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Alertan sobre una enfermedad que puede acabar con los madroños de Las Hurdes

Un grupo de ecólogos ha detectado cómo un gusano ataca a los brotes nuevos

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: miércoles 11 diciembre de 2002
La advertencia sobre este mal que puede asolar parte del patrimonio vegetal de la comarca extremeña procede de tres ecólogos de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Extremadura (Uex): el catedrático José Carlos Escudero, el profesor titular José Cabezas y la doctora Teresa Buyolo; además, ha participado el técnico medioambiental Alberto Troca.

La madroñera (Arbutus unedo) es un matorral en realidad más cercano al árbol, tanto por su tronco leñoso y gran diámetro como por la altura que puede llegar a alcanzar, superando los diez metros muchos ejemplares.

La enfermedad que recientemente han detectado que les acecha es la Euproctis chysorrhea, presumiblemente provocada por un lepidóptero (mariposa) muy parecido a la procesionaria que a veces asola los pinos.

La larva puede alcanzar un tamaño de 5 milímetros y dentro de cada bolsa que crean -suelen aparecer en mayo- puede haber del orden de 2.500 de ellas, las cuales se alimentan de las hojas verdes y los brotes nuevos. "Y si el matorral no se rejuvenece los riesgos de incendio se multiplican, porque lógicamente arden más los troncos secos que los verdes", explica el profesor Escudero.

En opinión de este equipo de expertos éste es un fenómeno nuevo. Nadie de la zona les dice que hayan visto antes estas bolsas, y tampoco las han detectado en otras comarcas que han visitado donde abunda el matorral, como pueden ser todas las serranías del norte de Cáceres, donde predomina el bosque mediterráneo húmedo y el brezo y el matorral se erigen como los vegetales autóctonos más abundantes.

Su trabajo, señalan, sólo se puede limitar a la observación, y ahora concluyen que "hay que intervenir para determinar el alcance de esta enfermedad y la velocidad con la que se está extendiendo".

Por eso alertan a la Administración extremeña y le piden que un equipo de fitopatólogos -encargados de estudiar las enfermedades de las plantas- intervenga para aportar una solución que detenga este mal. Una primera medida, apuntan, sería comenzar a repoblar Las Hurdes con más madroños.

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