Europa acelera la renaturalización urbana: obligatoria a partir de 2030

Las ciudades de más de 20.000 habitantes deberán diseñar estrategias para recuperar los espacios verdes. El objetivo: frenar el calentamiento global y crear entornos sostenibles y saludables
Por Sonia Recio 9 de enero de 2026
renaturalización obligatoria de ciudades
Imagen: Pixabay
La Estrategia de Biodiversidad de la Unión Europea establece que, antes de 2030, todas las ciudades con más de 20.000 habitantes deberán contar con planes de renaturalización. La medida busca incrementar la presencia de espacios naturales en los entornos urbanos para reforzar su sostenibilidad y su capacidad de adaptación frente a los efectos del cambio climático. En este contexto, el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) ha aprobado 12 nuevos proyectos de renaturalización urbana. Como veremos a continuación, esta iniciativa se alinea con una tendencia global ya consolidada, respaldada por numerosos ejemplos internacionales, europeos y también españoles.

Las ciudades, grandes emisoras y a la vez víctimas del cambio climático

Las ciudades juegan un papel clave en el cambio climático. Concentran cerca del 70 % de las emisiones globales de dióxido de carbono (CO2) y, al mismo tiempo, figuran entre los territorios más vulnerables a los impactos del calentamiento global.

vegetación urbana contra olas de calor
Imagen: Victor Lansiaux

En la actualidad, más de la mitad de la población mundial reside en áreas urbanas; las proyecciones indican que esta proporción podría elevarse hasta el 70 % en 2050. Esta creciente concentración demográfica tensiona aún más la salud del planeta: más del 70 % de las 576 mayores ciudades se encuentra en situación de alto riesgo climático, y cerca del 80 % ya afronta fenómenos extremos como inundaciones, tormentas severas, olas de calor o sequías prolongadas.

En Europa, el reto es mayor. Tres de cada cuatro habitantes (el 74,8 %) vive en ciudades, lo que convierte al continente en una de las regiones más urbanizadas del mundo. Esta elevada densidad de población incrementa la presión sobre el medio ambiente y subraya la urgencia de avanzar hacia modelos urbanos más sostenibles y resilientes frente al cambio climático.

¿En qué consiste la renaturalización urbana y por qué es importante?

Para reducir los efectos del cambio climático y mejorar la calidad de vida en las ciudades, cada vez más urbes están apostando por integrar la naturaleza en su estructura. Esta estrategia, conocida como renaturalización urbana, busca transformar los espacios urbanos en entornos más saludables, sostenibles y habitables.

Renaturalizar una ciudad implica recuperar o introducir elementos naturales en su tejido: desde parques y zonas verdes hasta arbolado en calles y plazas, pasando por la restauración de ríos y cauces o la creación de refugios para la fauna urbana. Estas intervenciones no solo favorecen la biodiversidad, sino que también refuerzan la capacidad de las ciudades para adaptarse a los impactos del cambio climático.

Los beneficios de estos espacios verdes son numerosos:

  • Mejoran la calidad del aire, ya que la vegetación filtra contaminantes y genera oxígeno.
  • Reducen las temperaturas urbanas, mitigando el efecto “isla de calor” que hace que las ciudades sean más cálidas que su entorno.
  • Facilitan la gestión del agua de lluvia, lo que favorece la infiltración y reduce el riesgo de inundaciones.
  • Impulsan la biodiversidad mediante la creación de hábitats para flora y fauna.
  • Contribuyen al bienestar físico y emocional, con nuevos espacios de descanso, convivencia y actividad al aire libre.
lluvia en un parque
Imagen: uvo59

Ejemplos exitosos de renaturalización urbana

La renaturalización urbana exige una visión a medio y largo plazo, una lectura ecológica de la ciudad y un enfoque multidisciplinar que aproveche la infraestructura verde y los servicios ecosistémicos, como la regulación térmica e hídrica o la mejora de la permeabilidad del suelo.

A nivel internacional destacan experiencias como las de Singapur, donde el sistema de carreteras Nature Ways incorpora vegetación en sus márgenes para proteger la fauna y reducir la temperatura y la contaminación. En Medellín (Colombia), la creación de corredores verdes ha permitido disminuir la temperatura urbana hasta en 2 °C.

En Europa, Oslo (Noruega) lidera en superficie verde y accesibilidad a parques. Y en España, ciudades como Barcelona, Madrid o Valencia avanzan con proyectos de renaturalización. Pero Euskadi se sitúa a la vanguardia: una guía de Ihobe (Sociedad Pública de Gestión Ambiental del Gobierno Vasco) recoge 20 casos de éxito en soluciones basadas en la naturaleza, entre los que destaca el Anillo Verde de Vitoria-Gasteiz, referente europeo que contribuyó a que la ciudad alavesa fuera reconocida como Green Capital en 2012.

​Así afrontan la Unión Europea y España la contaminación en las ciudades

La Unión Europea ha situado la mejora de los entornos urbanos en el centro de sus políticas ambientales. La Estrategia de Desarrollo Sostenible establece que, antes de 2030, todas las ciudades con más de 20.000 habitantes disponer de planes de renaturalización, una medida alineada con los objetivos de la Agenda 2030. A ello se suma la Ley de Restauración de la Naturaleza, que fija como meta una cobertura mínima del 10 % de árboles en todas las ciudades y suburbios, independientemente de su tamaño.

En España, estas directrices europeas se articulan a través de la Estrategia Nacional de Infraestructura Verde y de Conectividad y Restauración Ecológica, aprobada en 2021. Este marco orienta a las comunidades autónomas en la elaboración de sus planes locales, con el fin de mitigar la contaminación, recuperar ecosistemas degradados y reforzar la resiliencia frente al cambio climático.

ciudades que mejoran la salud
Imagen: Silviu on the street

🟢 Doce nuevos proyectos para renaturalizar ciudades en España

En fechas recientes, el MITECO ha aprobado doce nuevos proyectos de renaturalización urbana, dotados con un presupuesto de 39,3 millones de euros procedentes del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER). Las iniciativas, gestionadas por la Fundación Biodiversidad, se desarrollarán durante los próximos tres años.

​Los proyectos incluyen actuaciones diversas para devolver la naturaleza al corazón de las ciudades. Entre ellas destacan: la creación de corredores ecológicos que conecten espacios verdes; la restauración de humedales, cauces fluviales y frentes costeros urbanos; la renaturalización de centros escolares mediante jardines y áreas verdes; y el impulso de bosques y huertos urbanos y periurbanos destinados a fomentar la biodiversidad local.

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