Puertos de recreo y clubes náuticos

Alquilar un chárter o pertenecer a un club náutico son alternativas para disfrutar de la navegación sin los elevados costes de poseer y mantener un barco
Por Anna Elisa Savelli 29 de junio de 2008
Img clubnautico
Imagen: alexvc26

Alquilar un barco

Navegar es, desde tiempos inmemoriales, sinónimo de comercio y estrategia. Pero en la época actual implica, además, placer y diversión. En la costa española cada año aumenta el número de puertos deportivos, al igual que el número de amarres y las solicitudes de titulaciones náuticas. Una afición cara (en los puertos más lujosos se llega a pagar hasta 150.000 euros anuales sólo por el amarre), pero que, lejos de los tópicos, no está sólo al alcance de las grandes fortunas. Si bien poseer un yate o un velero se escapa a las posibilidades de la mayoría, alquilar un chárter es una opción apta para muchos bolsillos, y su amarre en un puerto puede resultar más barato que tener el coche en un garaje. Además, también es posible hacerse socio de un club náutico, y disfrutar de la navegación sin necesidad de tener una embarcación en propiedad.

En España, un país con 7.880 kilómetros de costa, no es extraño que haya afición por la navegación. A la demanda creciente hacia todo lo relacionado con ésta, se une una oferta que aumenta de manera imparable; como ejemplo, basta citar que tan sólo en Mallorca hay un puerto deportivo en cada uno de sus municipios costeros. Valencia, Vigo, Barcelona… son puertos de renombre, con miles de aficionados. Pero no sólo en la costa o las islas, incluso en Madrid la oferta para la práctica de deportes náuticos, para obtener titulaciones o alquilar yates es muy amplia.

La realidad es que tener un barco en propiedad, y sobre todo mantenerlo en un puerto, es un gasto considerablemente alto, aunque su coste varía mucho en función de la embarcación y del club (en Puerto Banús, una de las zonas más lujosas de la costa, se puede incluso llegar a pagar más de 150.000 euros al año sólo por el amarre). Pero siempre queda la posibilidad de alquilarlo, en cuyo caso el precio de mantenimiento en un puerto viene determinado por la zona por la que se navega, el número de días y la temporada. En este sentido, y en contraposición al ejemplo del amarre en el lujoso puerto marbellí, hay que considerar que por un pequeño barco se puede incluso pagar menos de alquiler en un puerto que por un coche en un garaje. Entre las zonas más económicas de España se encuentra el norte, debido a la inestabilidad de sus condiciones meteorológicas.

Amarre y servicios

El alquiler náutico lleva mucho tiempo en el mercado, y cada verano son muchos los que se dejan seducir por el encanto de pasar las vacaciones a bordo de un barco. Para no equivocarse, conviene hacer la reserva con antelación, pensar la ruta y dónde se va a fondear. Según la titulación que tenga la tripulación se pueden alquilar diferentes tipos de embarcaciones, tanto de vela como de motor. Si no se tiene título, se puede optar por alquilar un velero, por ejemplo, con un patrón. Las posibilidades del alquiler son casi infinitas: se puede alquilar en grupo si se quiere dormir en la embarcación y repartir los gastos, arrendar una motora para dar paseos, e incluso alquilar por plazas… Alquilar un velero puede costar entre 2.000 y 3.000 euros por semana; contratar un barco provisto de motor puede significar pagar desde 1.700 a 10.000 semanales… Los precios varían en función de las características del motor, el número de camarotes y la zona donde se alquile.

Alquilar un velero puede costar entre 2.000 y 3.000 euros por semana; contratar un barco provisto de motor, desde 1.700 a 10.000 semanales

Cuando se escoge navegar sólo por unos días es oportuno también considerar con antelación el precio de amarre y el de los servicios básicos, así como las vacantes. Es muy común que en embarcaciones de medianas y pequeñas esloras, tanto el agua potable como la electricidad estén incluidas en el precio de la estancia. Los servicios de grúa, “travel lift” y marina seca, sin embargo, no suelen venir incluidos por lo que se deberán considerar dentro de los gastos. Los precios varían mucho en función del tipo de barco, la temporada, la antigüedad de la embarcación o su equipamiento. Para evitar sorpresas, conviene siempre preguntar por las ofertas antes de fondear en un puerto.

Los puertos pueden tener varias modalidades de alquiler de amarre:

  • Cesión: es una opción de alquiler a largo plazo hasta la finalización de la concesión.

  • Alquiler: permite el alquiler por períodos de un año renovables, con una cuota única.

  • Tránsito: si está trasladando el barco de travesía o simplemente se están descubriendo nuevas zonas de navegación, se pueden utilizar puertos base de forma temporal, dependiendo de temporada y con un máximo de días. La tarifa será diaria o semanal, según el puerto.

En la Dársena de la Coruña, por ejemplo, el pago de la cuota de mantenimiento además de la cuota anual da acceso al uso de los servicios generales del puerto, que incluyen el consumo de agua y electricidad en el punto de amarre, servicio de marinería, o vigilancia 24 horas, entre otros. El Club Náutico Ría de Ares ofrece tarifas reducidas para estancias inferiores a cuatro horas, y la posibilidad de permanecer de forma gratuita durante una hora. En Marina de Santander, durante las temporadas altas, se puede pagar por paquetes de días: 15, 30, 45, 60, 75 ó 90 días.

