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Basura espacial

El aumento de la contaminación alrededor de la Tierra pone en peligro las misiones espaciales y el funcionamiento de los satélites

Img basura espacial listado Imagen: NASA

Millones de desechos de satélites y cohetes fuera de uso y hasta cámaras o cepillos de dientes perdidos por los astronautas orbitan sin control alrededor de la Tierra. Esta basura espacial aumenta cada año, y supone un peligro creciente para las misiones de astronautas y los sistemas de satélites. De seguir este contaminante ritmo, en las próximas décadas será misión imposible transitar estas zonas, avisan los expertos. Por ello, las principales agencias espaciales desarrollan programas específicos para combatir y controlar este problema.

Un vertedero que orbita sobre nuestras cabezas

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La Estación Espacial Internacional (ISS) se desplaza ahora kilómetros más cerca de la superficie terrestre, en concreto a 353,7 kilómetros de altura. No es la primera vez que sus responsables corrigen su órbita, para tratar de evitar una posible colisión con los restos acumulados tras décadas de lanzamientos de cohetes y satélites.

Se estima que cada año el número de estos residuos aumenta en un 5% Y es que estos desechos están transformando el espacio cercano a la Tierra en un auténtico vertedero. La Agencia Espacial Norteamericana (NASA) cuenta con una base de datos que reúne unos 10.500 objetos inservibles mayores de 10 centímetros (cm.); unos 110.000 de entre uno y diez cm.; y unos 35 millones menores de un cm. No obstante, la mayor parte de la basura espacial no estaría censada: la Agencia Espacial Europea (ESA) cree por ejemplo que hay más de 600.000 objetos superiores a 1cm.

Asimismo, se estima que cada año el número de estos residuos aumenta en un 5% en las distintas órbitas que suelen utilizarse para posicionar estos ingenios, entre 850 y 36.000 kilómetros de altitud.

La mayoría de esta basura procede de explosiones, como las ocurridas el año pasado, consideradas las más importantes hasta el momento. El 11 de enero de 2007, el Gobierno chino mandaba un cohete para destruir un viejo satélite meteorológico, cuyos restos aumentaban en un 15% la cantidad de chatarra en el espacio. La misión formaba parte de un sistema anti-satélites que Estados Unidos y Rusia dejaron de utilizar en los años 80 precisamente para evitar este problema.

Por su parte, un suceso de consecuencias similares se producía el 19 de febrero: una parte de un cohete ruso, del tipo Briz-M, explotaba por causas que se desconocen al tratar de poner en órbita un satélite Arabsat de comunicaciones.

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