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Aprende a comer para salvar el planeta

Para alimentar a los 9.000 millones de personas que en 2050 habrá en la Tierra, se necesitará un 70 % más de comida, pero los sistemas actuales de producción y distribución distan mucho de ser sostenibles

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: domingo 21 julio de 2019

De principio a fin de la cadena, todo alimento que se produce tiene un impacto significativo en el
medio ambiente. Esta huella viene determinada por las condiciones que marcaron su obtención y
distribución: desde “las emisiones de gases de efecto invernadero y el uso de recursos como la tierra
y el agua, hasta la contaminación y el impacto de productos químicos como herbicidas y pesticidas”, afirma la Comisión Europea. Para minimizar el efecto que su consumo tiene sobre el planeta, es
necesario elegir con cuidado los alimentos que ingerimos y la huella ambiental que dejan. Conoce qué debe contener una dieta sostenible y qué otros actos relacionados con el consumo alimentario puedes llevar a cabo para cuidar la Tierra.


Imagen: CITAlliance

Lo primero que hay que dejar claro es que sostenible y saludable no son necesariamente
sinónimos.
“Considerando la sostenibilidad desde el punto de vista medioambiental, podemos
obtener numerosas materias primas sostenibles, pero que sean sanas o no dependerá de lo que
hagamos con ellas. Si se emplean para fabricar productos ultraprocesados, poco importa que los
ingredientes sean sostenibles”, reflexiona Beatriz Robles, dietista-nutricionista. Por ejemplo, por
mucho que unas galletas sean de un productor artesano, se elaboren con ingredientes locales y no
se usen plásticos en su envasado, seguirán siendo bollería y por tanto poco recomendables.

¿Cómo debe ser una dieta sostenible?

Para que nuestra alimentación sea saludable y verdaderamente respetuosa con el entorno, en línea
con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de Naciones Unidas (ONU), es conveniente limitar el consumo de
productos ultraprocesados y fomentar el de alimentos frescos, locales y de temporada. Optar por
productos de cercanía reduce la contaminación derivada de su transporte y ayuda, además, a
desarrollar la economía local.

Imagen: photographee.eu

Una dieta que prioriza los alimentos de origen vegetal sobre aquellos de origen animal presenta
beneficios tanto para la salud como para el medio ambiente, según el documento de consenso
Dietas saludables a partir de sistemas alimentarios sostenibles‘, publicado este año en la revista
médica The Lancet; es decir, “consumir más vegetales (frutas, verduras, frutos secos), cereales
integrales, proteínas de buena calidad (fundamentalmente legumbres, huevos, pescado, carne
blanca y leche y lácteos sin azúcares añadidos, limitando las carnes rojas y procesadas), aceite de
oliva virgen, hidratarnos con agua y evitar las bebidas azucaradas y el alcohol”, explica Robles.

Este patrón alimentario resulta familiar. Es el de la popular dieta mediterránea, “una de
las más saludables del mundo, asociada con una mayor esperanza de vida y un menor riesgo de
enfermedades cardiovasculares, obesidad, diabetes, cáncer, alzhéimer o depresión”, cuenta Anna
Bach, profesora de Estudios de Ciencias de la Salud de la Universitat Oberta de Catalunya. Favorecer
este patrón alimentario frente a la actual ingesta media de alimentos en España y Estados Unidos
implicaría, según un estudio del que esta experta es coautora, “una reducción del 72 % en la emisión
de gases de efecto invernadero y del 58 % de la tierra de uso agrícola, un 52 % menos de consumo de
energía y un ahorro del 33 % en la huella hídrica. El exceso de ganadería, además, calienta el
planeta”, sostiene Bach. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la
Alimentación (FAO), producir un kilo de proteína de origen vegetal supone un gasto de 26 litros de
agua, frente a los 112 que requiere un kilo de proteína a partir de la carne.

Limitar el consumo de carnes rojas y procesadas, algo que ya sugirió la Organización Mundial de la
Salud (OMS) a finales de 2015, forma parte de las recomendaciones de numerosas sociedades dietéticas en todo
el mundo. Así, el World Cancer Research Fund, del Reino Unido, aconseja evitar la carne
procesada y no ingerir más de 500 g de carne roja a la semana, al igual que la ‘Guía Alimentaria‘ de la
Agencia de Salud Pública de Francia, que además sugiere aumentar el consumo de fruta, verduras y
legumbres, y limitar la charcutería a 150 g semanales. Y ‘El Plato para Comer Saludable‘ de la Escuela
de Salud Pública de Harvard recomienda limitar la carne roja y evitar el bacón, el fiambre y otras carnes
procesadas.

Este ajuste no tiene por qué afectar a la adquisición de los nutrientes diarios necesarios, ya que “no hay absolutamente ninguno que se encuentre de forma exclusiva en la carne roja. De hecho, el
único nutriente que debe suplementarse en el caso de seguir una dieta vegetariana es la vitamina
B12”, sostiene Robles.

Cuidado con el desperdicio alimentario

Una dieta sostenible no consiste solo en elegir los alimentos adecuados; también implica saber
cuántos, para limitar el desperdicio tanto como sea posible. No en vano, el 42 % de toda la comida
que acaba en la basura proviene de los hogares, según el informe ‘Más alimento, menos
desperdicio
‘, del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.

Los hábitos de consumo de los
ciudadanos
desempeñan, por tanto, un papel fundamental. Es importante planificar con cuidado la lista
de la compra, revisando lo que ya tenemos en la cocina, y acudir al establecimiento sin prisas,
prestando atención a las fechas de caducidad y consumo preferente de los productos que
adquiramos. En el hogar, usar envases apropiados para conservar los alimentos, y en el restaurante,
nunca pedir más de lo que se quiera comer y, si sobra, llevárnoslo a casa.

Sin plásticos, mucho mejor

Imagen: Pexels

Cuando nos interesa que nuestras decisiones de compra respeten el planeta, es
importante que al acudir a los establecimientos comerciales descartemos los plásticos de
un solo uso
, como los que envuelven multitud de alimentos (incluyendo las bandejas de poliestireno)
o se utilizan para fabricar bolsas (que podemos sustituir por otras de tela o rafia, aprovechando que
ahora ya no son gratuitas). Siempre que sea posible, pide alimentos a granel (legumbres, pasta, arroz,
frutos secos, especias, etc.). Y un último consejo: ahora que viene el calor, conviene mantenerse
hidratado, pero mucho mejor si para ello se emplean botellas reutilizables, en vez de las plásticas de
usar y tirar.

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