En el caso de los clubes, existen descuentos para los socios. El Real Club Náutico de Vigo ofrece bonificaciones a sus socios en el uso de los servicios del Puerto Deportivo, entre las que destaca una rebaja del 35% en los alquileres de amarres, y de un 50% en los movimientos del “travel lift”. En puertos como el deportivo de Gijón, la tarifa es por metro cuadrado de embarcación según la regulación estatal.

Formar parte de un club náutico

Formar parte de un club náutico

Si la intención es navegar, no sólo existe la posibilidad de ir por mar, ya que España cuenta con un extenso kilometraje de costas interiores y con ríos navegables. Por ejemplo, en La Coruña se puede disfrutar de la pesca y actividades deportivas en las rías, ya que reúnen “unas espléndidas condiciones para la navegación deportiva y son, por su situación geográfica, escala obligada para aquellas embarcaciones de recreo en tránsito hacia el Mediterráneo, las islas Canarias y el Caribe”, según explican fuentes de la Dársena deportiva de la Coruña. Sólo en Galicia hay unos 20 puertos deportivos con unas 20.000 plazas de amarre. El año pasado surgieron 13 nuevas marinas en proyecto, que integrarán 20.000 amarres más. En Sevilla, el club náutico -que funciona desde 1952 y cuenta con más de 8.000 socios- ofrece la opción de navegar y practicar diversos deportes náuticos en el Guadalquivir.

Los clubes náuticos ofrecen numerosas actividades que permiten disfrutar del mar más allá de la navegación

Para disfrutar de la navegación sin tener que hacer frente a los costes de mantener una embarcación es posible, pues, decantarse por el alquiler de chárter y aprovisionarse de agua y combustible en los diversos puertos deportivos de la costa. Pero, además, se puede formar parte de un club náutico, sin necesidad de tener una embarcación porque en estos centros deportivos y de recreo se ofrecen numerosas actividades que permiten disfrutar del mar más allá de la navegación, como en el caso de la pesca submarina. Cada Club tiene sus requisitos internos, y mientras que en los más exclusivos es necesario el aval de otros socios, comprar acciones o ser hijo de un socio, en otros es suficiente con el pago de la mensualidad.

El Club Náutico Rías de Ares, en La Coruña, solicita rellenar un formulario y presentarlo en las oficinas del club. Se debe pagar una cuota de alta de 600 euros (con posibilidad de hacerlo en varios plazos), y una cuota mensual de 9 euros. Como beneficiario del club se podrá disfrutar de las instalaciones náuticas y deportivas del Puerto de Ares y de:

  • descuentos en la cuota de mantenimiento de sus plazas de amarre
  • Descuentos en las tarifas de las plazas de amarre de uso público
  • Tarifas “interesantes” en seguros náuticos
  • Tarifas “interesantes” para la inspección técnica de embarcaciones
  • Descuentos del 10% en el restaurante
  • Descuentos del 10% en los servicios de taller
  • Descuentos en cursos de titulaciones náuticas
  • Descuentos en los cursos de la escuela de vela
  • Acceso exclusivo para socios y familiares al local social del club, con los siguientes servicios: restaurante, biblioteca, salón de actos, salón de estar e Internet

También en el norte, para ser socio del Club Náutico Portosín se debe abonar una cuota de entrada a fondo perdido de 6.420 euros y rellenar una solicitud para adquirir la condición de socio, que debe ser firmada por dos socios presentadores y que tiene que aceptar la Junta Directiva. Las cuotas de socio son trimestrales, un gasto al que hay que añadir el de la plaza de amarre, que se puede comprar o alquilar. Los socios de este náutico -cuyo perfil mayoritario es el de profesiones liberales- se clasifican en:

  • Fundadores: los que ingresaron durante el primer año de la fundación del club y como tales figuran ya reconocidos en los libros del mismo.

  • De número: todas las personas mayores de edad que satisfagan la cuota social.
  • Honorarios: todas aquellas personas a las que la Junta Directiva haya propuesto para ello por méritos relevantes y sean ratificadas en junta general.
  • Familiares: los hijos de socio de número, menores de 18 años que convivan con él y dependan económicamente del mismo.

Ser socio del Real Club Náutico Vigo permite disfrutar de otros clubes ya que se beneficia de un acuerdo de reciprocidad. Para formar parte de este club las condiciones son restrictivas a la compra de acciones, cuyo valor nominal es de 1.000 euros por acción. Tiene un convenio con Caixanova para financiar el plan de compra a 7 años con una cuota mensual. Cuando un socio desea darse de baja, vende su acción.

El Real Club Naútico de Barcelona solicita dos socios como aval y un pago de derecho de entrada. Tiene más de 130 años de historia y está hermanado con diferentes clubes europeos. Esta peculiaridad hace que la entrada al mismo sea más exclusiva y el desembolso para ser socio mucho mayor que en otros clubes.

El Club Náutico de Sevilla opera en asamblea, donde se decide si se abren cupos. Normalmente no se necesitan nuevas altas ya que con los hijos y cónyuges de los socios todos los años entran nuevos miembros (este año ha salido una convocatoria para 30 unidades familiares, que serían unas 100 plazas). Se reciben y reúnen las presolicitudes y, a través de un sorteo ante notario, se dan a conocer las futuras altas. Otra forma de ingresar en el club -desde niño- es formar parte de alguna de las escuelas de remo piragua, vela… Entre sus posibilidades, el club contempla la baja temporal (si un joven debe dejar Sevilla por unos años para estudiar o trabajar en otro lugar, conserva su plaza). Aunque es un club de difícil acceso porque las vacantes están ocupadas, el pago de sus mensualidades es relativamente bajo, entre 24 a 25 euros por persona.