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Jubilados, unos “guías turísticos” diferentes

Profesionales retirados de distintos ámbitos ejercen como "voluntarios culturales" en museos y catedrales de España

Objetivos

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Un jubilado explica con detalle el significado de una serie de cuadros que cuelgan de las paredes de un museo. A lo largo de las galerías, un grupo de niños le observa con atención, le escucha, y se sorprende con los detalles que el hombre revela. Cuando salen, los pequeños comentan con él las cosas que les ha contado y siguen preguntando con curiosidad sobre algunos aspectos de las obras. Esta escena se repite diariamente en más de cien museos repartidos por toda España y en diversas catedrales, palacios o iglesias. Los niños forman parte de grupos organizados que visitan estas instituciones culturales, y los jubilados son miembros del programa “Voluntarios Culturales Mayores para enseñar los Museos y Catedrales de España a Niños, Jóvenes y Jubilados”. Se trata de un proyecto promovido, dirigido y coordinado por la Confederación Española de Aulas de Tercera Edad (CEATE), una entidad privada sin ánimo de lucro de ámbito estatal.

En el programa participan personas mayores de 55 años, en su mayoría prejubilados, jubilados y pensionistas que, desinteresadamente y de manera altruista, acercan la cultura contenida en los museos a niños, jóvenes estudiantes, jubilados, discapacitados y otros colectivos. El objetivo es satisfacer la falta de medios y personal que tienen los museos de España en la labor de transmitir la riqueza histórica, cultural, científica o artística de nuestro país y facilitar a las personas mayores cauces de participación que les permitan seguir activos, dinámicos y útiles a la sociedad.

El programa consigue acercar la cultura y el arte a diversos colectivos, promover y aumentar el número de visitantes a los museos a la vez que proporciona a las instituciones culturales que no cuentan con un servicio de guías profesionales una eficaz ayuda para mostrar los tesoros que cuelgan de sus paredes o encierran sus muros.

Pero también supone una mejora en la calidad de vida y el bienestar personal de los mayores que, en ocasiones, cuando llegan a la edad de la jubilación se dejan vencer por la inactividad, el inmovilismo, el aislamiento, el aburrimiento o la soledad. Si bien es cierto que muchos mayores aprovechan al máximo esta nueva etapa con viajes, actividades culturales o deportes en grupo, también es verdad que muchos de ellos necesitan, además, aportar un poco de su tiempo para colaborar con los demás como han hecho durante años. Es una manera más de sentirse activos, útiles y participativos mientras colaboran en un proyecto intergeneracional de difusión de la cultura que ofrece un foro de intercambio y transmisión de experiencias a generaciones jóvenes. Porque enseñar los museos no sólo les sirve para sentirse más útiles sino que les proporciona una mayor actividad, mejora el mantenimiento de la memoria y desarrolla sus relaciones sociales. Quienes participan aseguran que a cambio de la información que ofrecen a otros colectivos, ellos reciben mucho más: reconocimiento, motivación intelectual, nuevas amistades y una convivencia enriquecedora entre compañeros.

Las fases

Para trabajar como “guía” en este proyecto no es necesario ser experto en Arte. De hecho, entre los voluntarios mayores hay profesionales jubilados de todo tipo: abogados, médicos, catedráticos, profesores, funcionarios, comerciantes, industriales, ferroviarios, licenciados en arte, en historia, pilotos, artistas, amas de casa e incluso guías turísticos. Muchos participantes se plantean al principio si cuentan con los conocimientos adecuados para poder enseñar un museo, o si la metodología que van a utilizar es la adecuada ya que a veces los temas de los que hablan pueden ser complejos. Pero el programa está planificado de tal manera que el futuro guía venza estas reticencias y concluya su formación teniendo una preparación completa para poder desempeñar sus funciones a la perfección.

Tras el proceso de formación, el voluntario tiene una preparación completa para poder desempeñar sus funciones a la perfección

El proyecto cuenta con varias fases

  • Información: en la primera fase, dirigida a los diferentes museos y al colectivo de la tercera edad, se informa y se difunde la labor que se lleva a cabo desde el programa. Para participar en él es necesario conocer previamente su existencia, en qué consiste y cómo se desarrolla. Así los directores de las instituciones culturales pueden solicitar la ayuda del programa de voluntarios a la vez que los mayores pueden interesarse en saber en cómo funciona, qué requisitos se piden y quién puede participar. Normalmente se requiere ser mayor de 55 años y tener ganas de formar parte de esta iniciativa.

  • Selección y formación: en una segunda fase se capta a las personas interesadas y se hace una selección de los mayores según sus actitudes y aptitudes. Después de formar a los voluntarios, se explican los objetivos de la iniciativa entre los institutos, colegios y centros de la tercera edad que van a ser los receptores.

  • Desarrollo: El siguiente paso es el desarrollo del programa, es decir, enseñar el museo a estudiantes y personas mayores que lo visitan. Para finalizar, se hace una evaluación por parte de los voluntarios, de la entidad responsable y de los colegios o centros beneficiarios.

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