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Jesús Marcos, director del Área de Espacio de Inasmet-Tecnalia

En el entorno espacial hay una preocupación ambiental obvia

La investigación espacial, además de la búsqueda de nuevos mundos y de las numerosas aplicaciones prácticas que se derivan de ella, tiene también una preocupación por el cuidado del medio ambiente. Fruto de esta preocupación es el acuerdo de colaboración que la Agencia Espacial Norteamericana, NASA, ha firmado con el centro tecnológico de investigación de materiales de San Sebastián Inasmet-Tecnalia. Jesús Marcos (San Sebastián, 1967), director del Área de Espacio de Inasmet-Tecnalia, explica en qué consiste esta colaboración. Marcos lleva trabajando 14 años en el ámbito espacial y en torno a 10 años en Inasmet-Tecnalia. Ingeniero químico por la Universidad del País Vasco, cuenta además en su currículo con una ingeniería de materiales en la Universidad inglesa de Bath, y un máster de ingeniería espacial en Holanda.

¿Cómo se beneficiarán los ciudadanos de las aplicaciones de este acuerdo?

Se van a beneficiar de varias formas. Muchos de los componentes electrónicos, desde una lavadora a una máquina de café, van soldados con aleaciones que utilizan plomo. Si encontramos procesos alternativos al uso del plomo, tanto los consumidores como los fabricantes podrán tener un material que no está prohibido. Otro ejemplo: El cromo se ha utilizado ampliamente para proteger muchos productos metálicos. Si encontramos soluciones alternativas, tanto de componentes de aceros en automoción, o de aluminios en la industria aeronáutica, podremos evitar materiales que puedan ir en líquidos que proceden de plantas industriales, que puedan contaminar ríos, que puedan generar ambientes tóxicos, o que en su degradación puedan tener algún problema para el ciudadano.

Por lo tanto, a día de hoy todavía no existen esas alternativas “ecológicas”

Se están investigando, hay algunas soluciones que están empezando a aparecer. La Directiva Europa de aplicación en España
que regula estos materiales es muy reciente, concretamente de 2005, y se
habla de un plazo de cinco años para que la industria busque procesos alternativos. No obstante, las grandes empresas productoras deben tener procesos de “electrónica limpia” y diseños ecológicos, y ya hay directivas y normativas, como la ISO 14000, que van en este sentido.

Con este tipo de trabajos, ¿se responde a la pregunta que se hace mucha gente de para qué sirve mandar naves al espacio?

Los grandes centros de investigación de Estados Unidos y Europa buscan desarrollar una tecnología con un uso espacial en un primer lugar y posteriormente para aplicaciones que puedan beneficiar al ciudadano, desde las sartenes hasta el calzado, en alimentación o en medicina, o el ejemplo medioambiental del que estamos hablando. Es una transferencia de tecnología de la investigación espacial a otros sectores. En el caso de Inasmet-Tecnalia, somos los responsables en España, desde noviembre de 2004, del programa de transferencia en Europa, es decir, de que todas las investigaciones espaciales que se hacen en Europa tengan un producto aplicado.

¿Se están controlando los residuos generados por los artefactos que flotan en el espacio?

Entre las áreas de trabajo de la NASA también se encuentra este problema. Inasmet-Tecnalia como tal no trabaja ahí, pero está claro que se están mandando cada vez más instrumentos al espacio con una vida útil máxima de entre 10 y 15 años. Aunque después se destruyen en su reentrada a la atmósfera, dejan muchos componentes flotando, como los debris, pequeñas partículas de unos tres centímetros de acero o aluminio que vuelan a 180 kilómetros y que al impactar en un equipo pueden tener el efecto de una bala de metralleta. Por lo tanto, si queremos tener las autopistas del cielo limpias, y proteger los costosos artefactos que mandamos al espacio, tenemos que minimizarlos y recolectarlos. El problema ahora es sobre todo localizarlos y cuantificarlos; es decir, dónde están y cuántos son, para que sepamos cómo evitarlos cuando viajemos por esas autopistas. Hay algunos trabajos, como las pantallas anti-debris, y se está trabajando también en cómo hacer estructuras de satélites y componentes que puedan soportarlas.

¿Puede ser el espacio un lugar en el que depositar los residuos que no queramos tener en la Tierra?

