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Negligencia veterinaria: ¿Cómo actuar?

La responsabilidad profesional del veterinario se rige por las mismas normas que la de todos los profesionales liberales

Para los dueños de animales resulta muy duro pensar que su animal ha muerto o arrastra graves secuelas debido a la actuación inadecuada del veterinario. En estos casos, los propietarios del animal intentan esclarecer la situación, no ya para obtener una recompensa económica, sino una compensación moral por el dolor causado por la muerte de su animal. Probar una supuesta negligencia veterinaria no es fácil. Como en otras profesiones, hay corporativismo. Sin embargo, en el Colegio Oficial de Veterinarios, existe un Comité deontológico que se encarga de investigar las presuntas negligencias.

Imagen: Priority Pet Hospital

Es un acierto y un apoyo para los clientes de las clínicas veterinarias la creación de un organismo en el Colegio Oficial de Veterinarios de Madrid, que vele por el bienestar de los animales que se atienden en las clínicas. Y es que al colectivo veterinario
le interesa que las actuaciones de sus colegas sean correctas, responsables y transparentes.

Frente a una negligencia, hay que denunciar la situación en el Colegio Oficial de Veterinarios.

si se demuestra que la actuación del veterinario no ha sido correcta, el perjudicado tiene derecho a una compensación económica

Para hacerlo, es recomendable aportar un informe escrito sobre lo ocurrido, así como cualquier tipo de pruebas; informes emitidos por el veterinario que atendió al animal, la factura del , coste del tratamiento, así como fotografías o testigos que ayuden aconfirmar la versión del presunto damnificado. En este sentido, Manuel Muñoz, abogado, recomienda aportar: “un informe de dos veterinarios, o por la Facultad de Veterinaria, quien a la vista de los antecedentes y previo examen (autopsia del animal) , certifiquen las causas de la muerte, o secuelas como consecuencia de una incorrecta actuación del veterinario”.

En caso de que no se quede conforme con el veredicto que emite el Comité Deontológico del Colegio Oficial de Veterinarios, se puede consultar el caso con la asesoría jurídica de alguna organización de consumidores. Algunas asociaciones de protección animal también cuentan con gabinetes jurídicos que asesoran, normalmente de manera gratuita, a las personas que necesitan sus servicios en temas relacionados con la tenencia de animales domésticos. Por otro lado, los seguros para animales cubren, en ocasiones, los costes de los tratamientos veterinarios. Así que conviene informarse sobre si es el caso de la póliza contratada.

Compensación económica

En caso de que se demuestre que la actuación del veterinario no ha sido la correcta, el perjudicado tiene derecho a una compensación económica. En principio, se pueden reclamar los costes derivados del tratamiento veterinario. Pero también se puede solicitar una compensación por los daños morales.

Frente a una negligencia, hay que denunciar la situación en el Colegio Oficial de Veterinarios

No es habitual, pero puede ser que el animal muera, como consecuencia de una mala praxis. Aunque, por desgracia, no se pueda recuperar al animal una vez muerto, es lógico que haya una compensación económica, con el fin de resarcir, en parte, el dolor provocado por la situación.

Las negligencias, además de las clínicas veterinarias, pueden estar derivadas de la contratación de otros servicios como: residencia de animales, peluquería, o transporte. En estos casos, también se pueden denunciar. En algunas asociaciones de protección animal cuentan con una asesoría jurídica, que puede orientar sobre los pasos a seguir para formalizar la denuncia en estos casos.

Lo que dice la Ley

El Código civil recoge las normas de responsabilidad profesional que rigen actividades como la práctica de la veterinaria y dice lo siguiente:

“Quedan sujetos a la indemnización de los daños y perjuicios causados los que en el cumplimiento de sus obligaciones incurrieren en dolo, negligencia o morosidad y los que de cualquier modo contravinieran el tenor de aquéllas”.

Esta responsabilidad dimana, en general, según Manuel Muñoz, abogado, “no de una actuación guiada por la intención de dañar, sino de una negligencia o de una forma de actuar que conlleve olvido o desprecio de los más elementales conocimientos o reglas del arte de curar”.

Muerte del animal

La negligencia puede tener como consecuencia la muerte o una lesión irreversible en el animal, por lo que se tiene derecho a una indemnización. Si no se llega a un acuerdo en este sentido por la vía amistosa, habrá que llevar a cabo una reclamación formal.

Hay que distinguir entre la actuación de un veterinario particular de otro que pueda estar integrado o forme parte de una sociedad de atención veterinaria. En este último caso, la reclamación debe formalizarse contra el centro o la sociedad de la que forme parte el veterinario, así como contra el veterinario que haya atendido el caso concreto del animal. En el supuesto de que se trata de centros o sociedades privadas, se puede denunciar el hecho ante la consejería correspondiente de la comunidad autónoma a la que pertenezca.

Consejos

  • Frente a una negligencia veterinaria, hay que denunciar en el Comité Deontológico del Colegio Oficial de Veterinarios.

  • Aportar la mayor cantidad de información posible sobre el caso.

  • Consultar si la póliza de seguros contratada cubre el tratamiento veterinario.

  • En el caso de producirse negligencias derivadas de la contratación de otros servicios, también se puede denunciar. Algunas asociaciones de protección animal cuentan con asesoría jurídica, que orienta sobre este tipo de casos.

  • A la reclamación de la compensación económica por los gastos del tratamiento médico, se puede añadir una compensación por los daños morales derivados de la situación.

  • Es lógico que el dolor que provoca la muerte o enfermedad de nuestro animal pueda hacernos confundir la situación con una negligencia, que en realidad no existe. Por ello, es recomendable no actuar sin la certeza de que se ha cometido una negligencia.

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