Problemas más frecuentes en las peluquerías

No siempre acudir a una peluquería es un acto relajante
Por miren 5 de marzo de 2002

Unas 60.000 peluquerías en toda España dedicadas a las mujeres y cerca de 15.000 de uso exclusivo de caballeros conforman un nutrido grupo al que todo el mundo acude. Al margen del placer que se siente cuando se acude a un lugar para mejorar nuestra imagen, lo cierto es que pueden darse problemas de diferente tipo a los que hay que dar solución.

Problemas habituales

Unas 60.000 peluquerías en toda España dedicadas a las mujeres y cerca de 15.000 de uso exclusivo de caballeros conforman un nutrido grupo al que todo el mundo acude. La peluquería, en el caso de las mujeres, no es sólo un lugar para arreglarse el pelo. Es también un punto de encuentro con vecinas, conocidas y un reducto de relajación y de confesiones para quienes no tienen otras alternativas. Pero al margen del placer que se siente cuando se acude a un lugar para mejorar nuestra imagen, lo cierto es que pueden darse problemas de diferente tipo a los que hay que dar solución.

Problemas habituales

El problema más habitual que puede enfrentar a los peluqueros con sus clientes estriba bien en el disgusto por el corte o color de pelo, bien en algún desperfecto en las prendas de ropa. Ante todo hay que decir que los representantes del sector de los peluqueros son reacios a reconocer que pueden cometer errores. Ninguno de los consultados reconoce que haya tenido problemas por quemar unos cabellos o por pasarse en un tinte.

No obstante también es cierto, que esos mismos representantes remarcan mucho su interés por dejar contento y satisfecho al cliente y no escatiman esfuerzos por asegurar que en caso de alguna disconformidad importante ellos siempre han salido en defensa del cliente y le han proporcionado soluciones para “enderezar el entuerto”.

  • Manchas en la ropa:

    En las sesiones de peluquería, sobre todo en mujeres, aunque también en cierta medida en hombres, el mayor incidente que se produce entre clientes y empresarios peluqueros es provocar algún desperfecto en la prenda de ropa que se lleva en ese momento. Según el portavoz del Gremio de Peluquerías de Caballero de Valencia, la mayor parte de las veces que se da un problema de esta índole, la peluquería reconoce su error y no duda en pagar la tintorería. Es el derecho que asiste al consumidor. Es decir exigir una prenda en perfecto estado. Sin embargo este mismo portavoz reconoce que en algunos casos ha sido necesario acudir a la junta arbitral, ya que no ha habido acuerdo privado entre el cliente y el peluquero. En estos casos, según el mismo Gremio, la junta arbitral falla a favor de la peluquería. “Esto es así porque en la mayor parte de los casos se demuestra que la prenda, pretendidamente dañada, ya estaba en mal estado antes de acudir a la peluquería y se ha utilizado este argumento para obtener gratis una limpieza o un mantenimiento”.

  • Problemas en el cabello:

    Los problemas van más allá cuando lo que sale dañado no es un abrigo, sino nuestra propia cabeza, con la que debemos pasearnos cada día y sin podernos ocultar. Las quejas principales de los clientes, en su mayor parte mujeres, vienen con expresiones como “me han quemado el pelo, el tinte ha estropeado el pelo,”o en muchas más ocasiones, “yo no lo quería tan corto, y ese corte no me favorece”.

Soluciones

Ante estas contrariedades, los profesionales de peluquería tienen respuesta para todo. Ricardo Jarque, peluquero histórico de la ciudad de Valencia, presidente de la Asociación Española de Peluquería de Señora, y presidente de la Asociación Valenciana de Peluquerías de Señora, considera que la percepción de una clienta que dice que su pelo está quemado “es errónea. Un pelo puede verse dañado o más o menos reseco, pero quemado sólo ocurre si le pones una cerilla”.

En su dilatada carrera, Ricardo Jarque, que cuenta con 74 años y ha regentado 3 de las peluquerías más famosas de la ciudad, afirma que siempre ha podido dar solución a quienes se han visto perjudicadas. “Si una clienta me decía que su pelo estaba reseco como consecuencia de un trabajo mío, antes de perderla o enfadarla, siempre le hemos dado un tratamiento y una serie de sesiones para que su pelo recuperara la textura solicitada”.

Desde su cargo afirma que “los peluqueros no quieren dejar insatisfecha a una clienta, así que cuando no está contenta con los resultados del trabajo de su peluquero, puede pedirle que se lo arregle”. “En casos extremos se puede acudir a la Junta Arbitral”.

    Junta Arbitral

    La Junta Arbitral de consumo es una herramienta de defensa de los consumidores y de reconciliación con quien presta un servicio. A través de esta institución se trata de limar las diferencias y evitar que todas las reclamaciones de consumo lleguen a los tribunales ordinarios, con el consiguiente retraso en la solución del problema y el trabajo añadido a los juzgados, ya de por sí saturados.

    De este modo en cada ciudad existe la posibilidad de buscar un árbitro objetivo que estipule si ha habido realmente un daño y cuál debe ser la consecuencia para su solución y resarcir al cliente. El propio representante de los peluqueros en toda España, Ricardo Jarque, anima a los clientes que no hayan obtenido una buena atención a acudir a la junta arbitral de su comunidad autónoma. Pero parece que este llamamiento no ha tenido por ahora mucho éxito, o los clientes de peluquerías nunca llegan hasta este extremo. Ricardo Jarque es también el árbitro designado por la Junta Arbitral valenciana para dirimir las diferencias entre peluqueros y clientes. En su trayectoria, que comenzó en 1996, confirma que cada año llegan hasta la junta arbitral un máximo de 5 casos. Para Ricardo Jarque esta es la muestra inequívoca de que la mayor parte de los conflictos se solucionan de forma personal entre el propio peluquero y su cliente.