Hay algunas iniciativas, pero basadas en buscar aplicaciones a los viajes espaciales, más que en convertirlas en una solución al problema de los residuos contaminantes que producimos. En España y Europa los residuos nucleares están muy localizados y controlados, y no es el mismo problema que tienen los norteamericanos.

¿Qué preocupaciones medioambientales tiene la investigación espacial?

La NASA destina anualmente alrededor de 60 millones de euros para su departamento medioambientalLa NASA destina anualmente alrededor de 60 millones de euros para su departamento medioambiental. En el entorno espacial hay una preocupación ambiental obvia. Cuando la NASA lanza sus cohetes, aunque se trata de un tiempo limitado y en un entorno bastante aislado, se produce una contaminación derivada por ejemplo del uso de los materiales de propulsión, los propelentes. También preocupa a quien está explorando otros mundos como Marte que no contaminemos el espacio por el uso de combustibles prohibidos, o que contaminemos capas altas de la atmósfera; es lo que se denomina “contaminación planetaria”, y en este sentido hay también investigación medioambiental aplicada a un entorno exterior.

¿Existen más empresas como Inasmet-Tecnalia que se dediquen a reducir o eliminar los efectos de los materiales peligrosos para el medio ambiente o la salud?

Muchas empresas están aplicando procesos y protocolos alternativos. En el ámbito que yo conozco, las empresas aeronáuticas ya están buscando procesos alternativos, para aplicar la normativa y porque se han caracterizado por ser empresas que tienen cuidado de sus procesos y con un control de calidad muy preciso y un rigor en la aplicación de normativas.

¿Hasta qué punto existe conciencia medioambiental por parte de la industria?

Nunca es suficiente decir que tienen que hacer procesos limpios, aunque no se ha conseguido en todas partes. Algunas de ellas lo han intentado, pero desde el momento en que hay una directiva de fondo van a tener que hacer una carrera para alcanzar estos procesos, porque de lo contrario nadie les va a querer comprar.

Parece por tanto que actúan cuando una directiva pesa sobre ellos

Tú lo has dicho.

Se espera que el programa Reach se apruebe este año. ¿Cuál va a ser su incidencia real?

Nos ha estado llegando una amplia documentación para preparar a la industria en el reciclaje de sus productos. El año pasado participé en algunos seminarios sobre el tema y había más de cien empresas escuchando el alcance de esta normativa.

¿Se va a aplicar entonces?

Aunque no es mi ámbito y no te puedo decir en detalle, a priori es algo que interesa. Además, los problemas para adaptarse a estas normativas no vienen de las grandes empresas, que pueden hacer las inversiones oportunas, sino de las pequeñas y medianas empresas, como en el caso español, que no tienen esos recursos. Se lleva años avisándoles; lo que pasa es que se suele hacer todo a última hora.

¿En qué consiste la colaboración de Inasmet-Tecnalia con la NASA?

Es un acuerdo de desarrollo conjunto de programas de tecnología y nuevos productos en la línea de la sostenibilidad y la protección del medio ambiente. En el apartado de la sostenibilidad, se trata de lograr el ahorro energético mediante alternativas a los combustibles fósiles, investigando en la línea de los combustibles ecológicos, en el área de la utilización del hidrógeno. El segundo ámbito de actuación se dirige a procesos de fabricación de componentes que sean bondadosos con el medio ambiente, es decir, procesos de fabricación de componentes electrónicos o de piezas aerospaciales que no tengan materiales prohibidos por las directivas comunitarias como el cromo, cadmio, plomo, etc. Tenemos un protocolo de colaboración con áreas comunes, y la NASA cuenta con un presupuesto para su activación. Inasmet-Tecnalia les propone proyectos para desarrollar en aquellas áreas donde tenemos equipos y experiencia, junto con empresas españolas y europeas. Se quieren hacer programas mixtos en los que la financiación provenga de la NASA y de la Comisión Europea.

¿Cómo surgió la idea de colaborar?

Inasmet-Tecnalia lleva 20 años trabajando en tecnologías limpias tanto en aire como agua o sólidosHa sido una iniciativa de la NASA, que busca la promoción de las tecnologías limpias, y para ello están buscando la colaboración de centros de referencia de cada país. Empezaron con un centro tecnológico de Portugal, y después con nosotros; firmamos el año pasado el protocolo de colaboración. Inasmet-Tecnalia lleva 20 años trabajando en tecnologías limpias tanto en aire como agua o sólidos, en los que se han desarrollado varias patentes, licencias de explotación y productos.


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