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David Saurí, experto en gestión del agua y riesgos naturales

El modelo turístico de Benidorm no es que sea más ecológico, sino más eficiente en el uso del agua

¿Benidorm, modelo de turismo ecológico? Así se ha dado a entender en varios medios que se han hecho eco de una investigación sobre el consumo de agua en las zonas turísticas del Mediterráneo. Sin embargo, el estudio en realidad concluye que el modelo turístico de rascacielos, típico de Benidorm, es más eficiente en el consumo del agua que el de las viviendas unifamiliares diseminadas. Así lo matiza uno de sus autores, David Saurí (Barcelona, 1958), catedrático de Geografía Humana de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB). Saurí es autor de más de un centenar de trabajos científicos sobre riesgos naturales y gestión del agua, y Premio de Medio Ambiente 2007 del Instituto de Estudios Catalanes (IEC). Sus conclusiones son también muy significativas: en España se construye sin tener en cuenta los riesgos naturales o el problema del agua.

¿No cree que su estudio ha sido malinterpretado en algunos medios?

Los consumos de agua por persona son mucho menores en un modelo de turismo concentrado como el de BenidormEfectivamente, nunca quisimos indicar que Benidorm fuera un modelo de turismo ecológico. Esta confusión se debe sobre todo a la utilización del adjetivo «ecológico» para todo aquello que tiene que ver con el medio ambiente y los recursos naturales. La ecología es parte del medio ambiente pero en absoluto es todo el medio ambiente. En este sentido habría que sustituir «ecológico» por «eficiente», al menos por lo que se refiere al consumo de agua.

¿Qué concluye en realidad su investigación?

La principal conclusión es que los consumos de agua por persona son mucho menores en un modelo de turismo denso y concentrado como el de Benidorm que en un modelo de turismo disperso y de baja densidad.

¿Una vivienda unifamiliar provista de tecnologías medioambientales podría cambiar las conclusiones de su estudio?

Muchos expertos dan por agotado el modelo de «sol y playa» en España y apuestan por la urbanización dispersa, vinculada al turismo del golf, menos sosteniblePor muy eficiente que fuera, los consumos por cápita siempre serían mayores que en los hoteles. Piénsese por ejemplo en el gasto por persona de una piscina privada y el gasto de una piscina de hotel.

¿El futuro de la construcción sostenible, habida cuenta del aumento de la población, pasa por urbes de rascacielos?

Se trata de un tema bastante controvertido. Por una parte, es indudable que el modelo de turístico vertical, como el de Benidorm, también genera problemas ambientales (impactos visuales, ruido, congestión, etc.), ¡aunque a muchos nos guste Manhattan! Pero si queremos ser más eficientes en el uso de agua y de energía y generar menos residuos, hay que elegir el modelo vertical. Como de costumbre, quizás la construcción sostenible del futuro tenga que encontrar un punto intermedio entre los dos modelos.

¿Cómo cree que la «crisis del ladrillo» puede afectar de aquí en adelante al sector de la construcción y el turismo? ¿El modelo que según su estudio parece más sostenible, ya no tiene futuro?

Los lugares en España en los que se ha construido sin tener en cuenta los riesgos naturales son bastante abundantesNo me atrevo a especular con el futuro de un sector tan variable. Sin embargo, y por lo que al turismo se refiere, muchos expertos dan por agotado el modelo de «sol y playa» en España (que es precisamente el más eficiente en el consumo de agua) y apuestan por un modelo de turismo de calidad que puede basarse en la urbanización dispersa, vinculada por ejemplo al turismo del golf, ambientalmente quizás menos sostenible.

¿Cómo debería planificarse entonces el modelo de desarrollo urbanístico?

Deberíamos intentar densificar el urbanismo disperso que ha caracterizado el crecimiento reciente de las periferias de las grandes ciudades españolas. En términos ambientales y sociales aportaría muchas ventajas: mayor eficiencia en el consumo de recursos y generación de residuos, mayor contacto entre vecinos y crecimiento del sentimiento de comunidad, etc.

Usted también es experto en riesgos y desastres naturales. ¿No cree que las grandes construcciones se encuentran más indefensas?

El problema del agua se tiene que resolver entre todos, teniendo en cuenta todas sus dimensionesEfectivamente, para algunos casos, como los terremotos o los incendios, la vulnerabilidad de los grandes rascacielos es mayor. Sin embargo, las tecnologías de construcción actuales pueden reducir los riesgos hasta niveles muy bajos. Como el riesgo cero no es posible, cualquier suceso que sobrepasara la capacidad tecnológica para controlarlo probablemente generaría consecuencias catastróficas. Hay que decidir entre todos qué nivel de seguridad es «suficientemente seguro».

¿Hay lugares de especial riesgo en España en los que se ha construido sin tener en cuenta dichos riesgos? ¿Podría poner algunos ejemplos?

Por desgracia son bastante abundantes. En general estarían concentrados en dos grandes áreas. Por un lado, el litoral, básicamente el mediterráneo, es un clarísimo ejemplo de construcción en zonas inundables, con proclividad a la erosión marina, expuestas a falta de abastecimiento de agua, etc. Por otro lado, las zonas de montaña, como por ejemplo en los Pirineos, donde se ha construido en laderas inestables, en zonas proclives a deslizamientos y desprendimientos, etc.

Da la sensación de que en España se construye sin tener en cuenta aspectos tan básicos como los riesgos o el agua.

Se debería intentar densificar el urbanismo disperso que ha caracterizado el crecimiento reciente de las grandes ciudades españolasComparto la sensación y la única respuesta que se me ocurre es aquello que se sabe de los estudios de percepción de que «puede que pase pero no me pasará a mi» o «puede que pase, pero para entonces ya habré hecho el negocio». Además, siempre nos queda el recurso de solicitar ayudas públicas.

El agua es otra de sus líneas de investigación. ¿Se puede dar una solución a este problema sin que tercien motivaciones que no sean las estrictamente científicas o medioambientales?

El agua posee demasiadas dimensiones como para considerar los problemas que genera como problemas simplemente científicos y medioambientales. Hay que considerar también aspectos sociales, culturales e incluso emotivos. Por ejemplo, no se entiende la oposición al trasvase del Ebro que hubo en el sur de Cataluña sin tener en cuenta la importancia sentimental, como parte de la personalidad colectiva, de sus habitantes.

¿Y cómo debería plantearse entonces el problema del agua?

En primer lugar, conociendo cuáles son los problemas específicos que hay que solucionar, y luego trabajando entre todos, teniendo en cuenta todas las dimensiones a las que me he referido de una manera integrada. Aunque nadie salga satisfecho del todo, sí por lo menos que salga convencido.

Hablando de desastres, las previsiones sobre cambio climático para España son muy negativas. ¿Qué medidas habría que tomar para los próximos años?

Trabajar en reducir las emisiones de CO2, que son muy elevadas, (a lo cual puede contribuir paradójicamente el cambio de modelo industrial que puede generar la actual crisis) y aumentar nuestra capacidad de adaptación a un mundo más cálido, combinando medidas económicas, sociales y medioambientales.


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