Europa se encamina a un futuro forestal más vulnerable

Un estudio señala que, sin una reducción drástica de las emisiones, en este siglo los incendios, las plagas de insectos y las tormentas convectivas podrían duplicarse, lo que alteraría la estructura de los bosques
Por Sonia Recio 24 de marzo de 2026
bosques en peligro por la contaminación
Imagen: Engin Akyurt
El cambio climático está poniendo en jaque la salud de los bosques europeos. Los incendios forestales, las plagas de insectos y las tormentas convectivas —cada vez más frecuentes— incrementan la mortalidad de los árboles y desestabilizan los ecosistemas forestales. Anticipar la evolución de estas perturbaciones no es sencillo, porque pueden interactuar entre sí, amplificando sus efectos. Un estudio publicado en Science analiza cómo podrían cambiar las tasas de perturbación y la mortalidad forestal. Sus modelos proyectan un aumento significativo de la mortalidad, impulsado sobre todo por incendios que podrían duplicarse antes de finales de siglo, y la región mediterránea aparece como una de las más vulnerables. Aun así, los autores son optimistas: limitar las emisiones podría frenar buena parte de estos impactos.

El cambio climático, un dinamizador del cambio forestal

Los bosques europeos atraviesan un momento crítico. El aumento de los incendios forestales es especialmente preocupante: en 2022, la superficie quemada en Europa fue casi tres veces superior a la media de las dos décadas anteriores, según el sistema europeo EFFIS. Países como España, Portugal y Francia vivieron algunos de los episodios más graves desde que hay registros.

Las plagas de insectos también se han disparado. La Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA) documenta brotes masivos de defoliadores en Europa central y nórdica, favorecidos por los inviernos más suaves y los veranos extremadamente secos, que debilitan a los árboles. En Alemania, por ejemplo, el escarabajo de la corteza ha obligado a talar más de 200 millones de árboles en apenas cinco años.

A ello se suman fenómenos meteorológicos extremos como las tormentas convectivas, capaces de descargar lluvias torrenciales, granizo o generar rachas de viento muy intensas. Pueden derribar millones de árboles en cuestión de horas y agravar la vulnerabilidad de los ecosistemas forestales. Solo la tormenta Vaia, en 2018, tumbó más de 40 millones de árboles en los Alpes italianos y austríacos.

tormenta convectiva que és
Imagen: Chris Mauney

La combinación de incendios, plagas y tormentas acelera la degradación de los bosques

Anticipar cómo evolucionarán estas perturbaciones es esencial para la política y la gestión forestal. Sin embargo, proyectar su comportamiento no es sencillo, ya que incendios, plagas y tormentas pueden interactuar y amplificar sus efectos:

  • Una sequía prolongada puede favorecer la proliferación de insectos
  • Un incendio puede dejar el terreno más expuesto a la erosión o facilitar nuevos brotes de plagas
  • Y una tormenta puede generar grandes volúmenes de madera muerta que alimenten posteriores incendios o infestaciones.

Un nuevo estudio publicado en la revista Science profundiza en estas dinámicas. El trabajo, liderado por Marc Grünig y Rupert Seidl desde la Universidad Técnica de Múnich (TUM), cuenta con la participación de varias instituciones españolas, entre ellas el CREAF, el Centre de Ciència i Tecnologia Forestal de Catalunya (CTFC) y la Universitat de Girona.

El equipo ha trabajado con los tres escenarios climáticos del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) y ha proyectado la evolución de los bosques europeos entre 2020 y 2100, analizando más de 170 millones de hectáreas de superficie forestal.

Un futuro más inestable para los bosques europeos

Los investigadores advierten de que los bosques europeos podrían entrar en una etapa de mayor inestabilidad a lo largo del siglo XXI. Si no se reducen de forma significativa las emisiones de gases de efecto invernadero, los incendios, las plagas de insectos y las tormentas convectivas podrían duplicarse respecto al periodo 2001-2020.

  • El estudio señala que los incendios forestales serán la perturbación que más crecerá: la superficie quemada anual podría casi triplicarse, lo que haría habituales episodios que hoy se consideran extremos.
  • Las plagas de insectos aumentarían alrededor de un 50 %, especialmente las de escarabajos xilófagos, que afectan a las coníferas.
  • En cambio, las tormentas mostrarían un incremento más moderado.
bomberos incendio
Imagen: benerott

La región mediterránea, la más vulnerable 

La región mediterránea aparece como la más vulnerable al cambio climático: hasta el 90 % de sus bosques podrían verse afectados por un aumento de incendios y plagas en los escenarios de mayor calentamiento. El estrés térmico y la falta de agua debilitan a los árboles, haciéndolos más susceptibles a plagas como la de los escarabajos perforadores de la corteza —entre ellos Ips typographus—, capaces de provocar mortalidad incluso de las especies autóctonas.

El estudio también identifica otras zonas especialmente expuestas, como el oeste de Francia, las islas británicas y los Cárpatos. “Aunque, en general, ninguna región se salva y toda Europa experimentará un aumento de estas perturbaciones”, apuntan los autores.

Además, el incremento de incendios, plagas y tormentas reducirá más la superficie de bosques maduros —que hoy representan solo el 3 % del total europeo— y favorecerá la expansión de los bosques jóvenes, especialmente en las regiones mediterráneas y templadas. Esta transformación tendrá consecuencias importantes:

  • menor capacidad de los bosques para absorber CO2.
  • pérdida de hábitats esenciales para la biodiversidad.
  • mayores riesgos socioeconómicos para la gestión forestal y las economías locales dependientes de la silvicultura.

¿Qué se puede hacer para salvar los bosques?

A pesar de la gravedad de las proyecciones, el estudio ofrece un mensaje esperanzador: una reducción importante de las emisiones podría limitar el aumento global de las perturbaciones forestales a alrededor del 20 %, muy por debajo de lo que ocurriría sin medidas de mitigación. Es decir, la acción climática sigue siendo decisiva para frenar la degradación de los bosques europeos.

Pero los autores insisten en que no basta con disminuir las emisiones. Las proyecciones del estudio se han realizado bajo un escenario de gestión forestal continuista —basado en talas, repoblaciones y prácticas tradicionales— que no tiene en cuenta las nuevas condiciones climáticas.

Por eso subrayan que es imprescindible adaptar la gestión forestal al clima. Entre las estrategias que pueden aumentar la resiliencia de los bosques destacan las siguientes:

  • Mezclar especies más resistentes a la sequía, para reducir la vulnerabilidad ante olas de calor y estrés hídrico.
  • Diversificar edades y estructuras de los bosques, evitando superficies uniformes más sensibles a incendios y plagas.
  • Crear corredores ecológicos, que faciliten el movimiento de especies y la recuperación tras perturbaciones.
  • Favorecer la regeneración natural y disminuir la continuidad del combustible, para evitar que la vegetación inflamable forme masas que faciliten la propagación del fuego.

Según los investigadores, aplicar estas medidas permitiría que los bosques europeos evolucionen hacia paisajes más diversos, más estables y mejor preparados para un clima extremo, convirtiéndose en auténticas barreras frente a incendios, plagas y tormentas.

Sigue a Consumer en Instagram, X, Threads, Facebook, Linkedin, Whatsapp, Telegram o Youtube