otra opción de ahorro de energía es hacer para la cena de Navidad un menú frío, a base de ensaladas, crudités (hortalizas crudas a las que se pueden añadir quesos en crema, vinagreta u otras salsas), langostinos, fiambre y tabla de quesos con frutos secos... Esto hará que apenas se tengan que usar electrodomésticos para elaborarlo, salvo la batidora para preparar alguna salsa.

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Imagen: Samsung Newsroom

3. No abrir tanto el frigorífico

Antes de empezar a cocinar se deben tener los ingredientes que se necesiten a mano para evitar tener que estar continuamente visitando la nevera. Y es que se debe abrirla lo mínimo y durante el menor tiempo posible. Y aunque sea un día de mucho trajín y se vaya con prisas, se debe comprobar que las puertas del frigorífico y del congelador cierran del modo correcto.

Si se utiliza un alimento congelado, hay que meterlo en la nevera y así el electrodoméstico usará el frío que está desprendiendo. Sin embargo, ¡nunca se debe meter comida aún caliente en el frigorífico! No es bueno para su conservación y hace que el aparato tenga que hacer un trabajo extra para enfriarlo.

4. Atemperar los alimentos

Cuando se cocine, se deben sacar de la nevera la carne o el pescado al menos diez minutos antes para que suban de temperatura. Si están demasiado fríos y se ponen en la sartén, enfrían el aceite y, además de no freírse de forma adecuada (se cuecen), necesitan más energía para recuperar la temperatura.

5. Ahorrar con el horno en Navidad

El horno consume mucha electricidad, así que conviene emplearlo de manera racional. Mientras se está utilizando no hay que abrir la puerta, porque se puede llegar a perder hasta un 20% del calor acumulado. Así que para ver cómo va la comida se debe usar la luz (para eso está) y medir el tiempo de cocción.

Hay que aprovechar y cocinar varias cosas a la vez o, al menos, una tras otra, pues los hornos son capaces de mantener su temperatura constante incluso durante 20 minutos una vez apagados. Además, los hornos modernos alcanzan la temperatura deseada con rapidez y, por eso, la mayoría de las veces resulta inútil precalentarlo si se estará horneando durante más de una hora. En caso contrario, sí es recomendable.

6. Usar la olla a presión

Si se hace un consomé, un caldo o cualquier plato que requiera una cocción larga, hay que recurrir a la olla a presión, que permite ahorrar tiempo y consume muy poca energía.

7. Encender la luz de la campana extractora solo cuando sea preciso

Las luces situadas por encima de la vitrocerámica o los fuegos no suelen ser ecológicas, por lo que gastan bastante electricidad. La mayoría de las veces que se usan podría no hacerse y, por el contrario, arreglarse con la luz que hay en el resto de la cocina. Solo se debe encenderla cuando sea necesario y apagarla siempre al terminar de cocinar.

8. Mantener la temperatura justa

No hace falta tener el fuego en la máxima potencia durante todo el cocinado. Así, si basta el 6 para hacer un plato, hay que emplear esa medida y no poner el fuego al 12, gastando luz o gas de forma inútil.

9. Usar siempre las tapas al cocer

La tapa resulta un gran aliado durante la cocción, ya que permite reducir los tiempos de cocción y así ahorrar gas o electricidad, ya sea en la olla, la cazuela o la sartén.

10. Aprovechar el microondas al máximo

El microondas no es solo un calentador de alimentos. Es, además, un horno donde se pueden preparar infinidad de recetas (algunas muy sofisticadas) y gasta un 70% menos de energía que un horno convencional. ¡Hay que aprovecharlo!

11. Utilizar el fuego adecuado para cada cazo o sartén

La olla, el cazo o la sartén deben ser los adecuados al tamaño del fuego. Tienen que ser de la misma dimensión que la vitrocerámica donde se cocine o algo más grandes si la cocina es de gas. Las sartenes y ollas, además, deben tener un fondo plano para estar en contacto con la fuente de calor en toda su superficie, en especial si se cocina en placas de vitrocerámica.

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Imagen: Rachel

12. Sacar provecho al calor residual

Un consejo muy conocido, pero no siempre llevado a la práctica, es aprovechar el calor residual de los fuegos. Si se emplea vitrocerámica, se puede apagar durante los últimos cinco minutos de cocción y el calor acumulado servirá para terminar de hacer el plato.

13. Desenchufar todos los aparatos eléctricos

También fácil de entender y de poner en práctica para ahorrar, pero que a veces se olvida cuando se cocina con prisas, es la pauta de desenchufar los electrodomésticos cuando no se estén utilizando. Si se tienen varios enchufados en una regleta resulta más cómodo aún, ya que basta con apagar el piloto rojo.

14. Moler o picar a mano, ¡la energía más barata!

Para preparar algunas guarniciones y picadillos no se tiene por qué recurrir a moledores eléctricos. Se pueden trocear los pistachos, piñones, almendras... y envolverlos en un trapo para después pasar sobre el paquete un rodillo de amasar. También se pueden machar ajos o cebollas a mano en un mortero y rallar pan o cáscaras de limón con el rallador manual.

15. A la hora de limpiar... en el lavavajillas, y siempre lleno

Lavar los platos en el lavavajillas resulta más económico que hacerlo a mano, que supone un 60% más caro. Pero hay que hacerlo de manera racional y aprovechar al máximo la capacidad del lavavajillas, además de seleccionar el programa adecuado.

Si no queda más remedio que lavar los cacharros a mano, se debe cerrar el grifo mientras se enjabonan los platos y aclararlos todos juntos lo más rápido posible.

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